Y las cabezonerías que los destrozan. Algo bueno de Rodríguez Zapatero es que trata, al menos en cuanto a lo formal, bien a los presidentes regionales, creo que a ninguno le ha negado cita para verse, y eso ya le honra (es que los ejemplos pasados eran malos), por supuesto, son encuentros diplomáticos en el mayor de los sentidos, aunque se den dentro de un mismo país, son encuentros de los jefes de sus pequeños territorios, a sabiendas, por parte de Rodríguez Zapatero, que él tiene la última palabra (con lo cual la horizontalidad aparente se vuelve en verticalidad real, igual que en los encuentros diplomáticos). Ibarretxe y Rodríguez Zapatero se han encontrado en la Moncloa, cita necesaria en que Ibarretxe le iba a contar su nuevo (y reluciente) plan.

Al igual que en los encuentros diplomáticos (los comunes y corrientes, los del día a día), el debate terminó como empezó, ninguno se ha movido un centímetro de su postura inicial. Desde el PNV, días y semanas atrás, se defendía la existencia de un espacio para el debate entre los dos presidentes (uno de los vascos y el otro de todos -ambos en teoría, al final cada cual representa a los que representa-), desde filas socialdemócratas la pregunta estaba en el aire “¿Qué espacio puede haber?“, decían. La cosa estaba clara, RZ había dicho que nanay de referendos sin su autorización e Ibarretxe insistía que con o sin la autorización española llevaría a cabo la consulta. La cosa ha terminado igual, el Lehendakari insiste en realizar la consulta (mejor digamos consulta, que si decimos Referéndum caemos en un problema competencial).

Ibarretxe, que no es tonto (por más que lo digan), sabe que el Referéndum debe ser autorizado por el gobierno (sé que lo sabe, debe saberlo, tiene juristas buenísimos asesorándole), por eso insiste en un “un pacto político, un Downing Street a la vasca” y celebrar un referendo conjunto entre el gobierno español y el autonómico en el 2008. En realidad, si supiéramos qué quieren preguntar y con la debida autorización del Congreso, siempre a sabiendas que no es ni puede ser un referendo vinculante, esto es totalmente posible y legal (ya hablé del tema jurídico en su momento, pueden leerlo acá). Ibarretxe insiste en que esto es el inicio de una negociación, no el final. Pero nos toma por ingenuos, es una negociación a marchas forzadas, si la consulta se celebrará el 25 de Octubre del próximo año, si se respetan plazos de convocatoria y demás, hay menos de un año para negociar. ¿Esto es posible? Recordemos que los ritmos en España son, cuanto menos, lentos. El presidente del País Vasco ha realizado una jugada inteligente (en Política), está forzando un debate nacional sobre lo que él desea para el País Vasco, y una negociación política entre los jerarcas. Tal vez ha errado en acortar tanto los tiempos, es imposible un debate serio cuando la amenaza de que todo acabe mal está a menos de un año vista. Pero claro, ahora muestra una firmeza que le dará buen rédito electoral a su partido en los inicios de 2008, esto es, en las próximas elecciones generales en las que el PNV participa y suele ser, a la hora de formar gobiernos de minorías, importante (y esto lo sabe el PP, que gobernó con ellos entre el 96 y el 2000).

Rodríguez Zapatero no quieren que le pisen el impulso reformista en España, él se alza como el que favorece a una descentralización y desconcentración inacabada, y le fastidia, y mucho, cuando no controla los tiempos. Le pasó con el Estatuto Catalán y bien que se la jugó a los compañeros de gobierno para tener un texto más acorde a las necesidades tanto de su partido como de, supongo, su proyecto final. Tampoco quiere ser débil y, en este juego de competencias (donde, si miran alguna vez las sentencias del TC, verán que todos participan) el Estado no quiere perder, así que recuerda lo obvio, el Referéndum es competencia del presidente y el Congreso. Y ahí queda eso. No le gusta nada que el debate tenga un final tan claro y tan cercano, no le gusta la amenaza velada.

El debate en cancha de jerarcas y tecnócratas

¿Se han fijado que no hay participación ciudadana? Ibarretxe plantea la posible consulta como el “inicio”, pero ya el saber qué se debe preguntar es parte del final, o el final del primer episodio del debate o reforma. Pongámoslo en tres episodios: debate previo sobre lo que se quiere, y por tanto, sobre lo que se preguntará, y en su caso, posibles caminos a seguir en cada uno de los posibles proyectos, este episodio termina con el referendo. A la luz de la respuesta dada por los ciudadanos en el referendo o consulta popular se debería actuar en una construcción que ayude al consenso de más gente que la que opinó sobre dicha opción -salvo cuando el resultado final sea “quedarnos como estamos”-, para hacer comprehensiva la opción resultante, una vez terminado dicho proceso (que puede ser o regional o nacional, no olvidemos que según lo que se pregunte podemos estar ante una reforma constitucional al cambiar profundamente el modelo de las autonomías -no, no caben estados libres asociados en la España autonómica, esto es, realmente el primer Plan Ibarretxe no era constitucional-) pasaríamos a otro referendo (hay que ir preguntando) con el que se concluiría el segundo episodio. El tercero es la ejecución conjunta del resultado final. En la misma se debe plantear una construcción popular para no dejar a nadie (o a los menos posibles) fuera del proceso.

Esto suena hasta apetecible, aunque el resultado final fuera un leve cambio del Estatuto de Autonomía del País Vasco para darle competencias directas al lehendakari para que realice consultas populares en su territorio dentro de sus competencias (algo que el actual Estatuto no le da), sería un cambio participativo. Pero en España, como en el resto del mundo jerarquizado, las cosas funcionan distinto.

El debate se ha planteado, como hemos visto ayer, entre líderes ejecutivos. Esto es, entre el presidente del Gobierno y el Presidente del País Vasco. No hay espacio para los ciudadanos. El PNV es lo que es, un partido de derechas que realmente cree muy poco en los ciudadanos (como todo partido de derechas que se precie de tal), donde las jerarquías están para algo y donde hay una voz cantante y mucho coro, pero jamás permitirá una construcción social de abajo a arriba. Y esto le viene bien al ejecutivo español, que prefiere que las cosas queden en personalismos, pues así es mucho más fácil desoírlas. Qué difícil sería negarse a debatir algo en el Congreso si viniera, previamente, de un debate popular en el País Vasco, y hablo sólo de debatir, no ya de negar o aprobar. Pero si viene de Ibarretxe, con nombres y apellidos, es muy fácil tacharlo y descartarlo. Nada impediría a RZ autorizar la consulta (porque puede hacerlo), previa aprobación por el Congreso, pero prefiere no enfrentarse con el debate y mantenerlo con nombre y apellido.

A fin de cuentas, España es un Estado Liberal-burgués, y lo que desean los del PNV es un Estado Liberal-burgués. Así que es normal que se pretenda construir la realidad de arriba a abajo, sino les resultaría controlar a toda la plebe (es lo que somos para esa gente).

Excurso: Por cierto, he escuchado y leído a muchos comentaristas, cada cual más inteligente que el otro, preguntarse con cierto asombro que qué clase de sistema no permite que un líder consulte algo a sus ciudadanos. La respuesta es simple, un sistema mal hecho. Y en este caso fue hecho por el propio PNV hace muchos años. Ahora, las cosas se cambian de una forma concreta, y no se puede saltar a la torera la legalidad porque la existente esté mal planteada o sea insuficiente (vamos, que para algo existen las reformas estatutarias), sobre todo en temas como el presente.