Día de las y los trabajadores: un día para reivindicar [Delicias D=a=]

El «Bloque crítico» está organizando actos en Delicias (Valladolid) relacionados con el día de los trabajadores, el Primero de Mayo (25/4 en Plaza del Carmen a las 7pm). Delicias, tradicionalmente un barrio de obreros y combativo, con el paso de los años ha caído en el mismo letargo que el resto de la sociedad, presentándose al mundo de forma individualista y consumista, donde el papel de «receptor de servicios» configura la identidad propia antes que, entre otras, la consciencia de clase. Delicias conjura actualmente las dos nuevas realidades de los trabajadores y trabajadoras del país: precariedad y desempleo (que se ceba particularmente en los jóvenes, en los inmigrantes y en otras minorías étnicas, colectivos amplios en el barrio) y una población envejecida (todos esos trabajadores que construyeron el barrio, hoy jubilados), en parte dependiente.

El Bloque Crítico (donde están sindicatos como la CNT y CGT, además de otras organizaciones de trabajadores como Bloque Obrero y Parad@s en Movimiento de Valladolid) ha consensuado una serie de reivindicaciones (el cartel que ilustra esta entrada) que, parece increíble, se muestran hoy como necesidades básicas cuando cualquier sociedad debería cubrirlas como punto de partida para la convivencia: [Continúe leyendo Delicias D=a=].

Cataluña: independencia declarada y suspendida por el mismo [en D=a=]

Este «proceso de independencia» de Cataluña, a ratos, parece simplemente un «cómo no hacer las cosas»

Cómo no hacer una transición. Cómo no realizar un referendo de independencia. Cómo no impedir un proceso de este estilo. Cómo no reaccionar y reprimir de forma absolutamente desproporcionada, dando más argumentos a tu contrario. Cómo no dar unos resultados oficiales de una consulta. Cómo no declarar la independencia (finalmente). Y, todo hace indicar, que también veremos cómo no se debería reaccionar en estos casos. [Continúe leyendo en D=a=].

Sobre el referendo independentista en Cataluña [nota en D=a=]

Tener la ley de tu lado no significa tener razón.

Cada vez que se dice (con razón) que la mitad de los catalanes han sido dejados de lado por esta convocatoria de un referendo de autodeterminación se olvidan que la otra mitad se dejaría de lado si no se convocara (por no decir que la mayoría, de lejos, está con el «derecho a decidir», siendo los bloques de sí/no poco monolíticos). Y es ahí donde ya tenemos una de las primeras dobles varas de medir. Es cierto, el Parlamento Catalán no tiene competencias para aprobar una ley que permita convocar un referendo de independencia. Como también lo es que el gobierno catalán no puede convocar un referéndum basado en una ley de esa estampa. Ambas normas (ya sea por vía ordinaria o por ejecución de sentencia), además, quedarán suspendidas en cuanto el Tribunal Constitucional acepte los recursos presentados por el gobierno de España. [Continúa leyendo en D=a=].

Unas notas sobre «lo que quiere hacer» Sánchez en el PSOE

«No sabemos lo que propone». Hace nada fueron las primarias en el PSOE, solo tres candidatos compitieron por la secretaría general del partido; como en otras formaciones, primero eligen líder y luego proyecto (en una de las grandes, ahora se eligen en conjunto). Las primarias enfrentaron a la principal baronesa del partido, Susana Díaz, y al ex secretario general, al que le echaron de una forma un tanto rara, Pedro Sánchez, como principales figuras en conflicto; como tercero en discordia estuvo un «exsanchista», Patxi López, otrora Lehendakari y presidente del Congreso de los Diputados.

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A vueltas con la segunda en Francia

Existe cierta obsesión por parte de determinados medios (o los dueños de esos medios) para señalar a cierta izquierda institucional como la culpable de todo, sea por acción u omisión. Resulta al menos «curioso» cuando, en la gran mayoría de los casos, ni gobierna ni está cerca de hacerlo. Incluso es «culpable» de querer llegar al objetivo que tienen todos los partidos: gobernar. Ser la primera fuerza política. En el caso francés veo que se pone mucho énfasis en lo que dice y hace La France Insoumise, plataforma que quedó cuarta en los comicios. Se nos dice, con aire acusador, que Mélechon guarda silencio y que dos tercios de sus militantes se quedarán en casa mientras que solo un tercio votará por el candidato derechista Macron, con lo que serían responsables de no parar a la ultraderechista Le Pen.

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Salarios y poder de negociación [De Igual a Igual]

Es interesante (y triste) que siempre que sale un colectivo con buenos salarios la opinión publicada nos convenza de que no se lo merecen y deberían bajarse. Porque sí. Dicen que ganan más que, por ejemplo, los médicos o los profesores, ¡cómo será posible!; así que en vez de pedir que le suban a médicos y profesores, lo que pedimos es que se lo bajen a los otros. Les llamamos «privilegiados» aunque no tengamos idea de qué hacen, cómo lo hacen o en qué condiciones lo hacen. Da igual, ganan más que nosotros y que los médicos, algo malo habrá. Los distintos gobiernos (locales o nacionales) recurren a mostrarnos los salarios cada vez que tienen un conflicto con algún grupo de trabajadores especialmente movilizados (desde controladores aéreos hasta personal de limpieza de las corporaciones locales, curiosamente también los profesores –¡¡que secuestran a nuestros hijos!!-, últimamente usados de ejemplo como tope para otras profesiones, han sufrido esta presión y sus condiciones se han reducido bajo el aplauso de muchos que ahora reclaman cosas sobre los sueldos de los estibadores). Siempre nos colocamos desde el punto de vista del consumidor, demostrando lo mal que anda el movimiento obrero y nuestra propia consciencia de clase (sí, somos una panda de alienados). [Continúe leyendo en De Igual a Igual].

Elecciones españolas: notas durante la jornada de votación

Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte se votó este jueves y el resultado fue distinto a las últimas encuestas (en ese país se publican hasta el mismo momento de las elecciones). España vota hoy con la incertidumbre de poder tener unos resultados muy parecidos que el 20 de diciembre, con lo que, si nadie cambia de postura, no se podría conformar gobierno… otra vez. No estamos ante una «repetición» (aunque yo mismo haya usado la expresión) de elecciones o una «segunda vuelta», en tanto que había posibilidad de cambiar por completo todo lo que se presentaba y no había «descartes» de partidos por malos resultados (sí es cierto que algunas formaciones han retirado candidaturas). Y eso es una de las cosas que me extrañan: lo poco que se han movido las cosas. (En las últimas elecciones escribí una nota también el mismo día de las elecciones, antes de los resultados, que acompañé con esta misma viñeta). [Continúa leyendo en De Igual a Igual.net].

No hay por dónde coger el voto

jomra_cogervotosNormalmente voto al «menos malo» que tenga alguna, aunque sea muy lejana, posibilidad de sacar algo positivo. Esto significa dos cosas: normalmente mi voto no vale para nada (bueno, para engrosar el «otros» sin representación) y me termino sintiendo mosqueado con lo que yo mismo he hecho (desde el propio gesto de votar hasta el haberme «vendido» por ese «menos malo»). ¿Qué pasa cuando no hay una opción «menos mala» más allá del matiz? Que no hay por dónde coger la papeleta. Para no olvidarlo, en Perú nos siguen recordando que votar no es un derecho, es una obligación. Con multa, si no cumples, claro.

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Cuando se pide una «izquierda moderna»

Será que no me meto (demasiado… o creo que no lo hago) con sus cosas, así que me resulta molesto cuando desde otros ámbitos ideológicos se «pide» una «izquierda moderna»; más cuando los requisitos para la misma significan, en el fondo, no ser izquierda. Esto lo digo en gran medida sin ánimo de «repartir carnés de izquierdistas», lo pongo de manifiesto, dentro de las múltiples izquierdas, porque normalmente a esa descripción abstracta de lo que debemos defender se le suele llamar «centroizquierda» e, incluso, dentro de ella nos encontraríamos en el «ala derecha de la centroizquierda». Y no rechazo que se nos critique, por supuesto que no (¡nos viene bien, incluso!), lo que me desespera son los consejos que te llevan a la tumba ideológica desde una superioridad moral absurda.

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