Breves notas sobre cómo elegimos al presidente

Pasado mañana son las elecciones en Perú. La segunda vuelta presidencial. Elegiremos entre el gran mal y el también gran mal, pero peor. Al menos en esa tesitura estamos muchos de los peruanos que no votamos por ellos en primera vuelta. ¿Cuántos peruanos votaron por Ollanta Humala o Keiko Fujimori en primera vuelta?

Cuadro 1: Resultado de la primera vuelta 2011 – Presidencial
VV VE VH
GP 4643064 31,72% 27,80% 23,27%
F2011 3449595 23,57% 20,66% 17,29%
AGC 2711450 18,52% 16,24% 13,59%
PP 2289561 15,64% 13,71% 11,48%
SN 1440143 9,84% 8,62% 7,22%
Blancos 1477696 8,85% 7,41%
Nulos 584233 3,50% 2,93%
Emitidos 16699734 83,71%
Electores 19949915
Abreviaturas: VV: Votos Válidos | VE: Votos emitidos | VH: Votos de electores hábiles | Datos de la ONPE, cuadro de elaboración propia.

Entre los peruanos con derecho a voto la suma de Ollanta y Keiko es de 40,56%, si contamos solo los votos emitidos, tenemos que Humala y Fujimori suman el 48,46% de los sufragios. Realmente: ¿por qué debemos elegir entre dos opciones que no llegan al 50% siquiera? En realidad los porcentajes de ambos candidatos son bajos. Y eso que el candidato de Gana Perú sí consiguió superar el 30% de los votos válidos.

¿Por qué indico esa cantidad de votos válidos? En el artículo 5º de la Ley de Elecciones Regionales, Ley Nº 27683, publicada el 15 de marzo de 2002, según la modificación realizada por la Ley N° 29470 (de 14 de diciembre de 2009, que instauró esa segunda vuelta), es con el 30% con lo que una fórmula puede ganar la presidencia y vicepresidencia de una región sin necesidad de una segunda vuelta. En otras palabras, si aplicáramos las reglas que rigen nuestras Regiones ya tendríamos presidente, para desgracia de todos los que no votaron por él, Ollanta Humala ya estaría preparando el discurso presidencial.

Si, por otro lado, aplicáramos la fórmula municipal nos encontraríamos con que Gana Perú ya tendría 66 congresistas y Ollanta Humala sería el presidente (miren sino lo que dispone el artículo 25.2 de Ley de Elecciones Municipales, Ley Nº 26864, redacción dada por la Ley Nº 27734, de 28 de mayo de 2002).

Como se ve, en nuestra propia cultura electoral hay distintas formas de elegir autoridades ejecutivas, la del Presidente de la República simplemente es una de ellas, no necesariamente mejor o peor que el resto.

O planteemos qué pasaría su Perú tuviese un sistema como el estadounidense, cada circunscripción da todos sus «votos» a un solo candidato (bueno, no todas, pero prácticamente, solo en Nebraska y Maine no dan todos sus votos a un candidato), dividimos el Perú en 26 circunscripciones (las mismas que para el Congreso) y asignamos a cada distrito electoral el número de «congresistas» que eligen, volviendo estos los «electores» (así Lima provincia y extranjero tendría 36 electores, Madre de Dios 1, etc.), pues bien, en este caso la elección quedaría así: GP 53, AGC 40, F11 33 y PP 4. Así es, PPK sería el segundo y Ollanta no obtendría la mayoría suficiente para salir electo de forma directa, así que le tocaría al Congreso votar por quién dirigiría el país, en este caso cada región/distrito tendría un voto nada más, esto claramente beneficiaría a Ollanta Humala.

En las elecciones regionales francesas (mas no en las presidenciales) la segunda vuelta es algo más curiosa, no van solo los dos candidatos más votados, sino que a esa segunda vuelta concurren las formaciones que hayan conseguido al menos el 10% de los votos emitidos (en Perú irían 4 formaciones, PP, AGC, F11 y GP), las candidaturas entre 5 y 9,9% pueden «fusionarse» con las listas que pasaron el 10% (así pues, SN podría juntarse con cualquiera de los cuatro anteriores). La segunda vuelta sería mucho más interesante de esta manera, con más posibilidades de elegir para los ciudadanos, ya en esta se ganaría por mayoría simple y santas pascuas.

¿Con todo esto qué quiero decir? Lo de siempre: la importancia de la ley en la creación de la cultura electoral y lo contrario a la vez. También que hemos asumido que debe haber una segunda vuelta (¿por?) y que esta, necesariamente, debe ser entre dos candidatos (¿por?), y no nos planteamos por qué tenemos un sistema determinado, sus ventajas y desventajas, una de las cuales en este momento es clara: la suma de los dos candidatos no llega al 50% de los votos emitidos, esto es, el 52% de las personas que votaron no están representadas en la segunda vuelta; y en su caso, cómo mejorar el sistema (sin hacerlo excesivamente complejo e inentendible), por ejemplo, se puede establecer que a segunda vuelta pasen los que superen equis por ciento de votos emitidos o que pasen suficientes candidatos para que entre ellos sumen el tanto por ciento de los votos emitidos o los válidos.

Lo que no podemos es conformarnos, quejarnos por lo que otros peruanos han votado (otro día les hablaré de «La Ley del Número», como la llamó Mella), y ver cómo podemos mejorar el sistema, sin caer en la falsa idea de que es como tiene que ser y que no hay alternativas (y eso que no he hablado, tampoco, de sistemas parlamentaristas -aunque he mencionado unas elecciones en un país semi).

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