25 horas…

A diferencia de la gran mayoría de mis conocidos, para mí el día de 24 horas es ideal, no le falta ni le sobra ninguna, abogo por mantener el statu quo de esto, hay que ser conservadores en algo en esta vida, y hoy es uno de esos días raros. Me sobra una hora. Sé que dentro de medio año me faltará, que la echaré de menos, que renegaré porque dormiré, otra vez, una hora menos de la planeada. Pero no puedo «recuperar» por adelantado la hora perdida, hoy no puedo dormir una hora más en favor de ese lejano día de 23 horas, no puedo leer una hora más esperando leer menos dentro de medio año, hoy no puedo cocinar lo que comeré dentro de medio año para ahorrarme la hora de la comida, hoy no puedo… no puedo compensar la pérdida futura.

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