Ciudadanos y Podemos (¿por qué no y UPyD?)

Ante un partido nuevo que «les da miedo», los principales medios españoles están contraponiendo a un pujante Rivera como la nueva alternativa liberal progresista (en ese centro tan cotizado). ¿Por qué insisten en hablar de Ciudadanos – Partido de la Ciudadanía como una formación nueva o de reciente aparición? ¿Por qué se informa como si fuera la primera vez que se presentan fuera de Cataluña? Atacar a Podemos no estaba funcionando, así que han cambiado la estrategia por presentar una alternativa viable a la formación pujante que recogiera los mismos votos desencantados.

Se suele insistir mucho en el tema del fuerte crecimiento en Cataluña y cómo enfrentan la nueva aventura en otras tierras… esperen, ellos ya se presentaron a las Generales fuera de Cataluña (en el 2008, con un resultado francamente malo, 46.313 votos, el 0,18% de los válidos), cierto que no lo hicieron en el 2011 (donde casi-casi se arrodillaron frente a UPyD para sumar candidaturas, ante el choteo prefirieron retirarse del tablero «para no dividir votos»); pero también se presentaron a las últimas municipales y no solo en su terruño (así tuvieron presencia en ciudades tan importantes como Madrid, Málaga, y Palma de Mallorca; en Salamanca en coalición con UPS, partido que finalmente se ha disuelto para integrarse en Ciudadanos).

No solo las elecciones locales fueron tentadas, en las autonómicas andaluzas de 2008 tuvieron un discreto resultado (0,13%) mientras que en las más amplias de 2011 concurrieron al menos en Madrid (Víctor Domingo Prieto como cabeza de lista, 0,16% de votos) y Baleares (0,19% de votos, no sé a quién presentaron de cabeza de lista) probaron suerte; además de su pertenencia a la Coalición Sí por Salamanca, que se presentó a en Castilla y León. No sé si en más sitios tuvieron alianzas múltiples (como aquella para el Parlamento Europeo con los extremistas de Libertas). Y ya ha sabido lo que es tener escisiones, como pasó con pCUA en Aragón (que se presentó a las autonómicas)

Ciudadanos está siendo presentado como «algo nuevo», la contraparte ordenada y bonita de Podemos, sin lo que da miedo, lo que espanta (como dice Isaac Rosas, en su dura crítica al partido de Rivera). Esta posibilidad (la de contraponer Ciudadanos a Podemos para que el primero gane electorado a costa del segundo) es posible, en gran medida, por la propia forma en que Podemos ha construido su discurso e identidad, como señala Sebastián Lavezzolo en El Diario (por cierto, Lavezzolo enlaza un excelentísimo artículo de Francesc Miralles i Borrell, «Kilómetro cero», que les recomiendo especialmente).

El partido de Rivera no es nuevo no es virgen en la política nacional; el líder no es un agente reciente en nuestra política y la formación ha tenido suficientes problemas internos (contando la vez en que echaron a los que eran sus diputados autonómicos en Cataluña) como para que no lo podamos entender como una nueva formación emergente. Sí, está creciendo en las encuestas, pero no es «nueva». No trae ideas frescas. No trae nuevas caras. No tiene una forma distinta y revolucionaria de hacer política (sí ha sabido adaptarse a ciertas exigencias, cambiaron todo el tema de la transparencia tras un informe de una ONG sobre el tema). Tampoco todo lo nuevo es mejor, no podemos plantear las cosas con ese simplista argumento.

En realidad, como «partido nuevo», Ciudadanos es más viejo que UPyD. Esta formación ha rechazado el pacto con el partido de origen catalán, según Rosa Díez, existen fuertes diferencias en puntos claves (como Educación u ordenación territorial) que hacen imposible el pacto, mientras que los chicos de Rivera apuntan al personalismo de Rosa. Mientras tantos, los medios y los periodistas que apoyaron el ascenso de Rosa-UPyD, son quienes más piden (exigen) el pacto entre las dos formaciones.

Ciudadanos es más fuerte frente a Podemos que UPyD por los líderes de esta última formación (por la lideresa, en concreto y especial), puesto que permite el mantenimiento del discurso de arriba-abajo o de casta-ciudadanos; mientras que con Rivera, aunque ya sea un político profesional con ocho años a la espalda de trabajo público, parece como si recién se estuviera descubriendo para el gran público – electorado.

Existe una fuerte batalla en el centro político (en el cual cada vez se implica menos el PP, tal vez viendo que es mejor que una serie de partidos -cuatro por ahora- se peleen por ese puñado de votos mientras ellos consolidan y aseguran unos votos que pueden significar, ante la fragmentación vecina, una victoria clara), tres de los agentes intentan huir de los términos de izquierda-derecha (mientras que el otro se aferra a uno que no le correspondería) y plantear el debate en otros términos y dos juegan con lo del «limpio novato» (aunque uno no lo sea, lo de novato, quiero decir).

Ahora bien, es posible que la derecha social-liberal no se haya terminado de sentir cómoda con UPyD (presentado por algunos medios de derecha liberal como alternativa a la podredumbre en los partidos más tradicionales, esos mismos medios que hoy piden el pacto con Ciudadanos) y Podemos podría resultarles atractivo… si no tuviera las «amistades peligrosas» que tiene; así que resulta en cierta medida lógico que ese votante busque alternativas, y ante las dificultades de sumarse a proyectos más fundamentalistas (como Vox), una formación de centro-derecha socioliberal resulta atractiva. No es nueva, cierto, pero antes ese votante podía depositar su confianza en el PP o en el PSOE (incluso hacerlo alternativamente), ahora, por lo visto, ya no; así pues, esa formación que ha ejercido un trabajo en Cataluña comienza a ser una alternativa viable y útil.

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