Hombre explica a hombre: ¿hombre feminista o aliado feminista? (en D=a=)

Tira 133 de Igualito - por la igualdad de género, feminismo, antimachismo

¿Por qué el título? Desde hace mucho tiempo hay cierto «debate» (por favor, noten las comillas) sobre si un hombre puede o no ser «feminista», en este último caso, si sería más apropiado hablar de «aliado feminista». Entre muchos hombres, este debate parece que se ha vuelto en el centro de su particular lucha por el feminismo (te adelanto algo: eso está mal) y se sienten particularmente ofendidos si una feminista le dice que él no puede ser «feminista», que es un «aliado»; por algún motivo, esto hace que todos los resortes machistas comiencen a funcionar y permiten a muchos hombres ofenderse y gritar que ellos son más feministas que cualquiera de las presentes (amigos, si les pasa esto, acaban de caer en algunas de las prácticas más desagradables del machismo, no solo te deberían quitar el carné de «feminista» o «aliado», sino también el de «simpatizante», «no tan machirulo» o «este tiene salvación»).

Esta entrada, por supuesto, va dirigida a los hombres. ¿Por qué? Porque no soy nadie para hablar de esto a las mujeres (menos a las mujeres feministas, en adelante simplemente «feministas») y porque, parece, a algunos si no es un hombre quien explica las cosas, no las entiende (ojo: si te pasa esto, eres muy machista, aunque quieras mucho a tu progenitora, a tu pareja femenina, a tu hermana o a tu hija, si no eres capaz de escuchar la explicación de una mujer, háztelo mirar).

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Temáticas en los juegos de mesa

Chiste sobre juegos de mesa y sexismo

Un tema recurrente en algunos ámbitos vinculados con el ocio se encuentra en los temas que se pueden o no se pueden tocar. En el «humor» siempre estamos con lo de «los límites del humor» y en los juegos de mesa uno de los debates recurrentes son los «temas intocables» (como en el mundo de los videojuegos, en realidad). De cuando en cuando, además, sale algún juego en que su principal baza justamente es tocar un tema poco habitual o que genera polémica por la temática, sin más. Mucha gente (eso lo pueden ver en foros y demás) ya dejan claro que si el juego es «de política» lo dejan de lado, pero la «política» no entra solo como «tema» en un juego, en realidad la «política» (en genérico) está muy presente y hay ciertas decisiones de diseño que, sin ser temáticas, sí están transmitiendo «algo».

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Violencia de género, familiar o doméstica… no es lo mismo

Cuando entró Vox en el parlamento español me dio miedo. Luego el Partido Popular junto con Ciudadanos me lo quitaron del cuerpo: nada nuevo bajo el sol. Lo que es peor, escuchar al PSOE demostraba la demagogia y el desconocimiento de lo que pasa allende nuestras fronteras (¿de verdad no saben que la extrema derecha ya está en muchos gobiernos europeos? No regionales, no, en los gobiernos; y no solo de países de segunda fila, sino la propia Italia tiene uno).

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Recomendando un vídeo sobre videojuegos y feminismo

Pocas veces recomiendo vídeos. Menos, aún, de «youtubers». Esta no es, propiamente dicha, una «excepción», pero sí lo voy a explicar: José Altozano (DayoScript o Dayo) subió un vídeo desde la posición de un hombre blanco privilegiado en un mundo machista y contra una comunidad concreta extremadamente machista (los «gamers» que apoyan el movimiento llamado «gamergate»). El machismo es parte de la estructura social en la que vivimos, y Dayo hizo un vídeo señalando eso y su proceso de aprendizaje. Dayo se manifiesta como un aliado del feminismo y desde acá ese pequeño reconocimiento como compañero, compartiendo su vídeo.

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Una anécdota llena de machismo

Lo bueno (y malo) de las salas de espera es que se tienen lecturas viejas para ojear en esos ratos muertos en que uno espera (y desespera) una serie de revistas más bien viejillas; además, uno tiene tiempo de detenerse en columnas o páginas que, de otra manera, no hubiese leído. Así me encontré con «Lo que callamos los hombres» (subtitulado «Cuando somos nosotros los que lloramos») de Carlos Galdós, en su sección «Hombre de a pie» (página 70 del Somos de 11 de febrero de 2017, posteriormente publicada en la web de El Comercio). ¿Por qué me pongo a escribir sobre un texto sin ton ni son de hace ya más de un mes? Porque me parece relevante para explicar cómo asumimos con normalidad el machismo.

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Claro que hacía –y hace– falta

Esta entrada es un poco cajón de sastre de varios temas con distinta gradación de importancia, pero muy mezclados… vaya por delante. –A todo esto, mientras escribía esta entrada, Barbijaputa sacó una nota titulada «Salir a la calle por nosotras y por todas» que más o menos aborda lo mismo que este artículo, pero bastante mejor expuesto que lo que haré a continuación–.

Cada poco vemos noticias en que se consigue un pequeño triunfo o se visibiliza, de forma positiva, lo que está aún tachado por la sociedad de forma negativa. Estoy hablando de esos hechos que significan victorias del movimiento del feminista o del LGBTQI. Cada vez que alguien hace algo para significar o normalizar uno de estos temas, alguien en alguna parte salta que «no hacía falta», casi siempre desde la mentira de «yo no soy machista/homófobo», pero ven mal el triunfo del feminismo o de la igualdad de trato. Es simple, sí son machistas u homófobos y ese hecho lo sienten como un ataque –y lo es a sus privilegios, en el caso de los varones machistas heterosexuales–. Pero vayamos a la mentada frase: «no hacía falta» o «no era necesario».

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Se mira pero no se toca

Ayer se realizó una pequeña concentración en Pamplona, una forma de protesta contra los abusos y las agresiones sexuales durante las fiestas de la ciudad –los mundialmente famosos San Fermines–. Todos los años se dan, desde los tocamientos indebidos hasta las violaciones. Durante el chupinazo, mientras algunas mujeres mostraban sus pechos al público, otros tantos varones extendían la mano para tocar. Ante esto, las mujeres suelen bajarse inmediatamente la ropa y, en muchos casos, «reír la gracia». Este año –más que otros– esos hechos se están persiguiendo de oficio como lo que son: abusos o agresiones de índole sexual –ya se verá luego si son unos u otros–. Esto sin contar casos donde claramente hay abusos y agresiones sexuales «de libro» –contando, claro, violaciones–. [Siga leyendo en De Igual a Igual].

Elecciones peruanas: La mujer en los planes de gobierno

Mujer en las planchas presidencialesCuando varios candidatos dicen que mantendrán al ministro de educación actual me planteo qué demonios estamos eligiendo. Esto es, cuando uno compara varios planes de gobierno, más allá de lo mal que están escritos, comprueba que la base ideológica es la misma. No son iguales, no digo eso, pero es una competencia entre matices de lo mismo. Y no es raro que esto ocurra, incluso nuestra constitución, que dice respetar la libertad ideológica, ya enclaustra el juego democrático en una ideología más o menos concreta, con lo que el gobierno no es más que un gestor de prioridades dentro de un margen más bien angosto de juego.

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Dos lecturas sobre política actual e histórica del Perú

No tienen nada que ver una con la otra, las pongo juntas por no hacer dos mininotas con recomendaciones (y sí, evito conscientemente titulares más «marqueteros» como «Las Dos Notas que DEBES leer este Finde» o insultos a la inteligencia similares -quien crea que este paréntesis solo es para poner un enlace a la tira de JRMora… tiene toda la razón-):

  • «Los ejes de la derecha en el Perú preelectoral» de Carlos Meléndez en Revista Argumentos, Edición N°3, Año 9, Julio 2015 (la reflexión desde la izquierda, con estos artículos, en realidad es deprimente: la batalla no solo está en la derecha, sino que parece que lo único que puede surgir es más derecha).
  • «El año en que las mujeres cumplimos seis décadas de ciudadanía» (PDF) de Katherine Subirana en Memoria, Nº 17, Agosto 2015 (reconocimiento en el 55, voto en el 56; un recorrido en la lucha por el voto femenino y la participación política de la mujer… queda mucho camino por andar).

Sobre el debate sobre la necesidad de organizaciones feministas dentro del anarquismo

La sección de opinión del periódico de la CNT de marzo (PDF) trae dos interesantes artículos sobre el anarcofeminismo: Uno a favor y otro en contra. No a favor o en contra, por supuesto, de conseguir la igualdad real entre hombres y mujeres, además, claro, de todo el resto del ideario anarquista, sino a favor y en contra de los «grupos feministas» dentro del anarquismo, y de, incluso, la pertinencia del lenguaje utilizado. El primero de los artículos, firmado por Sandra Guzmán, se titula «El sinsentido del anarcofeminismo» (página 24), el segundo, de Ángeles, se titula «Miedo a la libertad (de las mujeres)» (página 25). Creo que ambos cumplen con creces su función de plantear críticamente su postura de una forma, además, didáctica.

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