A vueltas con el salario mínimo

Contrato de trabajo

Determinados temas son transversales a cualquier país con economías más o menos capitalistas donde el Estado mete su mano en algunas cuestiones, como es el salario mínimo interprofesional (o remuneración mínima vital, como se llama en Perú). De hecho, esta entrada en parte se puede leer como una continuación de una escrita hace muchos años sobre otra realidad económica… pero la misma cuestión de fondo.

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Sobre los datos de empleo [en D=a=]

Prometiendo empleoEn muchos ámbitos estamos con la mala costumbre de comparar los datos o con el final del periodo de Rodríguez Zapatero –algunas publicaciones seudocientíficas directamente comparan unos trimestres con el último de 2011 cuando eso estadísticamente está prohibidísimo– o con el peor punto de la crisis que estamos pasando. Lo primero tiene una evidente razón: dejar claro que tan mal no va con el PP –ya hay muchos datos que mejoran al último del PSOE– y lo segundo tiene que ver con darnos un poco de coba a nosotros mismos: miren qué buenos somos. Más inversión en no sé qué; más empleo en no sé cuanto; más gasto social… Paren el carro un poco. Deberíamos estar comparándonos con un trimestre similar a «antes de la crisis»; siendo este el objetivo –estar, al menos, tan bien o tan mal como hace unos años–. También nos olvidamos que el «antes» fue lo que nos llevó al «ahora»; al menos por mi parte no me apetece escribir media línea para favorecer un modelo de crecimiento basado en la especulación y la construcción, además de la precariedad. [Continúa leyendo en D=a=].

Mininota: El Comercio y su análisis de los candidatos

Nota en El Comercio: «CADE: Evaluamos discursos de los 5 candidatos presidenciales». Es difícil hablar de muchos candidatos y sus discursos en una sola nota, sobre todo si no se cuenta con mucho espacio; ese artículo es una muestra de cómo intentarlo y fracasar. Me llaman la atención dos cosas (que son constantes cuando se comentan medidas de candidatos, una muy de EC): si alguien propone subir gasto sin decir de dónde sacará la plata, se le pone en duda por no concretar, mientras que si lo que propone es reducir impuestos, no se cuestiona qué hará con la falta de ingresos o si lo han calculado bien; y cómo El Comercio mete la cuña de su opinión sobre la rigidez laboral cada vez que puede, en concreto: «Cuando este Diario le preguntó por la rigidez laboral, tema crucial para mejorar la competitividad (…)»; sobre esto, primero: Perú es un país flexible en ese punto (o no tan rígido como EC insiste) y, segundo, no podemos hablar de rigidez si ni siquiera hay cumplimiento de la ley.

«La mejor política social es crear empleo», repiten

Mi primera nota en el nuevo De Igual a Igual:

Los puestos de trabajo no son la mejor política de empleo, ¡ni siquiera son, por sí mismos, una política social!

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De un tiempo a esta parte, la estrategia comunicativa del Partido Popular pasa con colar este mantra como verdad absoluta: «la mejor política social es crear empleo» (desde Rajoy1 hasta la ex ministra de Sanidad y Asuntos Sociales, Ana Mato2, pasando por otros muchos del partido3). La explicación es fácil para esta postura: el gobierno de España ha centrado sus esfuerzos en la bajada del desempleo a cualquier costo (para los trabajadores, se entiende) mientras ha llevado una sistemática destrucción del Estado de Bienestar endeble que existía en España (en las tres patas básicas: recortes en educación, sanidad y servicios sociales). Así pues, solo les queda la carta del «empleo». Pero, además, un partido de corte liberal no termina de creer (jamás lo hará) en el Estado Social (que no deja de ser un invento socialdemócrata), con lo que cualquier excusa es buena para cargárselo.

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A vueltas con las estadísticas laborales

mercado de trabajo 2002-2014

Tres tipos de mentiras: las mentiras, las grandes mentiras y las estadísticas

En el debate del estado de la nación hemos podido asistir a un combate de medias verdades y desinformación según se iban tirando datos a la cara unos a otros, absolutamente descontextualizados, faltos de explicación y arbitrarios; cada vez que tenemos datos del mercado laboral (como el reciente del paro registrado) ocurre algo así, más cuando la lectura (los matices) que se hacen por los operadores sociales y políticos son lanzados al público sin vacuna alguna (y sin la menor explicación de qué es eso de paro registrado o lo que toque en cada momento).

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Ley pulpín: la lucha sigue y una respuesta

Y la discusión es parte de la lucha. Es importante ser honestos cuando se abre un debate; es imprescindible ir de buena fe, y por ello es increíblemente negativo estar otorgando oscuros intereses a las partes con las que se entabla la conversación. Con respecto a la Ley nº 30288 (PDF de la separata legal), llamada «Ley Pulpín», se están escribiendo ríos de tinta mientras los jóvenes y no tan jóvenes marchan en las calles (y se la juegan tras la brutal represión policial; algo básico: las pintadas no se combaten con pistolas, señores policías). Existe, en este caso, no solo intereses enfrentados, sino visiones distintas de cómo resolver los problemas; por ello el diálogo es importante… pero resulta imposible, por lo visto. El gobierno no escucha y quienes defienden la norma nos califican de manipuladores, de estar en contra por pura mala fe (o por ignorancia); como ejemplo, el editorial de El Comercio del domingo.

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Sobre la «rigidez laboral» en Perú, a propósito de la «Ley pulpín»

«¿Cómo no va a poder defenderse un régimen que hace menos onerosa la contratación formal de un adulto menor de 24 años en un país que tiene uno de los 20 regímenes laborales más rígidos del planeta, o en el que siete de cada diez personas con algún tipo de trabajo se ven en la necesidad de desarrollarlo en la informalidad?»

Es una de las preguntas retóricas que hace el editorial de El Comercio para atacar a los opositores de la reforma laboral juvenil obrada por la Ley nº 30288 o, como se le llama, la «ley pulpín» (PDF de la separata legal). Esa pregunta contiene al menos tres elementos muy discutibles que El Comercio da por hecho. Por un lado, está la repetidísima afirmación sobre la rigidez en la regulación laboral peruana (algo que se machaca desde antes de la flexibilización que comienza en el 91 y que cada reforma laboral sigue), simplemente no es cierto (más adelante desarrollo esta idea) y, por otro lado, deja clara la opinión, sin establecerlo, que la flexibilización trae formalización. Lo segundo es empíricamente falso, el sector con más trabajo informal en Perú es la microempresa (casi la totalidad de los trabajadores, el doble que las empresas grandes) que tiene el peor y más flexible de los regímenes laborales posibles (incluso el mamarracho legal de la ley pulpín da más derechos que los que tienen los trabajadores de la microempresa). El tercer elemento de la pregunta retórica, en el que no entraré, es ese de «se ven en la necesidad» de trabajar informalmente; no es que sea una «necesidad», es que es una imposición por parte del empleador (no hay que perder de vista esto, nunca).

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La ocupación sigue cayendo

Aunque nos quieran vender la noticia como positiva (ABC, La Razón), no lo es. Al menos no lo es al nivel que lo quieren hacer pasar. Cuando el paro (en números absolutos) baja y a la vez suben los ocupados, eso es bueno (y si suben más los ocupados que la bajada del paro, significa que hay más población activa, lo que también es positivo); cuando el paro baja y también bajan los ocupados, eso es malo (razón por la cual la tasa de paro es mayor ahora -por poco, superando el 26%-, con 69 mil parados menos). O, al menos, no es tan bueno como nos lo quieren enseñar; no es un signo de recuperación el que más gente vaya a la fila de los inactivos y que más familias tengan a todos sus miembros en el desempleo (en el interanual, poca más, es cierto), por favor. En fin, mejor que leer las noticias, vayan al INE para enterarse del tema del paro de la EPA y tal (nota de prensa, tablas nacionales y autonómicas).

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Un optimista gobierno

No se me ocurre otra forma de decirlo. La variación intertrimestral del PIB, según el Banco de España (PDF), es 0,1%; la variación interanual (más importante que la anterior) es del -1,2%. De Guindos ya dice que este es el final de la recesión y el inicio del fin de la crisis. Hay que recordar que durante esta crisis ya hemos tenido periodos de crecimiento del PIB (de hecho el PIB durante el 2011 creció, muy poco, eso sí), y fue hasta irregularmente sostenido (en la interanual, tres trimestres consecutivos, en la intertrimestral fue salteado). Siga leyendo…

Berrinche: El trabajador oferta Trabajo, no lo demanda

Esto es un «berrinche» en el sentido más estricto; y una maldición entre dientes a quien lo escribió y al que lo editó. En uno de esos horrorosos libros de texto que usan ahora los chicos me encuentro -dando apoyo de cara a la recuperación de septiembre- la definición imposible: El empresario oferta Trabajo y los trabajadores lo demandan. Lo hacen para mantener el mismo «estilo» que en el mercado de bienes y servicios: el empresario oferta y el consumidor demanda. Pero justamente se estudia por separado los mercados de trabajo por sus peculiaridades, y la principal es que el empresario es el que demanda el trabajo y las personas quienes constituyen la oferta -los neoclásicos tienen claro ese punto, no es un tema de clásicos frente a noclásicos-; sin tener claro ese «detalle» todo lo demás carece de sentido, todas las peculiaridades y toda la estructura, así como lo segundo más importante: Es un mercado derivado. Si la estructura fuera como dice ese «libro», en un contexto como el actual (exceso de demanda -la de los trabajadores, por el desempleo- y escasa oferta -la de los empresarios-), el precio del trabajo (salario) subiría, no bajaría (la receta liberal, sea dicho). Quien tiene el trabajo (la fuerza de trabajo) es la persona, no la empresa, el empresario necesita convertir la fuerza de trabajo en bienes y servicios, para ello tiene la organización, el capital y consume la materia prima necesaria. Edito: Estos casos me causan problemas; lo que el alumno quiere es aprobar, si el profesor es de los que se apegan a los manuales, tiene que repetir los mismos aunque la información no sea del todo «correcta», así que uno debe ayudarle a que sea capaz de hacer eso, entendiendo lo que pone… ¡pero es que lo que pone está mal! ¿Qué hago en esos casos? Hasta ahora voy por lo «fácil», repito lo que pone el libro, le digo que está mal, le explico por qué y puntualizo: «en el examen pon lo que dice el libro, y si te atreves, agrega lo que te estoy explicando yo».

Contrato de emprendedores: ¿un fracaso?

Las empresas de cincuenta o menos trabajadores constituyen, según datos del Directorio Central de Empresas del Instituto Nacional de Estadística, el 99,23% de las empresas españolas. La reforma laboral trata de facilitar la contratación de trabajadores por parte de estas empresas, que representan a la mayor parte del tejido productivo de nuestro país y que albergan las diversas fórmulas de organización empresarial que posibilita nuestro ordenamiento jurídico, entre las que cabe destacar el trabajo autónomo y las diversas familias de la economía social. Con esta finalidad se crea una nueva modalidad de contrato de trabajo por tiempo indefinido de la que sólo podrán hacer uso las empresas que tengan menos de cincuenta trabajadores que, pese a la situación de crisis económica, apuesten por la creación de empleo. Además, se establecen dos incentivos fiscales para sujetos pasivos del Impuesto sobre Sociedades y contribuyentes del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas que realicen actividades económicas, destinados a incentivar este tipo de contrato. El primero de los incentivos resulta aplicable exclusivamente a aquellas entidades que carezcan de personal contratado, mientras que el segundo va destinado a las empresas de cincuenta o menos trabajadores, que realicen la contratación de desempleados beneficiarios de una prestación contributiva de desempleo.

El párrafo citado corresponde a la exposición de motivos de la Ley 3/2012, de 6 de julio, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral, que modificó levemente la anterior Real Decreto-ley 3/2012, de 10 de febrero (una de las cosas que cambió fue, justamente, la redacción de ese párrafo, no el contenido), esto es, la última gran reforma laboral en España. Por ahora, que en nada nos caerá una más gorda. Sobre este contrato hablé bastante en su día, así que acá no entraremos en la regulación sustantiva, sino en su utilización práctica.

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¿El problema de la informalidad es la rigidez legal?

Hay determinados mantras que se repiten de tal forma que pretenden colarse como verdad incuestionable, algunos toman la siguiente fórmula: «la rigidez de [lo que sea] produce [desempleo / economía sumergida / empleo irregular]», una opción es cambiar la rigidez por los altos impuestos, a este mantra se responde con una solución que no admite, a su vez, alternativas: «hay que flexibilizar» o «hay que reducir impuestos». ¿Alguna vez se plantean cuál es el posible resultado de bajar determinadas protecciones o que salvo cero nada es más bajo que gratis? ¿Cómo se puede mantener esa regla de tres simple cuando se compara con países con mayor rigidez o impuestos más altos, y que no presentan los problemas de informalidad y evasión fiscal que tenemos en el país? (Digamos, comparamos Perú con Alemania.)

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Apuntes sobre la reforma laboral (VI): ¿Para cuándo la huelga general?

Apuntes sobre la reforma laboral de 2012, el libroYa para acabar con este «resumen-crítica» de la reforma Laboral aprobada mediante Real Decreto-Ley 3/2012 queda realizar una valoración global de la reforma (I, II, III, IV y V). Lo primero que me viene a la mente es la lentitud con la que las principales centrales sindicales deciden si realizar una Huelga General. Por menos que esto fuimos a la calle en el 2010 (tarde y mal, pero fuimos, esa tardanza también fue responsabilidad de los sindicatos mayoritarios, de sus direcciones, que desconocieron el clamor de sus bases y del resto de los trabajadores). CC.OO y UGT, por lo visto, están barajando dos posibles fechas para la Huelga General, pero en realidad no definen si finalmente la convocarán o no. La otra duda que tengo es si el gobierno se está riendo en nuestra cara, la de todos los trabajadores, cuando afirma cosas como: «Esta es una reforma en la que todos ganan, empresarios y trabajadores, y que pretende satisfacer más y mejor los legítimos intereses de todos» (exposición de motivos del RDL 3/2012, 8º párrafo in fine).

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Apuntes sobre la reforma laboral (II): El despido y su indemnización

Apuntes sobre la reforma laboral de 2012, el libro¿Ya se leyeron la reforma laboral? Deberían. Se fijarán, rápidamente, como algunas cuantas de las normas mencionadas por la vicepresidenta en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros que aprobó la reforma no se encuentran en el «cuerpo» de la norma, sino que son pegotes que están en las disposiciones adicionales o finales del Real Decreto Ley 3/2012. No son, ni de lejos, el «centro» o «contenido» de la reforma, pero el gobierno prefirió hablar de esos temas (algunos populares y populistas) en vez de entrar en la reforma realmente. Hay un tema que no es menor pero tampoco es el principal, pero sí que suele centrar los debates públicos: El despido. Algo ya mencioné la primera entrada de esta saga, acá me detendré en ver los cambios que se dan en: Despidos colectivos, extinciones objetivas, indemnización del despido improcedente (sea objetivo o disciplinario) y Fondo de Garantía Salarial.

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Apuntes sobre la reforma laboral (I): Igualando a la baja

Apuntes sobre la reforma laboral de 2012, el libroEn la exposición de motivos de la Reforma Laboral aprobada por el gobierno este viernes encontramos:

«La tradicional indemnización por despido improcedente, de 45 días de salario por año de servicio con un máximo de 42 mensualidades, constituye un elemento que acentúa demasiado la brecha existente entre el coste de la extinción del contrato temporal y el indefinido, además de ser un elemento distorsionador para la competitividad de las empresas, especialmente para la más pequeñas en un momento como el actual de dificultad de acceso a fuentes de financiación.

Por ello, el presente real decreto-ley generaliza para todos los despidos improcedentes la indemnización de 33 días con un tope de 24 mensualidades que se ha venido previendo para los despidos objetivos improcedentes de trabajadores con contrato de fomento de la contratación indefinida. Con esta generalización se suprime esta modalidad contractual, que se había desnaturalizado enormemente tras la última ampliación de los colectivos con los que se podía celebrar dicho contrato.»

Hace unos meses les contaba la evolución del Contrato de Fomento de la Contratación Indefinida, de cómo una medida temporal se había colado como algo casi permanente en nuestro sistema, que cada vez afectaba a más gente. Pues bien, ahora ese contrato es el que se vuelve «para todos», contando a los que no lo firmamos (desde ayer mi indemnización, si me despiden de forma improcedente, se contará a 33 días todo el periodo que supere el día de ayer).

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