Y al final por 61 votos a favor contra 17, se modificó el artículo 22 del Reglamento del Congreso de la República, que ha convertido la asignación para gastos operativos en un “bono” que “en teoría” no tiene carácter remunerativo, no es pensionable y está afecto al pago de Renta por parte de los congresistas. El “bono” es una “asignación por desempeño” del congresista (¿para eso no está el sueldo?) que en teoría se debería gastar en los mismos conceptos que los llamados gastos operativos, pero que ahora no se justifican dichos pagos, por tanto es una cantidad de libre disposición por parte de los congresistas.

Flaco favor le han hecho a la transparencia, a la imagen del mil veces vapuleado Congreso, y todo por no querer, realmente, justificar los gastos.Que hay pagos que son “casi imposibles” de justificar por la informalidad de nuestra economía? No sé hasta qué punto eso es una excusa, que con el dinero del Congreso se contrate, en la medida de lo posible, dentro del mercado regular (vaya, como lo que le pedimos al resto de administraciones), y lo que no, pues depende de la cantidad (siempre hay un margen para “no justificable”)… Ya expliqué por qué estoy en contra del cambio, así que no me quiero repetir en esos extremos.

Algunas declaraciones durante el debate de la reforma del Artículo 22.f del Reglamento del Congreso:

Luis Obregón (UPP-BP, pero habló a título personal):

“(…) el uso de una asignación o bonificación como se pretende, evidentemente, distorsionaría el carácter de los fines para los cuales están actualmente destinados los gastos operativos.
El hecho de que se imponga un Impuesto a la Renta, eso significa que es parte del ingreso personal, y si es parte del ingreso personal ya desnaturaliza la obligación que tiene el congresista de cumplir con la función de representación.
Además, Presidente, hay temas como la Ley 28212, que limita a seis unidades remunerativas al sector público como un tope que debe percibir el congresista por cualquier, bueno, remuneraciones, bonificaciones, asignaciones, y las restricciones presupuestales, Presidente.
Reitero que ésta es una apreciación particular, personal. Habría que buscar un régimen único para todo el sector público, respecto del manejo de lo que son la rendición de gastos, de viáticos, gastos de representación, etcétera, y no buscar una salida que podría ser mal interpretada por la población, cuando es de repente orientada en otro sentido.
Se puede entender como que los congresistas están buscando un beneficio particular, y sería nada agradable, Presidente, generar esa situación en la población.”

Santos Carpio (GPN), tras mencionar el marco normativo, declaró:

“Luego, señor Presidente, de acuerdo a estas normas que he hecho mención, nosotros somos trabajadores y funcionarios del Estado como cualquier trabajador. Entonces, no podemos nosotros salir de lo que dicen las normas de cualquier trabajador de la administración pública en cualquiera de los niveles.

Raúl Castro Stagnaro (UN, habló a título personal):

“[...] lo que estoy queriendo decir ahora es que nadie entiende lo que significa la función de representación. Y lo voy a explicar. La función de representación significa ir a los comedores populares, ahí donde vamos los políticos formados en partidos, donde a uno le piden que done las ollas, vamos a los comités de los Vasos de Leche, vamos a las provincias amigas donde tenemos comités, donde a uno le dicen: señor, necesito ladrillos o necesito cemento o necesito dinero para pagar el equipo de sonido. [...]
Señor Presidente, nosotros tenemos que decir al pueblo las cosas como son. La representación exige una serie de obligaciones. Reitero, a mí me da lo mismo que esto se agregue o se quite o se borre; pero alguien tiene que decir las cosas como son en el Perú, no podemos dejarnos arrinconar por gente que no entiende qué es la función de representación o no quieren entender o, peor aún, detrás de eso hay precisamente una campaña maniquea para, finalmente, extinguir una democracia representativa. Y eso es una corriente que está en boga en todo el mundo y no está en boga puesta por sectores verdaderamente democráticos.
En consecuencia, señor Presidente, que tenemos un tema con la opinión pública, sí lo tenemos. Que hay que sincerar, bueno, sinceremos lo que sea; pero también tenemos que decir las cosas como son. Ser un congresista de la República no es ser una persona cualquiera, aunque seamos ciudadanos comunes y corrientes; es atender acá en el Hall de los Pasos Perdidos o en el despacho o en cualquier sitio, comisiones que llegan todos
los días de provincias o de los distritos de Lima, señor, y llegan a pedir ayuda.
Y nosotros o muchos de nosotros ayudamos permanentemente, porque consideramos que ese es nuestro deber y porque además es parte de la función de representación. ¿O acaso, señor, por ser nosotros, quien habla particularmente, congresista de Lima, no viaja por el Perú en mi calidad más aún de secretario general de un partido político? No, señor. Yo recorro todo el país y los gastos operativos no me alcanzarían para pagar lo que tengo que gastar en mantener mi actividad política partidaria.
Entonces, señor Presidente, de lo que se trata es que discutamos serenamente, democráticamente, pero que también tengamos lo que tenemos que decir.
Porque no es justo que por algunos cuantos malos congresistas, se informe maniqueamente. Como uno es malo o dos son malos, todos son malos.
Y en ese sentido, señor, tenemos que entender también que sobre todo para los provincianos, los que van todos los fines de semana a provincias… y yo veo a muchos en provincia. Yo que no soy ni nacionalista ni aprista los veo trabajando en sus provincias cuando llego en mi calidad de secretario general, y me da gusto, señor Presidente. ¿Y esto quién lo paga? Eso es el gasto operativo, señor, ese es el gasto operativo. [...]
Y simple y llanamente quiero decir que la bancada va a tomar la posición de sincerar los gastos, si ese es el acuerdo mayoritario.
Pero también quiero decir que en lo que a mi respecta personalmente, señor, estamos cometiendo un grave error. Y estoy asumiendo los riesgos de lo que estoy diciendo. Si a la prensa no le gusta, es su parecer y lo respeto.
Pero democráticamente tengo que decir que es un grave error, señor, porque ser congresista es ser un ciudadano común y corriente con encargos especiales, con obligaciones que no tienen los ciudadanos comunes y corrientes.”

Solo quiero terminar apuntando algo: Si los señores congresistas tienen gastos por su trabajo “partidario”, esos gastos que se los pague el partido (y si hay que mejorar la financiación pública a los partidos para que los mismos puedan trabajar, discutamos eso), pero no se puede decir que el trabajo de un señor congresista COMO secretario general de un partido lo tengamos que pagar todos los peruanos por su representación en el Congreso, son DOS trabajos concurrentes pero distintos.

Poco más que agregar, salvo que no han sincerado los gastos (como dice el congresista de UN), los han opacado. Y es una lástima. Y no, querer que los funcionarios en general, y los congresistas en particular, justifiquen en sus gastos, es lógico, ni antidemocrático ni prodemocrático, simplemente es transparencia lo que se pide.