Eco-automóviles, publicidad engañosa

El tema ecológico-medioambiental está de moda (junto con lo natural y bio), y eso, en principio, es bueno. Lo es porque, mal que bien, obliga a mucha gente a plantearse el tema, genera un debate público que nos puede ayudar a cuidar mejor nuestro planeta y a retomar el rumbo de la solidaridad intergeneracional, que no es sólo pagar pensiones, sino, hacia la otra dirección, brindar un planeta sostenible a las generaciones futuras. Los problemas de estas modas los podemos observar desde distintos campos, ahora se me viene a la mente un informe sobre los ingleses, que dicen ser más ecológicos de lo que realmente son por miedo a la reprobación social (hablaríamos de hipocresía social), eso dudo que sólo pase en Inglaterra, luego tenemos las medidas cortoplacistas que no resuelven el problema sino que generarán, a la larga, problemas peores (este es el principal problema de la moda ecológica) y, por último, el aprovechamiento de las empresas de este tema introduciendo publicidad engañosa desde el nombre del producto que buscan aprovecharse de la moda para ganar más dinero sin contribuir a la causa.

Ese último problema es del que en la presente entrada me ocuparé, aunque el primero sea sociológicamente interesante y el segundo nos lleve a interesantes discusiones sociopolíticas, es el tercero el que realmente podemos atajar en el corto plazo, y que me parece una práctica empresarial rastrera. Sobre los productos Bio y Naturales que no son tales no hablaré mucho, puesto que me quiero ocupar del tema ecológico únicamente, y porque, mal que bien, las autoridades ya han tomado cartas en el asunto (recordemos como muchos productos cambiaron el nombre «bio-algo» por «loquesea-algo» al no poder usar la palabra «bio» al considerarse que la estaban «malusando» en tanto que el producto no respondía a lo que se entiende por «bio»).

Ecoautomóviles

Se están poniendo de moda. Y sí, son más caros, no mucho más (ahora no), pero se anuncian con bombo y platillo como, casi, la panacea que nos salvará de la destrucción medioambiental. Menor consumo y menores emisiones de CO2 son la excusa para llamar a esos vehículos ecológicos. Contaminar algo menos no hace de un automóvil ecológico ni de lejos, el nombre se está usando a la ligera y resulta una suerte de engañabobos. No digo que sea mala idea utilizar carros que contaminen menos, más aún, espero que pronto sea la regla general, pero de ahí a lanzarlos como ecológicos hay un abismo tremendo.

El uso del carro, en muchos casos, resulta innecesario (y la publicidad de «el total es lo que cuenta» incide también en ese punto), pero quien se compre un carro vendido como ecológico no tendrá en mente el daño posible que está causando al medio ambiente en tanto que su vehículo es ecológico. Los nombres están por algo, y las empresas no pueden poner el que les salga de las narices (diciéndolo casi finamente) puesto que pueden producir error en el comprador. Está bien que indiquen que gasta menos, y que emite menos CO2, pero no pueden llamar ecológico a eso.

En Alemania, si mal no recuerdo, ya están llamando la atención a los publicistas y a las marcas de coches para que no utilicen tan alegremente esta palabra de moda, en tanto que producen error sobre el producto y, además -agrego yo- crean una conciencia equivocada sobre el daño final del uso del vehículo en tanto que el consumidor no cree firmemente en lo ecológico que es su vehículo (incluso un comprador medianamente preocupado por estos temas puede comenzar a usar más su coche en tanto que ahora cree que «ya no contamina»). Los coches no pueden ser ecológicos, ningún aparato doméstico que gaste energía lo es. Acá es importante, en todo caso, el gasto final y la fuente energética usada, pero nunca, simplemente nunca, será un «producto verde» (salvo que inventen un coche que absorba CO2 y lo transforme en Oxígeno y combustible a la vez sin afectar al equilibrio de oxígeno en el planeta -porque todo en exceso es malo-). Y no, los coches eléctricos no son ecológicos, mucho menos si la energía eléctrica con la que se cargan proviene de una central térmica, sin contar con lo contaminantes que son las baterías. Son menos contaminantes, sí, pero no ecológicos. Son mejores, posiblemente, pero siguen siendo un mal menor, no una solución (lo mismo con el biodisel).

No estoy diciendo que esos coches sean una estafa en cuanto a sus características (menor consumo y menor contaminación), sino que la publicidad y el nombre son engañosos, por tanto, no se deben permitir ciertos nombres para vehículos que jamás serán lo que dicen ser. En El Salón de Automóvil de Frankfurt se presentaron una serie de carros bajo el epíteto de ecológicos, ninguno lo es, ninguno debe presentarse así (más aún, el menor consumo siempre se mide de forma relativa a la categoría del vehículo, con lo cual el consumo real o la reducción del mismo no resultan), ninguno, realmente, soluciona el problema (el gran problema) del abuso de los coches y la contaminación que producen por culpa de dicho abuso. Que sean «más» respetuosos con el medioambiente no los convierte en ecológicos.

Entre el uso y el abuso

En tanto el automóvil no sea necesario, se debe evitar su uso en favor a: El transporte público y el transporte autopropulsado (bicicletas por ejemplo). No estoy diciendo que no se use, sino que se limite el uso. Y sobre todo, que se intente evitar los usos unipersonales de vehículos pensados para tres o más personas. En Salamanca se pueden ver filas interminables de carros ocupados por una única persona, y seguramente la mitad más uno de los que están en la pista lo hacen por simple comodidad y no por necesidad real del uso del vehículo privado y privativo.

Conclusión

Con los coches ecológicos se deberá proceder como con los productos bio, se deberá regular el uso de la palabra (y de la abreviatura eco), para evitar el abuso. Más aún, personalmente prohibiría el uso del término ecológico hasta que no consigan un carro que realmente lo sea (en el cien por ciento de la palabra, sin medias tintas). A la par, ya que sin quererlo he entrado en el tema, se debe disminuir la utilización de vehículos privados en general (cada vez hay más y más carros, antes uno por familia, ahora es raro el núcleo que no tenga dos o más carros), para evitar los abusos que se producen constantemente.

Nota sobre la entrada:

Escrita dentro del «Blog Action Day« (Día de la Blogacción -sic-) en la que se pretende, un día al año (al menos), que los distintos bitacoreros del mundo realicen un escrito sobre el tema propuesto (este año, medio ambiente) desde las distintas perspectivas que cada uno tenemos. Vamos, que todos demos nuestros dos centavos al debate con el objetivo de «mejorar el futuro«.

Nota sobre las fuentes:

Sé que he puesto muchos «he leído» y «recuerdo», hago referencia a cosas que he leído en el periódico en papel (que no tengo) y he visto en noticieros en la televisión, he buscado la información (no con mucho ahínco, he de reconocer) y no encontré las noticias fuente para poner enlaces… así que cada quien lo valore como pueda o quiera, sobre todo porque uno no se puede fiar de su cabeza y los filtros que pone cuando lee y ve.

EDITO: Alberto de Belaúnde, en RealPolitik, está realizando un compendio de las bitácoras peruanas participantes en el Blog Action Day. No están todos los que son, pero el intento es loable. También pueden buscar Blog Action Day en Perublog.

6 comentarios en «Eco-automóviles, publicidad engañosa»

  1. Incluso grandes empresas contaminantes como Iberdrola Y Endesa -por citar dos que conozco- se publicitan como garantes de sistema medioambiental sostenible.
    Como la publicidad se utiliza como instrumento de manipulación informativa con permiso de todo órgano regulador – si es que tal órgano existe o sirve para algo -.

  2. Saludos

    Es cierto, no pueden hablar de energía verde cuando no lo es. Lo de siempre, me parece bien que anuncien las (pequeñas) mejoras en la limpieza de los procesos por los que consiguen energía, pero de ahí a proclamarse ecologistas hay un trecho, sobre todo porque ese cambio de sistema hoy por hoy es más anecdótico que real. Gracias por el apunte ;)

    Hay un organismo de autorregulación que evita los «grandes excesos», y hay algunos por ahí tirados que son más o menos útiles (regulación de edades para productos audiovisuales, sobre la publicidad de comida -acá el encontronazo entre el gobierno y Burger King, que no tenía nada que ver con prohibir la comida, sino con la publicidad engañosa de la misma-), y luego están los tribunales y las oficinas de consumidores (pero en estos temas de oficio no actúan)… Y seguro que me dejo varios…

    Hasta Luego ;)

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