Breves notas sobre el PP y la negociación colectiva

Cuando se abstuvieron en la última votación para convalidar un Decreto Ley de reforma del mercado de trabajo (no es ni de lejos el primero que permiten con su abstención, en realidad casi todas las reformas dadas por decretazo en el ámbito laboral contaron con la abstención del PP, aunque luego votara en contra al proyecto de ley subsiguiente, en los casos en que los hubo) el argumento que esgrimieron fue que lo hacían para evitar la supremacía de los Convenios colectivos de ámbito autonómico sobre los estatales, Soraya Sáenz de Santamaría insistió mucho que esa situación rompería la unidad del mercado en España, la igualdad entre los trabajadores, a fin de cuentas, dijo en alguna entrevista, si se hiciera eso un trabajador de un sitio podría ganar menos que el de otro por el mismo trabajo…

Ese discurso mantenido como excusa para permitir el decretazo resulta francamente increíble cuando:

  • El PP propone que el Convenio que prime sea el de empresa (aunque la nota completa es de pago, en el vídeo explican toda la noticia), sobre todo en la parte salarial. Así que esa «unidad de mercado» o «a igual trabajo igual salario» no solo se incumpliría entre comunidades autónomas, sino entre empresas que sean vecinas unas de otras;
  • Actualmente ya ocurre que cada quien tiene el salario que le viene en gana, esto es, el convenio nacional marca un mínimo que en las comunidades autónomas, provincias, ciudades o dentro de la propia empresa se pueden mejorar, por convenio o sin él, con lo que ya ocurre que dos personas que trabajan en el mismo sector ganan de forma distinta incluso estando dentro de la misma ciudad, por no decir que la actual legislación permite con mucha facilidad el descuelgue salarial, con lo que también pueden ganar menos;
  • No en todos los sectores hay convenio a nivel estatal (cada vez son menos los que quedan sin convenio, cierto, pero no todos lo tienen, y algunos muy importantes y grandes aun carecen de los mismos), con lo que tampoco existe, en ese punto, unidad de mercado ni igualdad entre los españoles;
  • El trabajo en la mayoría de puestos es independiente del sector (un administrativo, un conserje, el personal de limpieza, un archivista, etc., es básicamente lo mismo en una industria que se dedique al tabaco, a la protección de la infancia, a la administración de fincas o a fabricar automóviles), pero los salarios son distintos (no gana lo mismo un administrativo en la banca que en la industria pesada que en el tercer sector), con lo que no se da en ningún caso eso de a igual trabajo igual salario.

Ojo, no estoy diciendo que el Ministro de Trabajo no haya llamado al PP pidiendo su auxilio y con unas ganas nulas de cumplir lo pactado con CiU, PNV o quien fuera, sino que ese no es el argumento real de fondo, o sea, que esa frase de mantener la igualdad de los españoles en cuanto a las condiciones laborales ni es ni puede ser, porque actualmente no existe dicha igualdad y porque el PP la niega al dar primacía a la negociación en la empresa. Me parece más creíble que la razón de fondo sea la petición del PSOE para no tener que cerrar una reforma amplia de la negociación colectiva, así el PP tiene manos más o menos libres para la próxima legislatura.

De la propuesta del PP, en realidad, no dice nada que no esté ya en la negociación colectiva, el descuelgue salarial es extremadamente fácil ahora (antes requería seguir el procedimiento marcado en el convenio colectivo, ahora ya no), lo único novedoso es cargarse la autonomía de las partes para decidir cómo se producen los aumentos salariales (ojo, no es obligatorio que sea con el IPC como referencia ni mucho menos, no sé por qué insisten en eso), para hablar de la «productividad», lo cual es un engañabobos en tanto que:

  • Muchos puestos no se puede medir la productividad concreta, con lo que no es un método para medir más «justo» que valorar el aumento salarial en relación con el IPC (ni menos, tampoco);
  • La misma depende, primero y ante todo, del propio empresario (de la organización empresarial, la inversión en tecnología y demás);
  • No está vinculado con «la marcha real de la economía» como suelen decir, ni con los beneficios de la empresa (la empresa puede ir mal y aun así aumentar la eficiencia y eficacia -productividad finalmente- en sus procedimientos, pero si el sector está de capa caída eso ayuda a no desplomarse, pero no a tener beneficios altos), el IPC como referencia sí está vinculado a la economía en general;
  • Los salarios en España en los últimos 15 años, por lo menos, han subido en promedio menos que el IPC real (no el previsto, que es el que se coge como referencia al negociar), el poder adquisitivo se ha ido perdiendo, moderación salarial mediante, y eso ni ha creado empleo ni ha generado una economía más competitiva, ahorrar por el lado de los salarios es de todo menos estimulante para el trabajador.

Cuando hablan de «autorregulación» y de «autonomía de las partes» no es ni uno ni otro, si le das al empresario de forma única y directa ciertas prerrogativas, lo que haces es impedir la autonomía de las partes (sacas temas de la negociación o al dar primacía a la decisión del empresario, al menos la dificultas), mientras más pequeño es el ámbito menos poder de negociación tiene la bancada sindical, y más en un país de pequeñas y medianas empresas como es España (donde abundan las que no tienen representantes unitarios de los trabajadores siquiera). Autorregulación se suele entender como la regulación de las condiciones por las partes implicadas, si la última palabra la tiene el empresario no estamos en la autorregulación, sino dentro del poder de dirección.

Si tanto le preocupaba al PP la jerarquía de los convenios colectivos, no sé cómo puede defender ahora que el empresario «elija», eso hace simplemente inútil cualquier negociación que pretenda mejorar al convenio de ámbito superior, o, lo que es lo mismo, garantiza negociaciones a la baja en todos los ámbitos, máxime cuando lo acompañas de poder de descuelgue por parte del empresario de las condiciones dichas en un convenio.

Temo lo que vendrá en el ámbito laboral en el próximo gobierno, el actual se ha dedicado a dar hachazos a la clase trabajadora incumpliendo sus promesas, el que posiblemente gane ya avisa que viene un ministro de trabajo en plan Mikel Mindegia (sí, el famoso aizkolari), esto es, empuñando hachas y listo para batir récords de cortes por todos lados.

Duros tiempos para los trabajadores se vienen. Sí, incluso más duros que los actuales.

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