No se pueden poner paños calientes, no se puede celebrar el bombardeo y la intervención sobre otro país por parte de una potencia. El 21 de diciembre hablaba del comportamiento criminal de Estados Unidos, ha dado un paso más en esa actuación absolutamente contraria al Derecho Internacional y a los Derechos Humanos. El secuestro del presidente de dudosa legalidad de Venezuela, Nicolás Maduro, por parte del gobierno dirigido por Donald Trump, no puede celebrarse, menos como lo han hecho presidentes como Milei, Santiago Peña o Emmanuel Macron, por nombrar algunos. No se puede justificar el secuestro de un presidente ni se puede justificar los bombardeos sobre un país. Nunca.
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