Le daba vueltas a hacer o no una de las entradas sobre planes de gobierno dedicado a cómo los partidos ven el sistema de partidos, tras la última sobre sistemas electorales, voto voluntario (ninguno lo pide, es triste) y Congreso, en tanto que ahí comenté algo sobre los partidos y lo menciono en más de una ocasión (aunque no he recogido todo lo que los partidos dicen al respecto); he decidido que no vale la pena, en cambio, aprovecho y les comento unas pequeñas reflexiones sobre el tema. Lo primero, esta nota parte de este comentario que hice en esa entrada:
«Por cierto, muchos partidos hablan sobre la democracia interna de los partidos, reforzar la institucionalidad de los mismos, evitar personalismos y otras historias del estilo, así como auditar las cuentas y los procesos internos, primarias abiertas, requisitos para candidaturas (incluso internas), más requisitos para la constitución… me pregunto cuántas formaciones son realmente consecuentes con lo que proponen, quiero decir, esto lo dicen partidos totalmente personalistas, partidos que ni siquiera hicieron primarias (solo dos de las 39 formaciones optaron por primarias de la militancia), partidos que, al margen de obligaciones legales, tienen listas que no cumplen con los estándares que exigen. Pero ya para otro día y otra reflexión.»
Todos o casi todos los partidos reconocen que hay un problema de base en nuestro sistema de partidos, casi sin excepción intentan solucionarlo endureciendo las cosas. Quizá es justo lo contrario. Lo peor de todo (y ya lo decía en la anterior entrada), son incoherentes y asumen que el suyo es el bueno, el problema son el resto.
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