A diferencia de la gran mayoría de mis conocidos, para mí el día de 24 horas es ideal, no le falta ni le sobra ninguna, abogo por mantener el statu quo de esto, hay que ser conservadores en algo en esta vida, y hoy es uno de esos días raros. Me sobra una hora. Sé que dentro de medio año me faltará, que la echaré de menos, que renegaré porque dormiré, otra vez, una hora menos de la planeada. Pero no puedo “recuperar” por adelantado la hora perdida, hoy no puedo dormir una hora más en favor de ese lejano día de 23 horas, no puedo leer una hora más esperando leer menos dentro de medio año, hoy no puedo cocinar lo que comeré dentro de medio año para ahorrarme la hora de la comida, hoy no puedo… no puedo compensar la pérdida futura.

Envidio a todos los que se quejan de la falta de tiempo y saben cómo cubrirían todas sus horas en días de 30, cuando yo soy incapaz de cambiar una mentalidad cuadrada como la mía para poder saber qué rayos hago con esa hora que me sobra, a sabiendas que muchas de las cosas que haría no pueden ser, por las horas, por las distancias, por el día, que al ser domingo la ciudad duerme, los negocios cierran, los pájaros deciden que anidar es más cómodo que volar…

En esta extraña duda existencial me encuentro, pocas veces tenemos una hora extra, cual regalo, para hacer lo que nos plazca, siempre dentro de la normalidad de la vida citadina o campestre (según el caso), porque es, realmente, una hora ordinaria de regalo, nada extra, nada de permisos agregados, nada de cartas blancas de desenfreno total. Nada de nada, simplemente sesenta minutos más. Y salud.

Hoy, día de 25 horas, tengo que aprovechar esa hora extra haciendo algo productivo, o haciendo que parezca que el día tiene 24 y no preocupándome por el desface que hay entre mis distintos relojes, que no se ponen de acuerdo entre los que se actualizan solitos y los que esperan impasibles que yo modifique el horario marcado. Pues lo tienen claro, no pienso invertir un segundo en cambiar la hora. En esta hora extra podría dibujar lo que aún no termino (la tira de un sólo número -aunque tenga boceteados unas 6 más-, el Niño aprista que no ha visto su segunda página -y las ya escritas están fuera de su tiempo, demasiado coyunturales para tomarme la molestia de pintarlas y subirlas-) o volver a escribir cuentos, o intentos de los mismos, que desde hace más de un año que no termino y publico ninguno, siquiera una serie derivada -spin off que le llaman- de esas. Tal vez sea el momento de concluir alguno de los artículos comenzados y siempre prometidos, contando sobre todo con el de Aspectos legales de la actividad superheróica… Tal vez sea mejor aprovechar esa hora para avanzar en mi más que retrasada tesina y retomar algunas anotaciones del amigo Habermas.

Veo otra vez el reloj, ya ha pasado un buen rato y la hora extra se va acabando, sé que fue hace horas, pero andaba dormido ya -cosas de la edad- cuando el reloj cambió, por eso hoy me levanté una hora antes, o no, si tengo en cuenta que para mi despertador nada ha cambiado (ni el dial que sigue tocando, con muy mala leche, la COPE, cada mañana me despierto con la voz chirriante de Losantos, y luego se preguntan por qué nunca quiero hacer caso al pobre despertador que tantos golpes se ha ganado por reproducir, sin culpa ninguna, la ignorancia y demagogia de ese personaje o sus colaboradores), ya voy por el segundo café de un domingo que tiene 25 horas pero ningún partido de fútbol en abierto. Lejos ya quedan los días en que MediaPro se creía ganador absoluto de la guerra del fútbol y mostraba, con total chulería, varios partidos de una Liga Profesional sólo apta para verse en bares y pisos con visión por pago.

Y descubro que he pasado casi una hora rehaciendo cosas, revisando papeles, acomodando libros, barajando dibujos y buscando los bocetos mencionados, mirando el pasado, esos escritos de hace un año, cuando al parecer sí tenía qué contar, algo que por lo visto ya no pasa, planeando bien un ataque en un juego web de esos (Tribalwars), ojeando documentos de antaño y dándome cuenta que debo cambiar la “licencia“, al igual que los sitios web mencionados, de los pdf y odt que he ido subiendo con algunos artículos de esta bitácora (los que corresponden a trabajos como el de Libertad Sindical, protección jurídica al Colectivo o los que son adjuntos con los cuentos, como el ya enlazado de Isabel), para que estén en armonía con el ColorIURIS azul de la bitácora.

Miro, de paso, una imaginaria lista de cosas importantes para terminar hace unos días y que obviamente no acabé, como el rediseño de De Igual a Igual, que debía estar listo para el pasado 20, y que lleva unos días de retraso, o el rediseño de esta bitácora, que pronto cumple su tercer año en línea (como bitácora) y toca cambiarle el diseño, cambio tantas veces amenazado y nunca pruducido (salvo, que no cuentan, cambios de plantilla o pequeñas variaciones, como la actual cabecera con un Jomra rotoscopiado). También veo la página madre y Buscando a Don Darki (BaLRex), tengo que terminar ambas cosas, o sea, tengo que rehacer De Jomra para el Mundo, y BaLRex tiene que mudarse y mutar a una página dinámica de fácil actualización (hoy por hoy sufro cada vez que tengo que subir una página de este lento pero divertido proyecto). Sin contar con la más que necesaria actualización del proyecto Voto Voluntario Ya que debe, sin más dilación, ser una página dinámica con información actualizada sobre el proyecto que está en el parlamento para, por fin, tener el derecho a votar y no la obligación de asistir a una pantomima democrática. Pero todo eso es imposible abordarlo en una hora, que no es más…

Al final, esta hora extra sólo ha servido para que desempolve el pasado y el futuro inmediato, para recordar lo que debo y quiero que hacer (dos conceptos distintos que de vez en cuando se casan), un tanto nostálgico al menos ya tengo una de las actualizaciones de hoy, en un mes en que, eso sí, he recuperado cierta productividad escribiendo (tonterías, pero escribiendo, cosa que sienta bien) sin renunciar a nada (esto es lo mejor, sin dudas), incluso, son muchos los temas de los que quería hablar y no lo he hecho, sobre todo peruanos… Pero bueno, tiempo al tiempo. Está claro que no ha sido una hora desaprovechada, pero tampoco usada como se esperaría (tirado en el sofá viendo la tele -entre otras cosas porque no tengo sofá en cual tirarme-)…

En fin, antes de terminar esta extraña actualización, más personal que ninguna otra en esta bitácora (al margen de algunos textos como la Carta a quien aún no existe, pero son otro tipo de escritos personales), hago una invitación al Trophy Manager a quienes les guste el fútbol y los juegos web de “manager” de Fútbol. Necesitamos más DT peruanos en ese juego. Quienes quieran ser un club satélite -aún no sé qué ventajas se tienen- de Defensor los Andes, pueden dar click acá. Es divertido, exige poco tiempo al día, a diferencia de otros juegos del estilo, y la comunidad peruana es inquieta y trabajadora. Mejor imposible.

A todos los que hoy tienen una hora extra: Salud y provecho.