Conflictos, promesas y Humala

La verdad es que me hubiese encantado ver a periódicos como El Comercio comportarse con Alan García (sobre todo en los primeros años de su gestión, cuando fue «incriticable») como lo están haciendo con Ollanta Humala, como ese artículo sobre el precio del gas (¿primera promesa incumplida a la vista?), por ejemplo, en el caso de García se pudo poner uno sobre lo que decía de los TLC en la campaña electoral (o cuando era oposición) y el cambio radical de opinión cuando, en los primeros días de su gobierno, dijo que nada, que los TLC eran perfectos y que él no había prometido ni revisarlos ni nada (claro que el APRA se sumó en esa maratón para aprobar el TLC con EUA, ya sabes, di una cosa y haz otra, sobre todo porque se ratificó por el Congreso ya después de la elección del APRA pero antes del cambio de gobierno)… Eso es lo que tiene que hacer la prensa, eso y mucho más. No comportarse de manera servil con el poder político, como viene haciendo hasta ahora y como estaba haciendo ya con Fujimori como candidata presidencial.

Mientras que desde el fujimorismo siguen sin entender por qué perdieron las elecciones («errores de último momento», dice otro de los Fujimori que rondarán el Congreso, pero justamente su negativa a admitir la política de Estado de esterilizaciones es lo que les lleva a que haya tanto «antifujimorismo», delinquen y defienden sus delitos y creen, al final, que es un problema de comunicación no convencernos que lo sistemático fue anecdótico), las protestas no paran (¿por qué deberían detenerse? ah, que hay una buena parte de Lima que sigue pensando que lo de Puno lo montó Humala, por eso esta vez el candidato que ganó las elecciones no consiguió llevarse la plaza limeña, vivimos en la capital de espaldas al Perú y muchos se creen esas simplistas mentiras) y el ex candidato presidencial de Avanza Perú en el 2006, y hermano del electo presidente en los presentes comicios, Ulises Humala, ya avisa que o el cambio es radical o puede haber una escalada de los conflictos sociales. En concreto comenta:

«Él va a tener que resolver una suerte de cuadratura del círculo. Para ganar las elecciones tuvo que calmar al sector empresarial, indicándole que no iba a realizar su programa original, sino que iba a realizar una suerte de gobierno socialdemócrata. Sin embargo, en la primera vuelta, él generó muchas expectativas y la gente está esperanzada en que sus vidas van a cambiar radicalmente a partir del 28 de julio.»

En una columna de hace unos días El Jorobado (más conocido en otros medios impresos como Carlos Meléndez) también comentó en la misma línea: El discurso de Humala ha generado un aumento de las expectativas, si estas no se cumplen, malo

Salvo pateando el tablero, Humala no podrá cumplir con todo lo que prometió, ni podrá solucionar todos los problemas habidos y por haber, y tiene una tarea realmente difícil por delante, la cuestión no es tanto si va a realizar punto por punto su programa (o sea, si el gas estará o no a 12 soles como más de uno en GP afirmó, contando al propio presidente electo), sino en el rumbo que toman las cosas, en las modificaciones que propone (aunque no las consiga), en cómo las propone (el nivel de participación en las propuestas o si todo viene ya en paquete cerrado) y en cómo articule la resolución de conflictos, esto es, en si genera un marco institucional dentro del cual encauzar los conflictos sociales que estos años se van reproduciendo, porque uno de los principales problemas que existen en la actualidad justamente vienen de la falta de instituciones e interlocutores válidos, y de una política gubernamental de obviar el conflicto hasta que hay carreteras cortadas, y para solucionarlo puentea a las instituciones que se supone que están para ello, consiguiendo la sensación en cualquier parte que quiera iniciar un conflicto en que si no hay violencia nadie escucha, y que las mesas y demás que se abren acá y allá son formas de dilatar la explosión del conflicto más que de solucionarlo.

También Humala debe dar muestras de cumplir ciertos apartados de su plan, el tema salarial y otros (como indica el hermano de Humala), que si bien a corto plazo son imposibles (aunque se reclamen), sí se pueden realizar de forma escalonada, con lo que se da muestras de deseo de cumplimiento a la par que se consigue vencer las resistencias por la aplicación poco a poco.

La duda del millón en parte está en cómo reaccionará el próximo gobierno de Humala ante los conflictos, la escalada dentro de los mismos y demás, si se dedicará a tirar balones fuera, acusar a otros de azuzarles con fines de desestabilizar su gobierno o simplemente de reaccionarios (en contraposición a la actual acusación de radicales) que no merecen ser escuchados, esto es, si se comportará como los últimos tres gobiernos o probará el diálogo y el entendimiento de la otra parte sin prejuzgarlo o buscar culpables.

5 comentarios en «Conflictos, promesas y Humala»

  1. Salud

    Gracias por la mención y por el «trackback» manual (el antispam retuvo el comentario hasta que me percaté que estaba ahí, perdón por tardar en publicarlo).

    Hasta luego ;)

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