Concentración de voto en… ¿en qué elecciones?

Cada vez más se habla de las elecciones al Parlamento Europeo (que serán el próximo año, por si alguien no se había enterado). Hoy, en RNE, estaban debatiendo sobre el tema, y un lugar común fue que en las elecciones al parlamento Europeo los grandes partidos salen perjudicados (con el matiz que «perjudicado» significa «no beneficiado», como ellos mismos recordaron, en esas elecciones sí que todos los votos valen lo mismo), y por ello IU y UPyD crecían tanto en las encuestas (siendo las dos formaciones que atrapan los votos de las dos grandes, en este momento); les daba «pena» (y reflexionaban sobre ello) que esas elecciones se usen para castigar a los partidos grandes o de gobierno y se votara en clave nacional*.

Mi corta memoria me decía otra cosa, me decía que en el 2004 el porcentaje de votos de los dos grandes fue superior en el Parlamento Europeo que en el Congreso de los Diputados (con pocos meses entre ambas, posterior la del PE), también me decía que en el 2009 fue, nuevamente, más alto que en el 2011, pero más bajo que en el 2008. Estos datos, al margen de lo anecdótico que pudiera ser el 2004 (luego viendo, sí que hubo un castigo al PP mayor en el Congreso de los Diputados que en el Parlamento Europeo), no creo que permitieran ser tan tajantes al afirmar que para las elecciones al PE la gente aproveche para castigar al partido del gobierno; más bien, me atrevo a decir como tesis, que, por un lado, hay menos voto útil (hay menos voto en general) y, por otro, lo que indican es el cambio de tendencia electoral del propio país. El otro punto importante para entender los resultados tan variables creo que se puede encontrar en la participación, pero paso a paso.

Una tabla con el porcentaje de votos del PP (AP en las primeras) más el PSOE en cada una de las últimas elecciones:

% de votos de los partidos mayoritariosCongreso de los Diputados y Parlamento Europeo entre 1986 y 2011
Fecha CD PE
1986 70,03%
1987 63,71%
1989 65,39% 60,98%
1993 73,54%
1994 70,91%
1996 76,42%
1999 75,07%
2000 78,68%
2004 80,30% 84,67%
2008 83,81%
2009 80,90%
2011 73,39%
Cuadro de elaboración propia con los datos del MIR

grafVotosMayoCD-PE

Es cierto, por lo visto, que son más las veces en que se da una menor concentración de voto en el Parlamento Europeo frente al Congreso de los Diputados, la pregunta siguiente es «¿por qué?», si por castigo, como decían los tertulianos, o por disminución de voto útil, que es mi tesis, o un poco de todo (tal vez esto).

Lo que sí parece indicar el gráfico es que el Parlamento Europeo y el Congreso de los Diputados viven en la misma tendencia (primero concentración, luego desconcentración), así del 89 al 2008 se va volviendo más bipartidista el país (CDS ya desaparecida como segunda fuerza de la derecha, ayudando la concentración por ese lado, e IU perdiendo terreno a pasos agigantados por la izquierda, además de alianzas locales como fue la de EE con el PSE), y luego lo contrario (toma de fuerza de IU, aparición de UPyD, y otros elementos de cansancio ante el PP-PSOE). Al menos entre el electorado más fiel.

O, incluso, simplemente para el Parlamento Europeo votan solo los más fieles y no el electorado que se moviliza en las Generales para que no ganen «los otros». Sobre la participación electoral, una simple gráfica:

participaCD-PE

Solo en dos momentos puntuales los españoles han votado «masivamente» en las elecciones al Parlamento Europeo, la primera vez (me los imagino todo ilusionados) y en el 99. El 2004 y el 2009 más bien indican que la gente se ha cansado de una institución que es vista como «buena para nada», y esto es especialmente curioso teniendo en cuenta que hoy tiene el Parlamento Europeo más funciones y poder que en 1999; pero es información que no termina de llegar al público, que ve cómo los partidos «usan» el Parlamento Europeo o para sus cadáveres políticos, para su cantera o pago de favores más que tomarse en serio las elecciones (nuevamente, sobre todo los partidos grandes).

Resulta difícil, así, comparar unas elecciones con 45% de participación con una que tiene 69% (los partidos, en general, deberían reflexionar por qué la gente participa menos en esos tiempos de crisis en que, al contrario, debería hacerlo más; queda en evidencia la distancia entre los políticos y los ciudadanos, en como los primeros no son vistos por los segundos como los que solucionan problemas, sino como -en un extremo- las causas o un simple adorno o estorbo -por lo menos-). Pero, en cambio, los porcentajes son similares. Los partidos arrastran más o menos votantes pero tienen unos números relativamente constantes en cuanto a su correlación con las otras fuerzas políticas.

Sobre la tesis que mantengo (la de las tendencias, ya sea de aviso o consolidación), creo que más o menos se puede ver en los resultados del PSOE y de otras fuerzas (como CDS), así el PSOE, arrollador en el 86, comienza con contradicciones y problemas, en el 87 ya se refleja este disgusto en las elecciones europeas, ese resultado (entorno al 39%) lo mantiene en las dos siguientes elecciones (Parlamento Europeo del 89 y, meses después ese mismo año, Congreso de los Diputados), a la par que el PSOE iba perdiendo puestos, IU los iba ganando. CDS luchaba por mantenerse más que otra cosa (ya por debajo del buen resultado europeo del 87).

Las elecciones europeas son cada cinco años y en España hay elecciones Generales por lo menos cada cuatro, pero en más de una ocasión es a los tres, eso pasa con el periodo siguiente, en el 89 coincidieron los dos, en el 93 hubo nacionales antes que Europeas, que recién fueron en el 94. El PSOE ganó con la mínima a principios de los noventa y los escándalos, al lado del crecimiento de IU y sumada la concentración en la derecha (CDS en el 93 demostró su propia debilidad, perdió su presencia parlamentaria y con ello comenzó el abandono de políticos importantes, buen número de ellos al PP -que queda como único referente nacional de la derecha-, alguno al PSOE y otros a formaciones regionalistas -están en el nacimiento de CC, por ejemplo-), parecían indicar que el PSOE perdería el gobierno. Las elecciones al PE las ganó el PP, donde sí hubo (por primera vez) un fuerte castigo al partido de gobierno (el PSOE). A pesar de esta particular circunstancia (fuerte crecimiento de IU y castigo al PSOE), la concentración de voto PP-PSOE fue del 70,91%, solo menos de 3 puntos que en las generales del 93.

En el 96 la tendencia indicada por las elecciones al Parlamento Europeo se plasman en la victoria del PP (menor que para el PE), el segundo puesto del PSOE (mayor porcentaje de votos que para el PE del 94) y la fuerza de IU como tercer partido más votado (menos porcentaje que en el 94, para la tercera formación no es tan fácil arañar un punto más, como ellos hicieron). Las elecciones del 99 para el Parlamento Europeo nos dejan ver lo que las encuestas ya indicaban para la política nacional: consolidación del PP, freno de la caída del PSOE y la entrada en declive de IU. Así las elecciones del 2000 resultaron poco sorprendentes: el PP ganó (es cierto que sacó varios puntos más que en las europeas), el PSOE prácticamente repite la nota de las europeas e IU se desploma.

En el 2004 vuelven a coincidir en el mismo año las dos elecciones, primero las generales y luego las europeas, con lo que no se puede ver si las europeas «avisaron» del cambio, pero sí lo consolidaron. El PSOE ganó por su propio crecimiento (el PP «solo» perdió 558 mil votos brutos, pero la participación fue bastante mayor y el PSOE atrajo más de tres millones de votos con respecto al 2000), similar porcentaje de gente le vuelve a votar en junio de ese año (el PP, en cambio, sí creció un poco). Las siguientes elecciones vuelven a ser las generales, la tónica fue de mantenimiento del PSOE y recuperación del PP, mientras que IU se queda muy por debajo de sus deseos.

Al año siguiente las europeas ya avisan del declive del PSOE (como el resto de elecciones a partir de esa fecha), comienza a aparecer el PP como la fuerza más votada y el crecimiento de UPyD; IU se mantiene (resultado similar a las generales del 2008), cosa que cambia en las siguientes generales. Eso sí, el resultado ya avisaba que las encuestas tenían razón: la gente comenzaba a hartarse del bipartidismo tan duro. El resultado de 2011 sí que fue un durísimo castigo al PSOE, mucho mayor que el esperado, pero dentro de la tendencia de caída que venía llevando, en ese contexto quienes pescaron en aguas revueltas fueron IU y UPyD. La concentración del voto en las europeas de 2009 fue mayor que en las generales del 2011.

¿Con todo esto qué quiero decir? Esto es, unas conclusiones o consideraciones finales tas tamaño «rollo» que he soltado; que las Elecciones Europeas tienen un comportamiento similar a los ánimos electorales habituales (debería compararlos con la encuesta del CIS sobre la intención de voto para el Congreso de los Diputados y el voto dado para el Parlamento Europeo en el momento más cercano), los resultados no son especialmente distintos a los de las elecciones generales, sino que siguen los procesos de premio-castigo que se dan en la política electoral habitual.

Tampoco se ve una clara huida de las dos formaciones más grandes en favor a las pequeñas (en realidad, lo que se da en estas chicas son procesos de concentración de votos en plataformas electorales), al punto que el mayor castigo al bipartidismo consolidado estuvo en el 2011 (Generales) y no en el 2009 (europeas). No se puede afirmar que el voto esté más disperso en las elecciones europeas que en las generales, al menos no últimamente (tanto el 2004 como el 2009 vieron mayor concentración en las europeas).

Unos pocos votantes pueden estar en ese castigo o dentro del voto útil en las generales que deja de comportarse así en las europeas (esto habría que desagregarlo más para fijarnos en el comportamiento electoral en las zonas donde el tercer partido no suele sacar escaño en las Generales), pero no parece una diferencia realmente significativa (sobre todo tras la primera experiencia, donde sí hubo 7 puntos de distancia; desde ahí la gente volvió a votar en unas como en otras de forma bastante similar).

Donde sí hay un comportamiento bastante distinto, sobre todo en los últimos años, es en la participación electoral, donde al Parlamento Europeo parece que solo vamos los que somos entusiastas de las elecciones (que, curiosamente, mantenemos una distribución del voto similar a los que no lo son). Este punto debería preocupar a los partidos en general, y a los mayoritarios en particular; pero parece que no les interesa demasiado (mientras mantengan la proporcionalidad y los escaños, ellos felices).

*Se mencionó, de paso, como algo esperpéntico y anecdótico lo de Ruíz Mateos y sus dos escaños en el Parlamento Europeo, bueno, contemos todo: en el momento de las elecciones europeas estaba en auge la figura y rabieta del empresario, supo movilizar voto y se colocó con seiscientos mil (3,84%), meses después, para el CD, sacó una tercera parte de esos (siendo solo 1,07%), pero se mantuvo como séptima fuerza más votada a nivel nacional (un puesto menos que su anterior participación europea), pero con el voto distribuidos (sacó más que HB, formación que obtuvo 4 escaños); tras las elecciones del PE del 94 (donde no llegan a los noventa mil votos) el partido es disuelto.

3 comentarios sobre “Concentración de voto en… ¿en qué elecciones?”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.