Errores y dudas comunes en el mundo del Derecho. El IRPF (Impuestos II)

Fotomanipulación de «El Cambista y su mujer» de Marinus van Reymerswale (pintado sobre 1540)

Introducción

Seguimos con la serie de entradas donde intento simplificar mucho (muchísimo) algunas cuestiones que normalmente se expresan de forma incorrecta. Es normal, en el mundo jurídico hemos creado una jerga particular (como cualquier especialidad, tiene su propio idioma) que, encima, no cuadra con los significados habituales. Además, los medios de comunicación no ayudan en nada, todo lo contrario, suelen fallar más que escopeta de feria en el manejo de la terminología. También procuraré resolver algunas dudas sobre estos temas de «la ley». Pero vamos al lío:

Hoy toca: «El Impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF)»

Estos días el IRPF ha estado de moda en las redes sociales gracias a que un par de conocidos personajes del mundo virtual se mudaron a Andorra; ambos alegaron, entre otras cosas, el tema impositivo. En España sentían que pagaban mucho y se van al vecino país, que, aunque oficialmente no lo sea, se acerca mucho a un paraíso fiscal.

En esta entrada no quiero hablar sobre si esa conducta es positiva o negativa (sí quiero decir, aunque sea dentro de este paréntesis, que para nada es asimilable ni con quienes migran por necesidad económica ni quienes lo hacen por oportunidad laboral) ni sobre si hay o no fraude fiscal en todo esto (habría que estar a la práctica concreta y a si efectivamente se han mudado o no).

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De representaciones de pactos y las promesas «novedosas»

¿Cuántas veces se puede prometer lo mismo? ¿Cuántas veces se puede presentar como «recién pactado» la misma medida? Los presupuestos están firmados, acordados, desde hace bastante: más o menos en septiembre se iba a anunciar el acuerdo sobre los mismos, lo adelantó Ciudadanos, lo confirmó Coalición Canarias y el gobierno no los presentó. ¿Por qué? Lo que pasaba en Cataluña, avisó el PNV, hacía que no pudieran aprobarlos. Así de sencillo. No por problemas económicos o porque no cuadraran las cuentas, no porque no se pusieran de acuerdo, sino por lo que estaba ocurriendo en una parte de España que quería dejar de ser España y la posible aplicación (y luego ejecución) de una suspensión de la autonomía (con otro nombre, pero por sus efectos la conocerás). Esa es una línea roja que el PNV no quiere cruzar. Lo ha dicho constantemente, cuando haya gobierno en Cataluña, ellos votarán los presupuestos del Estado.

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Y van a bajar los impuestos…

Revisando El Norte de Castilla, me encontré con una nota que titulaban algo así como «inyección de 150 millones euros a la economía local», se referían a que la rebaja del IRPF en el tramo autonómico era dejar de cobrar esa cantidad nada pequeña de dinero, lo que suponía, explicaba la Consejera, «inyectar» ese dinero por medio de los consumidores. En la nota que encontré en la web sobre el tema, se aborda el tema de forma diferente. El término «inyectar» es incorrecto mírese por donde se mire (hablamos del tramo autonómico, así que en todo caso ese dinero se gastaría en los presupuestos autonómicos, no saldría de la comunidad salvo si se consume fuera, algo que puede hacer la Junta -al contratar empresas extra-castellanoleonesas- y los ciudadanos -por lo mismo-); además, tampoco supone que todo el dinero (que se deja de cobrar) en los bolsillos del contribuyente se vaya al consumo, y menos al consumo local. Esto es, parte de esa cantidad irá, sin dudas, al ahorro, otra parte al consumo, sí, pero puede que fuera de la autonomía e, incluso, del país.

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De impuestos a ricos y mentiras del PSOE

Cada vez que el PSOE gobernante anunció un drástico recorte de derechos y libertades para los ciudadanos, o un paquete de ayudas para las grandes empresas financieras, o una subida de impuestos especiales e indirectos, lo hizo de la mano de una promesa: Subir los impuestos a los más ricos. Desde que quitó el impuesto de patrimonio y bajó el IRPF en sus escalas superiores (y dos veces lo ha bajado), es una promesa que se repite cada verano, o antes del verano, pero que no se concreta nunca. Otros años lo prometieron para los presupuestos, aprovechar el cambio de año, y tal, para subir impuestos. Nunca lo hicieron. No los directos, sí los indirectos. En alguna autonomía, sin querer queriendo, sí llegaron a plasmarlo en leyes, incluso con la aceptación del Partido Popular (como en Extremadura). Pero a nivel nacional, nada.

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Subida de impuestos en España

Existe una fuerte sensación de que Rodríguez Zapatero improvisa. No sé si improvisa, pero sí lo parece. Se fija demasiado en la aritmética del Congreso de los Diputados, está demasiado pendiente a las encuestas de opinión y no tiene lo que hay que tener para marcar líneas de actuación a largo plazo. O eso parece. Las idas y vueltas con el tema de los impuestos continúan y la mala gestión de la medida del subsidio no contributivo para parados que han agotado la prestación por desempleo acrecientan esa idea de un gobierno que improvisa, mientras tanto el baile por los presupuestos no queda claro de si el gobierno elegirá a la izquierda parlamentaria o al PNV como pareja de último momento, ante el desafuero previsible de la enfadada quinceañera de CiU.

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De impuestos y burradas

¿¡Qué demonios piensa hacer este gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en el tema fiscal!? ¿¡Por qué los anuncios los hace, a veces a título personal, a veces como ministro, el titular de Fomento y no la de Economía y Hacienda!? ¿Nos lanzan globos sondas para ver cómo reacciona la ciudadanía? ¿Saben de qué va el tema? ¿Saben que se supone que son socialdemócratas y aplicar una política fiscal liberal no les deja bien parados ni siquiera dentro de la Tercera Vía? ¿Saben que están haciendo mucho más daño con esas declaraciones de ida y vuelta y esa indecisión al elegir a los socios parlamentarios que si cogieran al toro por los cuernos, ya sea para subir, bajar o mantener los impuestos tal como están?

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De impuestos indirectos y directos

Hoy sabemos que en España tiene sus días contados uno de esos impuestos para ricos que no sirven para recaudar, y que tiene naturaleza directa, estoy hablando del impuesto de Patrimonio, importante (como todo conocedor del derecho fiscal) no tanto en cuanto a su recaudación si no como controlador de las fortunas privadas, es un elemento clave en la persecución del fraude fiscal. Es un impuesto, digámoslo, difícil de ejecutar, de controlar, de llevar acabo, pero es importante para conocer los grandes patrimonios y los cambios que hay en él, y que no se defraude en el Impuesto Sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), o al menos, su fin es ese. Realmente el PSOE se afana, con su política fiscal, en demostrarnos lo alejado que está de esa izquierda de la que dice formal parte.

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HHHH (υʹ) ευρώ

Sí pero no. Cumple pero a medias, mal, a rastras, algo raro. Estoy seguro que Rodríguez Zapatero planteó la medida como una devolución o cheque de 400 de un sólo tirón, al menos eso era lo que yo entendí de todos sus mensajes (medida, por cierto, totalmente innecesaria y criticable, poco progresista y compravotos de forma descarada, populista a más no poder). Pero al final, haciendo cuentas de lo caro y mal que sale la devolución como tal, máxime de un solo tirón, y han decidido realizar el pago electoral de los 400 euros de una forma un tanto más peculiar.

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Los números no cierran

El verdadero pistoletazo inicial de la campaña electoral lo ha realizado el PP con la propuesta de subir la cantidad mínima de tributación del IRPF a más de 16 mil euros anuales, para así permitir que todos los «mileuristas» (y un poquito más) no paguen impuestos directos. Y los números no cierran. Hoy escuché una interesante entrevista a Miguel Ángel Acebes, que está encargándose de defender la medida ante el conjunto de los españoles. Y no es que no le cierren los números a Solbes, ministro de economía bastante conservador cuando se trata de gastar mucho o ingresar poco, que avisa que esto costará 25 mil millones de euros, a quien no le cierran los números es al PP.

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