Sí a la participación masiva

«Si votar sirviera de algo, ya estaría prohibido», dice el refrán, y lo explica Rubén Kotler.

publicado originalmente en De Igual a Igual.

Me encantan las elecciones, y siento que no deberían existir. Soy, como casi todo humano que se precie, contradictorio, y entiendo mis propias contradicciones (al menos las más evidentes, como la presente). Sé que el sistema de democracia representativa o democracia formal se agota a sí misma por su propia definición y fin, sé que participar en el sistema no lo debilita, lo agranda, sé que caigo en la trampa de considerar que mi voto vale algo (cuando, en todos los sitios que he votado, mi opinión ha sido totalmente minoritaria, y esto también lo sé) pero también sé que simplemente no participar no significa nada, por más que asienta con la cabeza cada vez que veo una pintada de la CNT-AIT llamando a la abstención activa como acción directa contra una democracia formal ya acabada. Todo esto me pasa también con las elecciones sindicales.

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IU-LV, coalición acabada

La relación entre la cada vez más inexplicable Izquierda Unida (IU) y Los Verdes sigue su rumbo habitual, del nadie sabe para quién trabaja. Los Verdes juegan entre IU y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), así pues, a veces van de la mano con unos, otras con los otros, y muchas veces depende más de las relaciones entre las agrupaciones locales que de los partidos en términos nacionales (en donde IU y los Verdes comparten grupo en el Congreso de los Diputados). En las pasadas elecciones locales, IU se presentó junto con Los Verdes, consiguiendo, otro año más, un resultado que les dejó fuera del consistorio y de las Cortes de la Comunidad Autónoma de Castilla y León (donde, si no fuera por los leonecistas, el bipartidismo sería total). Este año Los Verdes no contemplan esta opción.

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Guatemala: Triunfo socialdemócrata

Álvaro Colom es el ganador de la contienda electoral de Guatemala, eso sí, con una participación algo escasa (63%), pero mejor de lo esperado (durante primeras horas del día, la apatía ganaba por goleada). Esta fue la segunda vuelta de un proceso en que el menos malo era, sin dudas, Colom. Enfrente tenía al más que derechista Otto Pérez Molina, ex general del ejército y abanderado de la «mano dura» como solución a los problemas de un país sumido en los problemas similares a nuestro Perú, pero con más violencia en general (no sólo por las pandillas que hacen suyos barrios enteros, sino por la existencia de varios grupos armados relacionados con el narcotráfico). La economía, como en Perú, está bastante saneada en los grandes datos, pero persiste un importante problema de distribución de las riquezas.

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Paliza del oficialismo en las elecciones argentinas

Cristina Fernández de Kirchner, actual primera dama de Argentina y senadora peronista, será la próxima presidenta del país austral. Esta nueva Evita, candidata del Frente Para la Victoria que agrupa a una rama de los peronistas y a otros tantos no justicialistas, ha conseguido arrasar como candidata oficialista a la presidencia… Como dice un buen amigo los peronistas saben ser poder. Ustedes me dirán que Cristina no es, actualmente, del Partido Justicialista, a fin de cuentas, el sector ortodoxo del justicialismo que se inventó ese Comando Superior Peronista les dió una patada en el trasero por «inconducta e indisciplina». El dúo que ha inagurado el kirchnerismo (que ha separado, a su vez, a los peronistas en «kirchneristas» y «antikirchneristas»). Continuidad para Argentina. Y eso es malo.

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El día en que se votó, otra vez, en Cuba

El largo proceso electoral cubano tuvo ayer su día grande, el de las elecciones. Poco más del 90% de los ciudadanos con derecho a voto sufragaron el domingo para elegir unos 15 236 delegados a las asambleas municipales. De estos, además, sale el 50% de los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular (el parlamento cubano). El periodo de mandato de los delegados en las asambleas municipales es de dos años y medio.

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Liberales conquistan Polonia

Nunca pensé que me alegraría tanto de la victoria de un partido tan liberal como es la Plataforma Cívica (PO, por sus siglas en polaco), pero casi cualquier opción es preferible al partido Derecho y Ley (o Ley y Justicia, como otras veces se traduce, o PiS por sus siglas en polaco) de los hermanos Kaczynski. Y si los nacionalcatolicistas de la Liga de las Familias (LPR, por sus siglas en polaco) y el Partido Populista de Autodenfensa (Samoobrona) no entran al parlamento (como parece ser), la alegría es doble. Hay que recordar que desde el LPR salieron las medidas más homófobas y persecutoras de quien piensa diferente.

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