La valla funcionó… y esa es una mala noticia

Congreso de los diputados, partido que gana por distrito. Fuente: wikipedia

Vamos a jugar un poco con los resultados para hablar de cómo la valla electoral, según cómo está planteada, quita representatividad al Congreso de la República y hurta la importancia del voto local por un cálculo nacional que, la verdad, carece de sentido. La barrera electoral deja fuera a formaciones que han ganado o quedado en buen lugar en sus circunscripciones pero no tienen apoyo fuera de esas (o tienen menos apoyo).

Antes de eso, quiero llamar la atención sobre el elemento de los votos blancos y nulos: en la entrada anterior hablaba de cómo los votos blancos, en realidad, son la gran fuerza política del país. Ahora, casi con el conteo finalizado, tenemos que los blancos superan, en el Senado Nacional (80 % escrutado), los 1,75 millones de votos, representando casi el 10,82 % de los votos emitidos (¡y los votos nulos superan los 2,32 millones de votos siendo más del 14,29 % de los votos); esta cantidad de votos rivaliza con el partido más votado para el Senado Nacional, Fuerza Popular, y sus casi 1,79 millones de votos (vemos que ha quedado por debajo de los votos nulos); Juntos por el Perú tiene 1,43 millones de votos, menos que los votos en blanco. Por su parte, en el Senado Regional los votos blancos superan los 2,7 millones de votos (15,78 %), levemente por encima de los votos nulos (2,6 millones de votos, algo más del 15,28 % de los votos emitidos), en ambos casos, muy por encima de la fuerza más votada, Fuerza Popular, que superó con las justas los 1,83 millones de votos; los votos blancos han ganado en 10 circunscripciones y los nulos en 9. Para la cámara de Diputados tenemos que el 12,6 % de votos son blancos (casi 2,11 millones de votos), muy por encima de Fuerza Popular, que saca el 10,46 % votos emitidos (casi 1.75 millones de votos). Lo peor es que los votos nulos son aún más (¡y esto es preocupante!, el 14,54 % de los votos se han contado como nulos). Si los votos nulos y blancos sirvieran para obtener escaño, se llevarían consigo la cámara de Diputados de lejos. Y el Senado sería suyo.

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No es por quienes votaron por otro partido, es por quienes votaron en blanco

Llevo unos días con el corazón en la mano, viendo cómo dos de los partidos que más daño han hecho al Perú y a las clases populares peruanas pueden pasar a segunda vuelta (me refiero al fujimorismo de Fuerza Popular y al ultraderechismo de Renovación Popular) y cómo la opción de Roberto Sánchez, de la timorata socialdemocracia de Juntos Por el Perú, va segundo por muy pero que muy poco… y este es otro que ha ayudado a la minería ilegal, un gran traidor que ahora se levanta como defensor de Castillo y un triste «mochasueldos» que fue, en parte, salvado por el propio fujimorismo que dice combatir. JP no es de los partidos que peor lo han hecho de la legislatura que acaba en nada, pero tampoco tiene, este JP de ahora, los mejores cuadros que llegó a tener.

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Cantidad no es variedad ni calidad

Es muy difícil que me sienta cómodo con un partido. Por varias razones, sin dudas una de ellas es mi propia posición ideológica, bastante incompatible con cualquier partido que se mueva más o menos cómodo en el estado actual de las cosas. Pero esto es algo que ya sé. Así que intento un voto más o menos útil (sin pasarnos en el pragmatismo) dentro de los partidos que quepan en una horquilla de posibilidades y que, además, no hayan cruzado líneas rojas (esto es importante, quizá el partido tiene dos o tres propuestas que me gusten, pero si tiene propuestas que atentan contra los derechos de otras personas o no apoyan a colectivos vulnerables, no puedo votar por ellos; al menos no en primera vuelta; en segunda vuelta siempre, en Perú, he votado al «mal menor»).

Esto me ha llevado, en general, a tener dos o tres opciones de voto; en Perú, además, me suelo fijar en las candidaturas al Congreso (ahora Senado y Congreso) para ver si dentro de esas opciones hay personas en concreto que me gustaría apoyar (por el voto preferente), luego eso puede ser una gran pifia, pero nadie tiene una bola de cristal y a veces pasa. Si dudo entre dos o tres partidos, decanta el voto esta posibilidad de apoyar candidaturas específicas.

En estas elecciones no me pasa.

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Jugando con los resultados de CyL de 2026

Papeletas de CyL editadas

Esto lo digo cada vez que puedo, pero creo que vale la pena repetirlo: las reglas electorales configuran la cultura de votación y la cultura de votación empuja en un sentido u otro las reglas electorales. Y, sobre todo, el dibujo y reparto que se hace del poder configura las reglas electorales y empujan la cultura de votación. Hace mucho que no hago «ejercicios» con los resultados de unas elecciones, y como se vienen las peruanas con una serie de reglas para la barrera (o valla) electoral que modificará profundamente el resultado de los votos (en una elección altamente dispersa), me han dado ganas de «jugar» con los resultados de las últimas de Castilla y León, no mucho, solo un poquito. Pero partamos de algo: esto no es serio. Si se cambia el sistema de voto, los resultados no serían los mismos, la gente no votaría igual (o no tan «igual») ni los partidos se comportarían de la misma forma (por ejemplo, de cara a pactar o no alianzas electorales).

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Elecciones en Perú – mujer, género y diversidad sexual (V)

Fotomanipulación de ColognePride 2016, Parade de © Raimond Spekking / CC BY-SA 4.0 (via Wikimedia Commons)

Aunque hubiese preferido que esta entrada tuviera una invitada especial como autora, se van acercando las elecciones y los tiempos complican la ejecución de ese deseo. De todas formas, en una entrada anterior les recomendaba un material escrito o dirigido por mujeres sobre este tema de la mujer en la campaña electoral (pueden ver todos los enlaces y recomendaciones acá).

También, durante este tiempo, varios partidos han publicado planes de gobierno distintos a los presentados en el Jurado Nacional de Elecciones, otros defienden que su plan no es el presentado, que ese es un resumen, que el verdadero lo tienen en documentos internos o en cabeza del candidato (dense cuenta: el plan es un instrumento público), a dos candidatos les he escuchado decir que esto lo hicieron así para que nadie «les robe» las ideas (ojo con esto: presentan una forma de hacer política totalmente egoísta, tienen la solución a los problemas del Perú en la cabeza pero no lo quieren contar, o se llevan ellos la gloria de ejecutarlo o que el Perú se vaya a la porra); esto se debe, en parte, porque hasta última hora no se han hecho las cosas bien (terminar los planes, esto se ve en varios de los documentos ya presentados) y, por otra parte, porque van adaptando el discurso y las promesas a lo que va funcionando durante la campaña (esta, quizá, es la peor razón posible). En todo caso, yo seguiré escribiendo estas líneas con los planes de gobierno presentados al JNE.

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