Lo de OPEL es casi gracioso

Con perdón a todos los trabajadores de la OPEL, pero lo de su compañía, como digo en el título, es casi gracioso. Desde el punto de vista de quiénes son los agentes que están interviniendo en todo este juego económico-industrial, mejor dicho, político-económico, o un juego de a ver quién se queda con el dinero de quién, y dónde están todos esos liberales y sus declaraciones, porque esto es lo menos libre del mercado a la par que se habla de liberalismo para pedir bajadas de los impuestos.

Ustedes ya saben qué pasa en la General Motors (que ahora es la General Motors Company, propietaria de los principales activos de la GM original, ahora llamada Motors Liquidation Company), la compañía símbolo del capitalismo y del sueño americano (el carro propio, para poder ir a trabajar desde la casita propia ubicada en un suburbio privativo si es posible) quebró durante este año y el Estado, papá Estados Unidos en este caso. Tenemos un ejemplo de intervención previa, donde el gobierno consigue que se cambie a los mandamases de la empresa y presiona (y favorece) que la empresa cierre líneas de producción no rentables así como que venda su participación en otras compañías del ramo automotriz que, en términos generales, está o estaba en crisis.

Pero todo ello, y el dinero sobre la mesa, no fue suficiente para salvar a GM, y la empresa se declaró en quiebra. Es lo que tiene el capitalismo, unos ganan y otros pierden. ¿O no? Lo ajustado al mercado es que se liquidara la empresa, pero vino papá Estados Unidos, y con el apoyo de los más liberales entre los liberales, compró el 60% de la compañía (cuando eso lo hace Chávez o Morales, es nacionalizar y es recontra negativo y contrario al mercado, si lo hace Obama o Brown, es salvar la economía del país y es recontra positivo, sobre todo porque avisan que re-privatizarán la empresa para cuando sea rentable, lo que es socializar las pérdidas y privatizar los beneficios, liberalismo del bueno). Con todo esto, comienza una expansión de la firma, compra de nuevas compañías (de otros países si eso, para dejar sin trabajo a, por ejemplo, chinos, y conservarlo -que no crear nuevos puestos- en Estados Unidos), venta de filiales que no gustan, y se crea, además, la nueva GM, participada por entes tan privados como el Tesoro de Estados Unidos (60,6%), los gobiernos de Canadá y Ontario (11,7%) y la principal mafia, digo, sindicato de la GM (con el 17,5%), el 10% que resta se lo reparten los acreedores de la quebrada GM (la nueva Montors Liquidation Company). El gobierno de Estados Unidos no solo compró una compañía quebrada, sino que la ha rehecho en toda regla, con la promesa de privatizar la nueva GM que tiene una participación pública superior al 72%).

Ahora vamos con lo de OPEL (compañía alemana, la Adam Opel AG, de las más viejas, de la que GM aun es propietario) y la Vauxhall Motors, estas compañías, sobre todo la OPEL (ya que la otra, compañía inglesa propiedad de GM también, fabrica los modelos de OPEL y los de una marca australiana), tienen una fuerte presencia en Europa, en concreto en unos cinco países del viejo continente y es la base de muchas economías locales (varias plantas en Alemania, otras en Bélgica, España, Polonia, Hungría y una en Reino Unido). Estas empresas, se anunció, se venderían a Magna International Inc., corporación canadiense y una de las grandes fabricantes de componentes automovilísticos (aunque GM mantendría una participación alta en estas líneas). Pues bien, Magna decidió poner en jaque a Europa amenazando con grandes despidos (masivos realmente) y comenzó la negociación con los países donde tiene fábricas la OPEL.

La principal interesada en toda la operación era, y es, la democristiana canciller de Alemania, Angela Dorothea Merkel, aquella que declara cada vez que puede que quiere bajar los impuestos y que, si bien gobernó con el SPD, apenas pudo -tras las últimas elecciones- los echó del gobierno y pactó con el partido liberal alemán. Como digo, ella, muy liberal también, se comprometió a ayudar lo máximo posible a los fabricantes, a OPEL en concreto, si no despedía a su gente, hasta el límite de lo legalmente posible (acá teníamos a la Comisión Europea bien mosqueada con el tema de las ayudas, advirtiendo repetidas veces que las ayudas propuestas por Alemania no se ajustaban a Derecho), dejando un poco en fuera de juego a los compañeros del resto de países, porque, lo que parecía una negociación en conjunto de la Unión con una marca extranjera se volvió en una patética competencia por quién ponía más dinero sobre la mesa (los límites de la UE en todo su esplendor). Hablamos de negociaciones que prácticamente han durado hasta ayer desde un mayo ya lejano. En el caso español el acuerdo rebajó los despidos masivos (y amenazas de cierre de factorías) de unos mil y pico trabajadores a unos novecientos, todo con moderación salarial de por medio y ayudas públicas (además de las ya dadas al sector automovilístico).

Pues bien, ayer GM, esto es, el gobierno de Estados Unidos, decidió que OPEL no se vende. Tal cual. ¿Qué pasó con todo lo avanzado y negociado? Pues que se fue a la porra. No creo que tengan el descaro de hablar de libre mercado habida cuenta que es una empresa de titularidad pública. Espero. Pero ahí no se acaba todo, las olas de indignación en Europa no se han hecho esperar, ya estaba todo cerrado, empleos salvados, ministros con medallas de grandes valedores del empleo y sindicatos tranquilos, trabajadores, muchos no todos, suspirando por conservar el empleo, y todo a la porra.

Y acá continúa el festival del humor por parte de los liberales, así sale Rainer Brüderle, Ministro Federal de Economía y Tecnología alemán, y declara que «el comportamiento de General Motors es totalmente inaceptable». Brüderle es miembro del Partido Democrático Liberal (Freie Demokratische Partei, FDP), y considera inaceptable el comportamiento de una empresa privada, y lo dice desde su posición de gobierno. ¿No pillan la gracia? ¡Es buenísima! Claro que Alemania no es tonta, la muy liberal «queremos bajar los impuestos cuando salgamos de la crisis» Alemania ya ha adelantado unos mil quinientos millones de euros a OPEL, pensando que era Magna, y el plan de reestructuración tenía mucho más dinero sobre la mesa. Sí señores, dinero que el no tan liberal gobierno con el SPD puso sobre la mesa y que el muy liberal gobierno con el FDP mantiene, o quería mantener.

¿Por qué GM ya no vende OPEL? Simple, el dinero de Papá Estado de Estados Unidos le permite tener suficiente líquido para no deshacerse de una marca que sí da beneficios, ya no necesita esa parte del plan de reestructuración, tiene un seguro de vida con el que consigue financiación (leñes, tiene el Tesoro detrás), en otras palabras, los muy liberales de Estados Unidos, de GM en particular, que siguen hablando en términos liberales cuando se refieren a beneficios o a salarios, perdón, costes salariales, a la hora de la verdad juegan con el dinero público, juegan con intervención estatal, se aprovechan de ese poder y rompen una baraja que tenía cartas marcadas, por miles de millones dados por gobiernos europeos para salvar factorías sin mirar demasiado, eso sí, las cuentas de los propietarios de las mismas. Hipócritas y cínicos.

Privatizan beneficios, socializan las pérdidas y encima juegan, porque lo hacen así, con los trabajadores (unos 55 mil de OPEL), que son los más perjudicados en todo este asunto. Ah, y siguen aplicando medidas proteccionistas con el mercado interno que, históricamente, han creado más problemas que dado soluciones, pero como lo pagan con el dinero de todos (y se lo quedan ellos), insisten en las mismas y azuzan un falso nacionalismo que permite que se lleven, finalmente, el capital a paraísos fiscales que aun existen.

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