Huelga portuaria, poder y medios

Históricamente los empresarios han hecho lo posible para reprimir a los trabajadores organizados, siempre a través de la represión mediante el Estado que no hace más que responder a sus intereses. Una vez que el movimiento obrero consiguió hacer valer parte de su fuerza, y las situaciones socio económicas recomendaron la estabilidad mediante el pactismo, decidieron así ceder ante unas cuantas reivindicaciones, aceptaron determinados derechos pero, una vez más, los vaciaron de contenido real, un buen ejemplo es el derecho de huelga y cómo, además, los empresarios siguen llamando a las puertas del Estado para que reprima, y estos aceptan.

A todo esto hay que agregarles, por supuesto, el papel de los medios de comunicación, que son incapaces de comunicar correctamente las reivindicaciones de los trabajadores, solo dan espacio para que los empresarios den su versión y, además, al gobierno para que vaya avisando que ellos reprimirán, por el bien de todos, claro. Ese todos son los empresarios, por supuesto. Las noticias van orientadas a lo malos que son los trabajadores y todo el dinero que el país perderá (sí, el país, no los empresarios, ni se dice lo que lleva a la huelga, salvo para descalificarla).

Así tenemos mucha información favorable a la patronal, sabemos lo que opina hasta la cámara de Comercio de Lima (CCL), se nos da como información de la buena que el paro no es aceptado por «diversos gremios» por «los graves perjuicios económicos que dejaría al país. Se calcula que el paro dejaría pérdidas por más de US$300 millones al comercio exterior del país» y cómo las autoridades («la Empresa Nacional de Puertos (Enapu), la Autoridad Portuaria Nacional (APN) y la Policía Nacional») pondrán todo de su parte para «frenar la medida de fuerza». Los malos son los trabajadores.

Además, claro, se da voz únicamente a la patronal, para que nos vendan encima lo buena que es la privatización (comparando el seguimiento del paro en los puertos públicos frente a los privados), a la par que anuncian sin problemas cómo se vulnera el derecho a la huelga de los trabajadores en tanto que, por ejemplo, en el puerto de Huacho se contrató esquiroles para suplir a los trabajadores parados, lo cual vulnera directamente la base misma del derecho de huelga, pero tan pancho lo dicen, sin problemas, porque, finalmente, la Asociación de Exportadores (ADEX) tiene al poder político, económico y mediático de su lado. También llaman al Estado a intervenir, no para que medie en el difícil asunto, y arbitren el que se desarrollen los convenios en el ramo en vez de en la empresa…

Hablando del Estado, por supuesto ha hablado, no solo en lo ya mencionado («el plan»), sino que han atacado frontalmente a los convocantes, les han llamado de todo, los han acusado de querer sacar réditos políticos, y que mienten en todo, que está más que sesgado el petitorio, y que el fin de la huelga es política… ¿De quién son estas palabras? Por un lado, del Presidente del Consejo de Ministros, Velásquez Quesquén, y por otro, del Ministro de Transportes y Comunicaciones, Enrique Cornejo. Y todo esto en un contexto en que la concesión de un puerto (Paita) parece más bien un faenón de los que este gobierno nos acostumbra cada vez que privatiza cualquier cosa.

¿Y se está sintiendo el paro? Pues un poco, así se avisa, por parte de los medios, que hay alguna carretera cerrada, se da, otra vez, la palabra a la parte empresarial (a la ENAPU), y se recuerda que por suerte andan los policías esperando reprimir la huelga, perdón, actuar en caso de violencia. ¿Están los policías evitando que las empresas contraten gente vulnerando el derecho de huelga de sus trabajadores? Pues no, ya que están ocupados esperando que la situación explote para tener una excusa para cargar.

Es fascinante ver cómo se pone rápidamente en textos noticiosos que hay sindicalistas que quieren coaccionar compañeros (esto según la patronal, que habla de oídas), pero ni se menciona que las empresas en conflicto hacen lo posible para que sus trabajadores no entren en huelga, y que la amenaza de despido es una constante, y es casi lo mínimo que ponen como amenaza.

Y… ¿Se enteraron de lo que piden los trabajadores?

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