publicado originalmente en De Igual a Igual
Un delito por el que no será juzgado, un hecho que no debe repetirse.
El 5 de Abril de 1992, hace tan solo 16 años y bajo las palabras de «disolver, disolver, temporalmente el Congreso de la República» el por entonces presidente constitucional de la República del Perú, Alberto Fujimori, anunció a todos los peruanos que daba un golpe de Estado, contra su propio gobierno, para tomar, de esta forma, el absoluto control del Perú y poder quitarse el lastre de algunas instituciones que mal que bien seguían la lógica democrática, y para poder imponer una dictadura que pronto se vistió de Democracia, se dotó de una nueva Constitución y modificó al país todo lo que pudo, por medio de la cual el terror y el libre mercado (plagado de mercantilismo desestructurado) en su versión más populista y devoradora entraron juntas a un país en caos.







