Simon, quién te viera y quién te ve

Como el personaje de La Metamorfosis (Die Verwandlung) de Franz Kafka, la transformación de Simon desde que aceptó el cargo de primer ministro es clara. Como lo fue, en su momento, el cambio de Yehude desde una posición más marxista a una «diagonal» desde el «humanismo» que dice representar. «Evolución» es el nombre que recibe esta transformación en La República (en un buen artículo)… Qué lejos quedan las peleas entre el APRA y Simon, las acusaciones de todo tipo (de corrupto hasta lo que toque), y ahora hasta proclama un mea culpa diciendo que la izquierda «no ayudó al primer gobierno del APRA»…

El cambio no solo se ve en su actual papel de escudero del gobierno (quién iba a pensar que tras Del Castillo el APRA consiguiera un apagafuegos, encima fuera de la propia formación de la estrella), sino que en todos los órdenes Yehude Simon ha cambiado de parecer, de ser enemigo del aprismo, como todo marxista, a proponer un frente electoral… Pero el actual desencuentro viene por la extraña y ambigua defensa que hace Simon de la actuación del gobierno en el tema del Museo de la Memoria (que sería pagado con dinero alemán, al menos por 10 años).

Hace 6 años declaró:

«El trabajo de la comisión no divide al país de ninguna forma. Ha sido constructivo en todos los aspectos. Yo diría que, incluso, lo une en el deseo de querer conocer la verdad y en la esperanza en que, por fin, el peso de la ley caerá sobre los culpables.
(…)
Yo estoy a favor de la reconciliación. Creo, sin embargo, que primero se debe sancionar con todo el peso de la ley a los culpables de los crímenes y abusos. Sólo después de eso los peruanos seremos capaces de reconciliarnos.»

Ver el pasado era importante para poder seguir adelante, la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) había hecho un trabajo honesto al que no se le podía achacar el dividir a los peruanos, y para reconciliarnos se tenía que, entre otras cosas, castigar a los culpables. Hoy Simon defiende la amnistía (para los casos en que exista duda, según, claro, el propio gobierno), afirma sin tapujos que el Informe Final de la CVR polariza a los peruanos (o al menos, que estamos polarizados), por sus carencias al no recoger el sentir de los militares (tampoco recoge el sentir de los terroristas, ni de los corruptos de los gobiernos que mandaron la guerra sucia, ni de los peruanos que andaban en otra, ni de…).

Así pues, ahora declara: «No sé si este sea el momento de construir el Museo de la Memoria. Hay cosas que no se han dicho en la Comisión de la Verdad, pero eso no le quita valor. Creo que hay algunas falencias. Debería plantearse una comisión que recoja lo que han sentido los militares. Así tendremos un equilibrio. En estos momentos estamos polarizados». También declaró que: «El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas puede hacer su versión, desde el punto de vista militar, sobre los hechos, para escucharlos.»

Llevamos una vida escuchando la versión del Poder Político, de Fujimori, de las fuerzas armadas (hasta financian películas con su versión de los hechos), y en todo caso, las FFAA no deberían tener más versión que la dada por el gobierno de turno, es su idiosincrasia. Aun así, decir eso es no entender el objetivo de la CVR y negar, por supuesto, lo que antes decía. Simon defendía la memoria para la reconciliación tras condenar a los culpables, ahora anima a la amnesia, mirar al futuro, que le llaman hipócritamente.

Claro que Simon tiene todo el derecho del mundo a cambiar de opinión, como ya lo hizo cuando abrazó la tercera vía y dejó el marxismo (camino que siguieron, antes que él, la mayoría de formaciones socialistas europeas, reconvertidas en socioliberales), lástima que estos nuevos cambios se den justo en el momento de acceder a la presidencia del Consejo de Ministros bajo un gobierno aprista y que la única explicación que muchos encontramos para la extraña forma de madurar de este ya casi anciano personaje es su cercanía al poder más grande en el país. Ah, eso sí, todo lo justifica por el bien del país y la unidad del mismo, ¿dónde queda todo el discurso de clase, marxista? Hace tiempo desapareció.

Es cierto, para ir cerrando, que el dinero que el gobierno alemán quiere darnos para la construcción del museo vendría bien para otros problemas sociales (más urgentes o necesarios), pero no es menos cierto que es una donación bien intencionada, para un fin concreto, ya nosotros nos encargaremos, con nuestro dinero, de paliar esas otras necesidades, ¿no? ¿Qué le costaba al gobierno aceptar y construir el museo? Pues simple, le costaba tener que recordar hechos como los de El Frontón (PDF), entre otros muchos muertos, que gracias a prescripciones contrarias al derecho internacional, nadie ha pagado ni pagará. ¿Ya no es importante que los responsables paguen?

Excurso: Sobre el museo de la memoria y demás, interesante artículo de Carlos Meléndez (El Jorobado) titulado «Mi memoria no es la tuya«. Por otro lado, según el inefable Cipriani, no sería cristiano construir un museo de la memoria. Y eso que la donación viene de un gobierno democristiano. Pero claro, Cipriani sale mal parado en el Informe Final de la CVR, y fue conocido por su «No se aceptan reclamos sobre derechos humanos«, sobre todo si eran sobre violaciones cometidas por las FFAA. Al parecer recordar no es de cristianos…

2 comentarios en «Simon, quién te viera y quién te ve»

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