El paro registrado es el resultado de realizar una serie de exclusiones dentro de los «demandantes de trabajo» apuntados en las oficinas públicas de empleo a último día de mes; así, lo primero que se excluye son los «ocupados» -personas inscritas para mejorar su actual puesto de trabajo, lógico, no son desempleados- y luego a los que buscan «empleos específicos o con disponibilidad limitada», aunque estén sin trabajo -¿por qué? porque se consideran demandas muy especialitas, para decirlo de forma poco técnica-. Entre los demandantes «desocupados» se produce una nueva criba -se excluye a quienes buscan un empleo de corta duración, a quienes quieren empleos de algo menos de media jornada (lo cual no coincide con ese «fomento del tiempo parcial» que tanto dice el gobierno), distintos «tipos» de «estudiantes» (incluso mayores de 25 si aún no han trabajado, algo ahora habitual), las personas que el SPEE considera que han rechazado un «empleo adecuado» (que es cualquier cosa) y otros-, todo regulado en la Orden Ministerial de 11 de Marzo de 1985. ¿Por qué les suelto todo este rollo? Porque hoy toca la alegría gubernamental por los datos del paro registrado. ¡Ha bajado!
Categoría: Actualidad de España
Técnicas empresariales para incumplir la legislación laboral
«Esta novación contractual es de mutuo acuerdo»
Usted, señor empresario, quiere cambiar la jornada laboral a sus trabajadores, o tal vez el salario, o tal vez… bueno, cualquier cosa importante. ¿Para qué seguir los engorrosos trámites del artículo 41 del Estatuto de los trabajadores (ET) si puede obligar a firmar cualquier cosa al empleado? Dele un «nuevo contrato»: incluya todos los cambios en un texto que solo pone las antiguas condiciones y las nuevas, sin justificar por qué realiza dicha modificación -como manda el art. 41 ET- y agregue la coletilla «por mutuo acuerdo», así hasta parece que es a instancias del trabajador. «Su señoría, fue él quien me pidió la reducción de retribución, que le cambiara la jornada continua por turnos y que le bajara a la mitad las horas de trabajo», podrá decir en un hipotético juicio. Que él demuestre que se le impuso el cambio. Esto del «mutuo acuerdo» le sirve tanto en relación a un trabajador como a todos, con lo que podrá realizar grandes modificaciones colectivas saltándose todo el horrible procedimiento de consultas, con sus plazos y demás.
¿Nueva legislación sobre servicios mínimos?
Rajoy soltó, durante el plurirreportaje en RNE de hoy, que ha pedido al ministerio de Empleo -porque ya no es de «trabajo»- que haga un proyecto de ley para «que se cumplan los servicios mínimos». Cabe recordar que los servicios mínimos son un límite al derecho fundamental de la huelga; que, además, los servicios mínimos no se prestan para asegurar la «normalidad» del servicio ni -por supuesto- un derecho de los ciudadanos a no verse afectados por una huelga -como mencionó uno del PP-. Sobre los servicios mínimos escribí bastante, así que me remito a: «Huelga General y Servicios Mínimos» y «Huelga General: Servicios mínimos y máximos». Me pregunto cómo demonios se puede legislar sobre los servicios mínimos sin hacerlo sobre la huelga. Ah, además, se debe cambiar el quién los declara, no está de acuerdo con las recomendaciones de la OIT que el mismo que «sufre» la huelga sea quien declare los servicios mínimos.
Centro y consenso: todo en la derecha
«Hemos vuelto», dijo el jefazo del PSOE. Así que era cierto: se habían ido. Rosa María Arta, en El Diario, apostillaba «desde la derecha sin remilgos» (y explica por qué lo dice, claro). Esta frase, junto con cuatro pinceladas más, han servido a la derecha más reaccionaria para tachar al PSOE de «radical», «extrema izquierda» y demás sandeces tan lejos de la realidad del propio partido y, mucho más, de sus experiencias de gobierno. Si el PSOE fuera la mitad de socialista de lo que dicen que es, España ni sería una monarquía ni tendría un sistema económico capitalista. De hecho, el PSOE se reconoce lejos de IU -y no por la izquierda, se entiende- y Bono, por dar nombres, prefiere que el PSOE pacte con el PP que con IU por esa «vocación a las mayorías»… En realidad el PSOE siempre ha votado más con el PP que con IU -incluso en esa época llamada de «la pinza» entre IU y el PP, la realidad parlamentaria fue otra-.
«Pero… búscate la vida»
En Castilla y León existe una «Renta garantizada de ciudadanía» (RGC), la cual es una ayuda bastante minúscula para personas con un perfil determinado -que excluye a las personas sin hogar, cosas de la vida-. Como otras ayudas, tiene un problema de plazos -hasta tres meses se tiran para contestarte si tienes o no derecho, son tres meses de penurias para los que la solicitan, con silencio negativo, para colmo-; pero además un problema en el funcionamiento de la inspección.
Concentración de voto en… ¿en qué elecciones?
Cada vez más se habla de las elecciones al Parlamento Europeo (que serán el próximo año, por si alguien no se había enterado). Hoy, en RNE, estaban debatiendo sobre el tema, y un lugar común fue que en las elecciones al parlamento Europeo los grandes partidos salen perjudicados (con el matiz que «perjudicado» significa «no beneficiado», como ellos mismos recordaron, en esas elecciones sí que todos los votos valen lo mismo), y por ello IU y UPyD crecían tanto en las encuestas (siendo las dos formaciones que atrapan los votos de las dos grandes, en este momento); les daba «pena» (y reflexionaban sobre ello) que esas elecciones se usen para castigar a los partidos grandes o de gobierno y se votara en clave nacional*.
Un optimista gobierno
No se me ocurre otra forma de decirlo. La variación intertrimestral del PIB, según el Banco de España (PDF), es 0,1%; la variación interanual (más importante que la anterior) es del -1,2%. De Guindos ya dice que este es el final de la recesión y el inicio del fin de la crisis. Hay que recordar que durante esta crisis ya hemos tenido periodos de crecimiento del PIB (de hecho el PIB durante el 2011 creció, muy poco, eso sí), y fue hasta irregularmente sostenido (en la interanual, tres trimestres consecutivos, en la intertrimestral fue salteado). Siga leyendo…
Uso y abuso de las proposiciones no de ley
Este es uno de mis «berrinches», vaya por delante. El otro día UPyD anunció que presentaría una proposición no de ley (PNL en adelante) para que el gobierno remitiera a las Cortes Generales un Proyecto de Ley Orgánica que regulara la Corona (inciso: la Constitución remite a una Ley Orgánica el tema sucesorio, algo que jamás se ha regulado; esta falta de algunas normas es bastante más habitual de lo deseable, así pues, algunos derechos como la Huelga se siguen rigiendo por normas pre-constitucionales y no por una Ley Orgánica como debería tener). UPyD, en general, es un grupo bastante activo tanto en presentar enmiendas a la totalidad de proyectos o proposiciones discutidas (una resiente ha supuesto un «golpe» a lo que muchos -parece que- pensaban que era UPyD, por cierto) como en sus PNL; pero no lo es tanto ejerciendo la iniciativa legislativa. Como UPyD está casi toda la oposición. Incluso el partido mayoritario. ERC anunció, hace no demasiado, su intención de disminuir la desigualdad existente dentro de la empresa, esto es, limitar la diferencia entre los que más ganan y los que menos a una proporción de 12:1, podían presentar un proyecto con las reformas pertinentes, en vez de eso presentaron una PNL.
¿Libros de texto? Acabemos con ellos
Estoy generalizando de mala manera en el título. Lo sé. Quiero hablar sobre los libros de texto que actualmente (veo) que se usan (desde primer grado hasta bachillerato, por distintos motivos conozco una variedad relativamente amplia de los mismos); de cómo están hechos para que sean de usar y tirar y cómo, por el mal entendimiento del papel de la escuela (o por un concepto totalmente distinto de lo que para mí es y lo que para quienes crean el currículo educativos es); de cómo los padres que tanto se quejan de su existencia son los primeros en reclamarlos; de cómo más que una herramienta terminan siendo jaulas de oro para la formación de los pequeños de las casas. Pero cuando pienso en hablar de estos temas me siento como un total extraño, como alguien que solo tiene contacto con estas materias de forma tangente*, de quien no tiene la profundidad de estudios de, por ejemplo, esos que establecen el currículo oficial o de los que escriben esos libros de texto… Aún así, creo que algo puedo decir (porque así de pedante soy, las cosas como son).
El peñón del circo
Iba a poner de título, en un alarde de creatividad desmesurada, «El peñón de la discordia»… pero lo que hay con Gibraltar no es discordia como tal (que sí), sino mucho, pero que mucho circo. Y parece que siempre es en verano o cuando faltan otros temas para servir los periódicos y tertulias de radio (sí, «servir»). Y pico el palito y me meto en este follón absurdo.
La verdad es que el tema es jurídicamente simpático, políticamente entretenido (en el plano diplomático) y lleno de comentarios totalmente fuera de lugar (esos contertulios, ¡qué haríamos sin ellos!), con una mezcla de lo público, lo privado y lo fiscal que resulta hasta tierna. Todo ello sazonado de mucho pero que mucho patriotismo (por parte de todos), y demagogia barata (y cara).
Reforma laboral en una ley ómnibus con «nombre» positivo
Me encantaría conocer al que se encarga de poner los nombres a las leyes en España. Sé que no hay «una persona» con dicha ocupación, pero hay veces que merece un premio por saber ocultar todo en un nombre casi positivo. Eso pasa con el Real Decreto-ley 11/2013, de 2 de agosto, para la protección de los trabajadores a tiempo parcial y otras medidas urgentes en el orden económico y social (PDF, otros formatos). Por favor, vuelvan a leer el nombre. Los operadores jurídicos tendemos a llevarnos mal con las leyes ómnibus, esas que tocan mil y un temas, a veces con mucha profundidad, a veces por encima, pero que no hay un hilo conductor claro, sino un remiendo de inconexos temas que los han metido todos dentro de la misma norma para ahorrar procesos y procedimientos (algunas sí tienen un tema transversal claro, otras, como este, son «económicos y sociales», o sea, todo).
Wert y el clasismo
Posiblemente ningún ministerio esté dejando más claro el conservadurismo y clasismo del gobierno como el de Educación. Ni Empleo (Báñez), ni Justicia (Ruiz-Gallardón), ni Sanidad (Mato), ni Interior (Fernández), ni Economía (Guindos), ni Hacienda (Montoro) están a la altura del clasismo que está demostrando el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert Ortega. Y miren que se empeñan, las reformas laborales de Báñez, las de Ruiz-Gallardón, los estropicios de Mato (contando, por supuesto, el pasar olímpicamente de temas como el aborto y decir que eso es de Justicia), los ajustes del dúo dinámico De Guindos-Montoro o el conservadurismo filofascista de Fernández con respecto a, bueno, todo, desde la homosexualidad hasta las manifestaciones en la calle. Se empeñan en conseguirlo, pero Wert abre la boca y se lía parda.
Firme aquí, por favor (o eres el demonio)
Me encanta ver cómo se «pontifica» la proposición no de ley que firman el PP y el PSOE. No solo eso, se ataca directamente a los partidos que no han querido firmarla. ¿Por qué no se unen al pacto? ¡Es por intereses electorales! Chillan desde el PP y el PSOE (y sus acólitos tertulianos). Es por señalar y atacar al bipartidismo, no por convencimiento… Vamos a dejar claro dos cosas: No se invita a nadie a la redacción del texto (así que no es un pacto o acuerdo, es un documento de adhesión para el resto); el día de la presentación-firma pública no se llegó a invitar a todos los grupos y, al ver que solo una formación aceptaba asistir, lo cancelaron sin más, dejando colgado a la única formación que estaba bien dispuesta (una falta de respeto gorda). En fin, parece que más importante es la foto del pacto que el contenido (se nos ha comunicado cuatro cosas con las que, por cierto, yo no firmaría); parece que se usa para acusar a ciertos grupos de no pactar por sentimientos mezquinos (sin tomar en cuenta ni su ideología ni el proceso del no-pacto). Personalmente dudo de la utilidad de este tipo de pactos, más cuando lo importante es la foto.
Contrato de emprendedores: ¿un fracaso?
Las empresas de cincuenta o menos trabajadores constituyen, según datos del Directorio Central de Empresas del Instituto Nacional de Estadística, el 99,23% de las empresas españolas. La reforma laboral trata de facilitar la contratación de trabajadores por parte de estas empresas, que representan a la mayor parte del tejido productivo de nuestro país y que albergan las diversas fórmulas de organización empresarial que posibilita nuestro ordenamiento jurídico, entre las que cabe destacar el trabajo autónomo y las diversas familias de la economía social. Con esta finalidad se crea una nueva modalidad de contrato de trabajo por tiempo indefinido de la que sólo podrán hacer uso las empresas que tengan menos de cincuenta trabajadores que, pese a la situación de crisis económica, apuesten por la creación de empleo. Además, se establecen dos incentivos fiscales para sujetos pasivos del Impuesto sobre Sociedades y contribuyentes del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas que realicen actividades económicas, destinados a incentivar este tipo de contrato. El primero de los incentivos resulta aplicable exclusivamente a aquellas entidades que carezcan de personal contratado, mientras que el segundo va destinado a las empresas de cincuenta o menos trabajadores, que realicen la contratación de desempleados beneficiarios de una prestación contributiva de desempleo.
El párrafo citado corresponde a la exposición de motivos de la Ley 3/2012, de 6 de julio, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral, que modificó levemente la anterior Real Decreto-ley 3/2012, de 10 de febrero (una de las cosas que cambió fue, justamente, la redacción de ese párrafo, no el contenido), esto es, la última gran reforma laboral en España. Por ahora, que en nada nos caerá una más gorda. Sobre este contrato hablé bastante en su día, así que acá no entraremos en la regulación sustantiva, sino en su utilización práctica.
¿Qué cambio de tendencia dicen?
Ya tenemos dato de la EPA del primer trimestre del año, como se esperaba, otro desastre. Y se esperaba, claro, por más que en el gobierno hablen de que se están «invirtiendo las tendencias», que la destrucción de empleo «disminuye». A mí me cuesta ver esos dos extremos. Sube el desempleo, baja la tasa de actividad (población en edad de trabajar que busca activamente empleo o ya está ocupada), baja la tasa de ocupación (que no sirve de mucho, pero ahí la tenemos), es que por bajar, sigue bajando la población entre 16 y 64 años (con la que Eurostat juega; algo que ya no tiene sentido cuando se quiere forzar la jubilación a los 67), pero esto último es lógico por tres fenómenos paralelos: el envejecimiento de la población española, el aumento de la emigración (de residentes en general, sin olvidar que el propio gobierno ha invitado a salir a los inmigrantes) y el parón en la inmigración (que se nota desde el 2009… al punto que hoy en España hay 683,5 mil personas menos en edad de trabajar con respecto al primer trimestre de 2009).
