Un gabinete que da pena

Tras la dimisión del presidente electo del Perú, Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra Cornejo, hasta el momento Primer Vicepresidente de la República del Perú, asumió la jefatura del Estado. El nuevo presidente tenía que conseguir un equilibrio difícil: que los detractores de PPK le dieran un tiempo y, además, que los favorables al ya expresidente no le dieran la espalda. Se hablaba bastante de un gabinete de conciliación nacional, de amplio espectro o lo que fuera; o tal vez mejor un perfil «técnico» y «bajo» (un ministro siempre es un político, querer ver un «perfil técnico» es obviar la ideología que sustenta la técnica). La verdad es que teniendo en cuenta lo veletas de los políticos peruanos y otras cuestiones, lo que se pedía era una sopa de segundas espadas o similar, no podemos olvidar que si hablamos de espectros políticos, ideológicamente PPK está increíblemente cerca del fujimorismo que lo tumbó.

Así que, de repente, nos anuncian a César Villanueva como Presidente del Consejo de Ministros (lo que normalmente llamamos «primer ministro» o «premier»), este expresidente de San Martín (dos mandatos), afiliado del Movimiento Regional Nueva Amazonía (aunque ha tenido otros partidos bastante distintos a lo largo de su carrera política), que fue elegido congresista en 2016 por Alianza para el Progreso (el partido de Acuña) y tiene una experiencia previa como jefe de gabinete con Ollanta Humala por cuatro meses. En esos meses lo que hizo fue pelearse con Nadine y anunciar cosas que no se habían decidido en el Consejo de Ministros, con lo que finalmente renunció. Ya que hablamos de gestos con la oposición, no podemos obviar que fue Villanueva uno de los que firmaron para el segundo proceso de vacancia que no llegó a culminarse. Más «antippk» es difícil (ideológicamente, por otro lado, estaban en el mismo sitio; cosas del Perú).

El nuevo presidente del Perú procedió luego a nombrar a los demás ministros, que contando con el de la Presidencia del Consejo, suman 19 personas. Oportunidad de oro para, además de hacer los equilibrios «políticos» de turno, romper el techo de cristal… o no. Así, de 20 personas que componen el gobierno (el jefe de Estado más 19 ministros) nos encontramos con 5 mujeres. Solo un cuarto. Hace menos de un mes que todos esos estaban haciendo discursos en favor de la mujer, aprovechando su día, para pasarse el tema de la paridad por donde les dio la gana. Incluso aceptando que tal vez un 50% sea difícil, llegar a tan solo el 25% (si contamos al jefe de estado; si no lo contamos, el 26,32%) es una burla. Lo peor es que se apela a la «meritocracia»; no hay tal en ese tipo de puestos. Comenzamos mal. Igual que hace un gesto descentralizador (luego lo vemos), pudo hacer uno por la igualdad de género. Pues no, parece que en ese tema seguiremos cojeando.

Un analista al que respeto bastante, Carlos Meléndez, ve positiva la combinación «tecno-política» del gabinete, así como su configuración «provinciana» (esto es, que supera el centralismo limeño usual en los gobiernos peruanos). Esto lo dice teniendo en cuenta que «se supone» que gabinetes previos (de PPK) eran más bien «técnicos». Olvidemos esos términos, por favor, no hacen bien a nadie. «Gente de la casa», esto es, viceministros o directores que los «suben» de puesto, sí que aportan conocimiento previo, pero no podemos decir simplemente que son perfiles «técnicos», máxime cuando. Además, lo «técnico» suele «tapar» la ideología que sustenta el tema (en la entrevista que les enlazo, mencionan que un ministerio como energía y minas sí necesita técnicos al mando, ¿eso cómo? No confundamos «gente que sabe del tema» con un mero técnico que aplica automáticamente soluciones estudiadas a temas; es un ministerio, como todos, político, de aplicación de ideología y negociación). Sin obviar lo positivo que sí menciona Meléndez (el aspecto descentralizador del gabinete).

Para el ministerio del interior nos han puesto a un general retirado de la policía (Mauro Medina), que simplemente reemplaza a otro general retirado (Vicente Romero), en fin, como si la experiencia con militares o policías dirigiendo esa cartera fuera buena.

No quiero hacer un repaso de todos los ministerios, en gran medida porque ni sabría a quién recomendar para esas carteras ni conozco a todos los que se han nombrado (algunas perlas sobre algunos de ellos están saliendo en otros medios, por cierto). Sí que me llaman la atención unos cuantos, más cuando se vende como tema «técnico» alguno… En fin, en cualquier caso, menciono dos más:

A Idel Vexler casi cualquiera le podía reemplazar en la cartera de Educación y lo iba a hacer mejor; personaje más machista y desagradable de forma tan palpable los hay pocos. Daniel Alfaro Paredes, el designado por Vizcarra, ha trabajado en varios ministerios (como asesor o director de tal o cual programa o área), contando el de educación (¿durante un año?, más o menos, como Director General de Educación Técnico-Productiva y Superior Tecnológica y Artística). No podemos obviar que todos son puestos «a dedo» (esto no influye en su capacidad o gestión en dichos trabajos, sino en cómo se llega a los mismos). Teniendo en cuenta el percal que hay en la educación peruana, suena a una persona demasiado ajena a toda la movida… tal vez por eso hasta puede ser una buena elección. En fin, muy mal tiene que hacerlo para no mejorar a Vexler, en cualquier caso.

Saleh Carlos Salvador Heresi Chicoma como ministro de Justicia es una especie de broma de mal gusto. El secretario general de PPK (el partido del gobierno, no el presidente), exalcalde de San Miguel, reemplaza a Enrique Mendoza Ramírez. Heresi, ese que defendió a capa y espada el indulto a Fujimori, a Justicia. Heresi, ese que es cercano a personajes completamente corruptos y corruptores, como Kouri, a Justicia. Heresi, el más cercano a un visión regresiva del Derecho Penal, y represora en cuanto a Derechos Humanos, a Justicia. Heresi, tantas veces implicado en hacer la vista gorda desde su poder municipal en temas como la contaminación de playas, cuyo patrimonio nunca supo explicar (implicado en lavado de activos y demás prácticas), ese Heresi tan vinculado al fujimorismo sin serlo (cuando postuló a la alcaldía de Lima lo hizo con Perú Patria Segura, formación de Reggiardo y otros exdirigentes de Cambio 90), a Justicia. ¿¡Es una broma!? Pues no, juró el lunes.

 

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