La ultraderecha entrará en el gobierno de Castilla y León

Sangre verde sobre la bandera de Castilla y León

Cuando se supo los resultados electorales, parecía claro que ocurriría lo que finalmente ha pasado: el Partido Popular ha pactado con Vox un gobierno bipartidista. Además, la cámara autonómica estará controlado por el partido de extrema derecha. Mañueco volverá a ser presidente de Castilla y León, otra vez con vicepresidente de otro partido pero la novedad es la entrada de la ultraderecha en un gobierno autonómico. La fuerza de Vox se la han dado las urnas, eso no lo niego, pero tampoco significa tener que aceptar pulpo como animal de compañía.

El Partido Popular insiste en que esto dotará de estabilidad a la comunidad. De hecho, pusieron como «inicio» de la inestabilidad una moción de censura por el entonces partido más votado (PSOE) que no salió adelante… pero la inestabilidad no la trajo el PSOE (principal partido de la oposición) ni tampoco Ciudadanos (partido que es responsable de otros males, pero no de este), sino el propio Partido Popular en su OPA a Ciudadanos (lo de Madrid como mejor ejemplo) que, además, fue el partido que decidió adelantar las elecciones. Las adelantó con la intención de conseguir una mayoría absoluta o, al menos, una mayoría más que suficiente (como Madrid) y lo que obtuvieron fue una victoria pírrica (ojo: sí han pasado de segundo a primer partido y sí han aumentado en escaños, pero lo han hecho perdiendo votos, las dos cosas «positivas» las tiene por la caída del PSOE, no por sus propios méritos) y la dependencia total de otra formación, igual que en las elecciones pasadas.

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Violencia de género, familiar o doméstica… no es lo mismo

Cuando entró Vox en el parlamento español me dio miedo. Luego el Partido Popular junto con Ciudadanos me lo quitaron del cuerpo: nada nuevo bajo el sol. Lo que es peor, escuchar al PSOE demostraba la demagogia y el desconocimiento de lo que pasa allende nuestras fronteras (¿de verdad no saben que la extrema derecha ya está en muchos gobiernos europeos? No regionales, no, en los gobiernos; y no solo de países de segunda fila, sino la propia Italia tiene uno).

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Ultraderecha, racistas y otros. Una plaga en la Unión

Estos días se ha hablado mucho de Joaquim Torra Pla, el nuevo Presidente de la Generalidad catalana (para hacer honor a su título, «President de la Generalitat de Catalunya» o «President dera Generalitat de Catalonha», en catalán y aranés respectivamente). Una de las cosas que más se dicen es que en Europa no cabe tal grado de racismo como ese hombre ha demostrado en un pasado reciente. Torra es muy de derechas, a nadie se le escapa. Es racista, clasista y demás. Pero que lo digan personas que apoyan a Xavier García Albiol, líder del PP catalán y exalcalde de Badalona (donde hizo campaña contra los gitanos rumanos*), tiene miga. O los que apoyan a Albert Rivera (que se ha codeado con la extrema derecha europea más de una vez, por no decir que las medidas racistas son parte del plan de Ciudadanos)…

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Elecciones UE: En Holanda y Reino Unido avanza la derecha

En Reino Unido los comicios para el Parlamento de la Unión Europea van a la par que las elecciones locales, cuyos primeros resultados indican que los socialdemócratas de la tercera vía del Partido Laborista que actualmente gobierna dicha monarquía europea ha sufrido un varapalo electoral de tente quieto y no te menees, perdiendo representación en muchas localidades, donde los conservadores arrasan y los liberales (actual tercer partido) consigue buenos resultados que lo colocan como segunda fuerza.

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Elecciones en Austria: Avanza la extrema derecha

Los más optimistas dicen que no, que ya no es algo que agarre, que en esta Europa el fascismo es imposible otra vez, pero la realidad se empeña en demostrarnos que la extrema derecha se va reacomodando, que la deriva derechista de la Unión se radicaliza entre los votantes jóvenes, permitiendo un relevo generacional que no se debería dar… Los votantes en Austria, tras el tímido triunfo socialdemócrata sobre la «derecha moderada» en las pasadas elecciones (de hace dos años) y el gobierno en esas coaliciones que no funcionan, han castigado al Partido Popular austriaco creando un importante flujo de votos a la extrema derecha, que entre dos partidos acaparan el 30% de los votos.

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