Muy buenas a todos…

Y así comienza una nueva aventura en el mundo de las bitácoras, supongo que trasladaré todo el material ya subido en la bitácora que llevo para paulatinamente abandonarla en favor a esta, que me está gustando la robustez del sistema, aún tengo que explorarlo mejor y saber qué puedo y qué no puedo hacer…

Espero que quienes lean estas líneas se diviertan o entretengan leyendo lo que iré poniendo.

Gracias por leerme ;)

El Fin sin Comienzo

Realmente ¿Cuándo se comienza a vivir? Nunca, nunca se comienza, es simple, uno no tiene una conciencia clara de toda su vida, sino que va adquiriendo conciencia poco a poco, conocimiento de la propia existencia, y de la existencia del resto, paso a paso, y el conocimiento del resto es limitado, realmente, a la propia experiencia con dicho extraño. Así que uno nunca comienza a vivir, hay un momento dado en la vida en la que uno tiene conocimientos de lo anterior, o sea, recuerdos, muy vagos, salteados, y que seguramente más de la mitad de estos están inducidos por comentarios ajenos, por recuerdos de otros, ¿o nunca han escuchado el “te acuerdas de tal cosa con cual”? Obviamente la mitad de las veces desconoces de lo que te hablan, pero otras, por “casualidades de la vida”, siempre coinciden con una de las versiones de esos recuerdos, en otras palabras, compartes los recuerdos de otra persona, que suele ser alguien cercano, no tienes recuerdos de eso, sino que recuerdas como propio el comentario ajeno, esto es lo más típico sobre los recuerdos más lejanos que uno posee, cada quien es distinto en esto, unos comienzan a recordar antes que otros, pero nunca nadie tiene recuerdos desde el principio de su tiempo, su era realmente no comienza hasta que se es plenamente que se vive, o sea, desde que se tiene conciencia total sobre la propia existencia, y por qué no, cuando se duda de la existencia ajena, en otras palabras, tiene que haber un proceso reflexivo, conciente o no, sobre la existencia sobre la base de la experiencia para poder considerar que ya se existe, no porque alguien te lo diga, no porque cronológicamente sea así ni porque la sociedad lo requiera, sino, simplemente, porque se está vivo desde el momento en que uno sabe si vive o no, cosa que realmente tampoco podemos saber, pero sí sentir.

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