Solidariad de bolsillo

No es solidaridad si va sola, es limpiar la conciencia

Con este tema de la campaña para recaudar fondos para la investigación de tratamientos – curas del ELA, se está poniendo en debate el tema de la «solidaridad» de los españoles; sobre todo por lo poco que ha aumentado en estas tierras la recaudación por más que la campaña está teniendo una gran visibilidad (no sé si realmente la campaña está bien enfocada, es cierto que muchos famosos se bañan en frío y aparece en los medios, pero a veces al reproducir esas imágenes a duras penas se menciona el ELA por encima y pocas veces diciendo que es una enfermedad -con lo que la info queda coja-).

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La izquierda que necesita…

¿Se enteraron que el otro día tuvimos una «Jornada de lucha» en todo el Perú? Sí, seguro que sí. Muchos de ustedes -la grandísima mayoría- se enteró tarde y solo por los «inconvenientes» («caos» según ciertos medios). Ando lejos, ustedes lo saben, así que de las cosas me entero por pura fuente indirecta; es increíble -no, increíble no es el adjetivo correcto, justo lo contrario- cómo los principales medios dedicaron páginas y bits para enseñarnos el «desorden» pero no contar nada, esto es, no decir por qué y para qué se salía a la calle, que era lo importante. Todo lo demás es anécdota -exagero-.

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Ante la posible ausencia de Chávez

¿Es posible un chavismo sin Chávez? Esa pregunta ronda muchas cabezas estos días, algunos se apresuran a contestar que no (rezando a todos sus dioses para que su intuición no falle) y otros que sí (poniendo de ejemplo las recientes elecciones regionales donde Chávez no ha participado casi nada, obviando el hecho de que Chávez sigue ahí y se ha apostado por su continuidad). Personalmente no estoy tan seguro de ninguna de las dos opciones. Por un lado Chávez ha conseguido un poder cercano al de un rey absolutista, en todos los niveles posibles hay chavistas al mando (sean o no electos), y estas elecciones han dado un buen ejemplo de esa fuerza, pero por otro es un movimiento muy personalista, el punto de referencia no es una ideología (el propio Heinz Dieterich se apartó del chavismo ya hace años), no es un cuerpo normativo (no es la constitución, mucho menos tras fracasar el referendo de hace unos años), es Chávez, es su discurso (¿esperanzador? sin dudas), es su dirección, su mando. Venezuela es un feudo de ese hombre, que se dedicó por años a cortar cuanto debate interno surgiera, a impedir figuras emergentes y aglutinantes. Ahora ha nombrado a un sucesor (porque puede) pero tal vez sea demasiado tarde. Lo único que une a los chavistas es el poder, y el poder es Chávez.

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Sobre los sindicatos y el sindicalismo


Desde la OIT más de una vez se ha alertado de que en Perú no se respeta la libertad sindical, y este gobierno no hace mucho para cambiar la situación, más bien todo lo contrario. Si nos fijamos en los medios de comunicación masivos en nuestro país, nos encontraremos con una realidad antisindical mayoritaria, en pocos medios tienen cabida consideraciones positivas por la labor de las organizaciones sindicales, mil y un veces insultadas y retratadas como criminales. La política desde el Estado ha sido la represión, la propia constitución peruana es limitativa del derecho sindical. ¿Que los sindicatos y el sindicalismo tienen una opinión pública bastante contraria en Perú? Sería raro que fuera lo contrario, y los compañeros de las distintas centrales luchan día sí y día también para mostrar lo que es el sindicalismo de clase: Lucha y solidaridad.

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Primero de mayo


El día de los trabajadores. Nada de día del trabajo. De los trabajadores, que no nos roben el día. Los últimos primeros de mayo he garabateado unas líneas recordando la importancia de la lucha obrera (de una forma u otra), esta vez no habrá texto (que me repito demasiado, aunque ya al final de este artículo encontrarán enlaces  a las entradas de otros años), solo las fotografías de la manifestación de hoy en Valladolid y la tira especial de Igualito (la decimocuarta) también de manifa.

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Cuba y la OEA: no es un tema de «democracia»

El viernes 13 de abril varios periódicos latinoamericanos publicaron una entrevista al presidente de Estados Unidos de América, Barack Obama, realizada por el Grupo de Diarios América (GDA), lo de entrevista habría que entrecomillarlo, es una oportunidad perdida de entrevistar a un personaje importante, en tanto que el largo texto más bien es complaciente con el presidente, no insiste en ningún tema y le permite hacer propaganda (incluso la redacción de las preguntas son más papistas que el Papa)… Una de esas preguntas trató sobre Cuba y su participación en las cumbres de la Organización de los Estados Americanos (OEA), ni se habló del embargo ni nada de eso, sino que se tiró la pelota a la tergiversación (hablando de Cuba, ni una mención a Guantánamo, no sé cómo se permite a alguien hablar de respetar los derechos humanos cuando se mantiene una prisión como la de dicha base naval).

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¿Socialdemócratas keynesianos?

El subdirector de Público, Jesús Maraña, en su columna de hoy señala:

«Dirigentes y votantes de izquierda se preguntan cómo es posible que las ideas socialdemócratas avancen (a su manera) en EEUU y que gobiernos de derecha en la UE apliquen políticas keynesianas mientras los partidos progresistas retroceden.»

En Público, medio de «izquierdas», llevan unos días analizando el retroceso de la socialdemocracia europea, indicando lo obvio, que en general ha caído estando o no en los gobiernos, mientras que otros partidos de derechas en gobiernos, aunque bajan en votos, no caen tanto como la oposición socialdemócrata, los análisis han sido de todo tipo, pero, para mi gusto, los más certeros indican que la socialdemocracia ha perdido los referentes, o ya no son, directamente, socialdemócratas. Y creo que el artículo de Jesús Maraña es un buen ejemplo de ello.

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Rodríguez Zapatero defiende los impuestos indirectos

Ya es malo que el PSOE siga insistiendo en lo de «socialista» cuando se supone que quiere decir «socialdemócrata», pero aun es peor que, vista la política impositiva de Rodríguez Zapatero y todo su gobierno, sigan hablando de socialdemocracia (o progresismo) cuando tendrían que quitar lo de «social» del nombre. Y lo de obrero de paso. Lo de subir impuestos indirectos para llenar una caja que se vacía a todo galopar es, en general, mal síntoma. A punta de impuestos especiales que no hacen sino engordar, pero bueno, uno es sobre un producto de ocio ya cargadísimo y el otro sobre los hidrocarburos.

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¿Qué pasa con Izquierda Unida?

La «sangría» de corrientes que deciden abandonar la coalición de Izquierda Unida (o alguno de sus partidos confederados) es cada vez más importante, y van planteando alternativas electorales (hasta ahora, eso sí, con escaso éxito), cada vez más Izquierda Unida tiene menos de unida y, posiblemente, menos de izquierda. Se supone que Cayo Lara, del PCE y actual Secretario General de IU, no ha conseguido en el breve tiempo que lleva en el cargo recuperar a la izquierda, ya sea para IU o para sus partidos confederados.

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Socialdemócratas convertidos en capitalistas keynesianos

A nadie se le escapa que la socialdemocracia, en su origen, era una postura reformista del sistema capitalista en que se aceptaban muchos de sus puntos y se abandonaba el programa máximo del socialismo en favor de la disminución de las desigualdades del capitalismo dentro de los sistemas burgueses, con lo cual la revolución se abandonaba siempre y cuando las luchas sociales institucionalizadas consiguieran determinados triunfos menores dentro del propio sistema, muchas veces se ha visto en los socialdemócratas a socialistas pragmáticos. Ahora bien, desde hace unos cuantos años a esta parte, los partidos socialdemócratas han ido abandonando esas posturas reformistas en favor de enarbolar banderas totalmente capitalistas donde Keynes, como mucho, es el nuevo punto a seguir y de medio se convierte en fin.

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Correa, Socialismos y otros

«El Socialismo del Siglo XXI™ no tiene modelos económicos sino ideas» dice Correa. Repito un par de veces la frase para conseguir tragarla. Esta es la tercera vía. No, es la cuarta. Es la de Dieterich, ese invento futurista que se reclama marxista pero no llega ni a socialista en los postulados más básicos. Lo mejor de este nuevo Socialismo del Siglo XXI es que resulta totalmente cambiante, y no tiene ningún problema de vivir del capitalismo de Estado (capitalismo a fin de cuentas) como lo hace China desde hace muchos años (¿Son los pervertidores del maoísmo una suerte de visionarios del Socialismo del Siglo XXI y nadie se ha dado cuenta?), no tiene problemas de coherencia, porque siempre enarbolará la bandera del cambio constante. Es práctica, no cabe duda.

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