Trabajo precario, cortesía de gobierno y Congreso

«Beneficiará a unos 260 mil jóvenes que estarán en planilla y contarán con 15 días de vacaciones, pero no tendrán CTS ni gratificación.» (La República)

¿Cómo que beneficiará a esos jóvenes? Hace no mucho protestaba en esta página por una medida del gobierno que premiaba el incumplimiento de la legislación laboral, ahora toca señalar una cachetada a la juventud peruana. Para formalizar el empleo que ya existe no hace falta rebajar las condiciones legales del trabajo, sino aplicar la ley existente. Esto es, si las empresas no formalizan los contratos es, básicamente, porque no quieren; generar un régimen de precarización del trabajo como «gancho» para la formalización es disparar al pie, es hacer que los contratos que se celebrarían de todas formas se realicen con peores condiciones para los trabajadores.

Este tipo de medidas no generan más demanda de trabajo (o, al menos, no en el nivel promocionado), lo que crean es, sobre todo y ante todo, un efecto sustitución: ante dos posibles candidatos, se elegirá al más joven porque tiene menos derechos y sale más barato. Ante la necesidad de formalizar a un trabajador, se hará antes con el joven. Ante la perspectiva de un trabajador con derechos a uno sin derechos y con beneficios extras por parte del Estado, la decisión está clara. En otras palabras, el Estado paga y promueve la explotación.

Sobre la norma, Diego Pereida publicó ayer una buena nota en Utero.pe, que les recomiendo leer. La norma es temporal (cinco años, en principio -esto ya lo veremos-) y con beneficios específicos para las PYME (por ejemplo, el seguro de EsSalud lo paga el Estado directamente). Es un tipo de contrato, de paso, que busca la temporalidad (no, no generará nuevos contratos fijos tras los tres años como máximo de temporalidad, ese «joven» conocerá lo que es una extinción del contrato sin CTS de por medio).

Dentro de la neolengua propia de estos casos, la fujimorista Martha Chávez, presidenta de la Comisión de Trabajo y Seguridad Social en el Congreso, apoyó la norma con argumentos como: «promoverá que las empresas que ofrezcan nuevas fuentes de trabajo». Señora Chávez, le recuerdo que las empresas no «ofrecen nuevas fuentes de trabajo», sino que necesitan la fuerza de trabajo que poseemos las personas; fuerza que ya convierten en trabajo cuando se reconoce que el principal problema es la informalidad, esto es, ese empleo ya está asignado, ahora se quiere legalizar esas malas condiciones laborales.

Las empresas no van a contratar por contratar, no van a buscar nuevos empleados por el simple gusto de usar una figura contractual (no se pondrán a «ofrecer nuevas fuentes» de nada), nunca lo hacen, y en economías como la peruana, con ese absurdamente alto nivel de empleo informal y abuso de los contratos mercantiles (pago por recibos, independientes, autónomos o como les quieran llamar).

¿De qué va a servir la norma, entonces? Da carta blanca a otro régimen especial que no se justifica en nada más que en el aprovechamiento de unas condiciones negativas existentes (desempleo e informalidad en el colectivo) para que los afectados no vean con malos ojos una medida absolutamente contraria a sus propios intereses; la cual ya se les está vendiendo como «beneficiosa». Los beneficiarios no son los trabajadores que sufrirán este tipo de contrato, sino las empresas.

Otro régimen más: no podemos olvidar que en el Perú los trabajadores tienen distintos derechos según el tipo de empleador que tengan, y el régimen general es el menos general de los regímenes, si me permiten esta tontería. Así este contrato de jóvenes termina pareciéndose más al existente ya en las microempresas (aún peor en algunos puntos, como el aporte a EsSalud) que al régimen general. Algunas de las carencias que actualmente la prensa destaca en este contrato (como las vacaciones) ya ocurren en los contratos de las pequeñas empresas (además de las microempresas).

Esta medida está dentro de todo ese amplio paquete que el gobierno mandó al Congreso y que cada norma aprobada es peor para los ciudadanos que la anterior. Ah, medidas muy aplaudidas por la derecha de nuestro país (política y económica, de todos los sabores), desde el fujimorismo hasta el gurú de los jóvenes electores clasemedinos para arriba, o eso cree él y los suyos (PPK, que le parece que se quedó corta). Medidas que, por el otro lado del espectro político, están siendo bastante contestadas.

Actualización (16/12/14): Les dejo tres enlaces más sobre el tema:

  • ¿Cómo derrotar el nuevo Régimen Laboral Juvenil? de Carlos Mejía. Este contrato, para él -y lo comparto- es un ensayo de cómo la sociedad acepta la precarización del empleo regular y propone luchar frontalmente contra esto (protestas y demás); mantiene actualizada la entrada con las manifestaciones existentes.
  • Discusiones laborales de José Alejandro Godoy. Se centra más en otros problemas que puede tener la norma desde una perspectiva que acepta, en el fondo, las reivindicaciones de la patronal.
  • Conoce las ventajas y desventajas del régimen laboral juvenil en El Comercio. Intenta transmitirnos las opiniones de dos expertos en que se encumbran las ventajas del régimen especial y mencionan algunas de las desventajas.

5 comentarios en «Trabajo precario, cortesía de gobierno y Congreso»

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