Entre el discurso y los hechos

«Cuando aparece alguna rata, ratón o insecto hay que sancionarlo a su medida y hay que hacerlo porque no se puede permitir corrupción. Los peruanos no podemos aceptar que alguien llegue a un cargo público para beneficiarse»

Declaró Alan García. ¿Cómo puede decir eso y mantener en sus ministerios a Alva Castro, Garrido Lecca, Enrique Cornejo entre otros? Con Alan sabemos que las palabras van por un lado, los hechos por otro, y los insultos dirigidos a los mismos, y siempre opositores. Con el APRA sabemos que la Ley, dura lex, solo se aplica a los enemigos, que las sanciones y los calificativos de ratas solo caen a los lejanos del aprismo, y no a los corruptos.

Pero este discurso «anticorrupción» ya lo conocemos, bajo el mismo se ha cargado a ministros independientes (léase, no apristas o protoapristas) pero ha excusado, a primeras de cambio, a los ministros apristas que han cometido los mismos o peores hechos que los no-compañeros. Así funciona el gobierno, ese es el discurso del APRA.

Eso sí, mientras hablan de combatir la corrupción, se hace lo imposible para que la Contraloría no funcione, para que sus amigos en el Congreso no tengan que justificar ni siquiera el 30% de los gastos operativos… Claro que a quienes hacen mal las cosas se les premia, como a Garrido Lecca, se les premia con una mejora de la cartera que tienen, y encima, tras la demostración continua de incapacidad, se les mantiene en el importante cargo.

Me gustaría poder creer en Alan, que fuera verdad que va a ponerse las pilas en la lucha anticorrupción, desde la alta corrupción (esa que emana de los altos cargos que, incluso, retrucan la ley para no cumplirla) hasta la más baja, esa que estorba en el día a día a los ciudadanos, y que parte, por un lado, de un sistema sin capacidad moral para exigir el cumplimiento de la ley como de las malas condiciones generalizadas y la impunidad total en todos los escalafones del Estado.

Mientras tanto, en el gobierno parecen más preocupados de insultar a la oposición (a la poca que queda), perseguir a las ONG de Derechos Humanos, negar cualquier acusación de violaciones de Derechos, proteger a militares y militaristas, y por supuesto, minimizar o criminalizar la protesta social.

Lástima que Alan no cumpla ni con sus promesas o proclamas más básicas… (Ni siquiera con la de acabar con los gobernadores.)

Excurso: Lo del viaje a Italia de varios congresistas cada vez huele más a «pago» por parte de algún grupo de interés o del propio APRA… Muchos de los viajantes están dispuestos a ser investigados, bien, que haya transparencia y se investigue qué pasó y quién pagó el viaje, y por qué. (Tonto Anaya cuya avaricia destapó todo esto.)

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