Esto lo digo cada vez que puedo, pero creo que vale la pena repetirlo: las reglas electorales configuran la cultura de votación y la cultura de votación empuja en un sentido u otro las reglas electorales. Y, sobre todo, el dibujo y reparto que se hace del poder configura las reglas electorales y empujan la cultura de votación. Hace mucho que no hago «ejercicios» con los resultados de unas elecciones, y como se vienen las peruanas con una serie de reglas para la barrera (o valla) electoral que modificará profundamente el resultado de los votos (en una elección altamente dispersa), me han dado ganas de «jugar» con los resultados de las últimas de Castilla y León, no mucho, solo un poquito. Pero partamos de algo: esto no es serio. Si se cambia el sistema de voto, los resultados no serían los mismos, la gente no votaría igual (o no tan «igual») ni los partidos se comportarían de la misma forma (por ejemplo, de cara a pactar o no alianzas electorales).
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