Unas notas sobre el mensaje del presidente

El mensaje del presidente, como la sesión en el Congreso, se vio afectado por el cambio de la estrofa cantada, se ataca, y mucho, a esa que dice que estábamos oprimidos, y realmente no sé por qué, es lo más «revolucionario» de nuestro himno, de estar subyugados por siglos a una esperanza, una rebelión, tras el grito de «libertad», se prefiere en cambio una estrofa mucho más «religiosa», pero esto no resulta extraño, somos un país que aunque se cree laico, tiene una constitución confesional histórica-cultural (artículo 50º de la Carta Magna) así que tampoco resulta extraño que el presidente comience dando las gracias a «Dios Todopoderoso» y luego se mencione «al pueblo peruano»… En fin, acá unas breves palabras sobre el mensaje presidencial por el 28 de Julio, día en que celebramos la declaración de independencia de Perú.

Lo mejor del mensaje presidencial, sin dudas, es que ya tenemos fecha para las próximas elecciones generales: 11 de abril de 2011. El resto del mensaje es básicamente lo que siempre nos encontramos en estos casos: Qué bien lo estamos haciendo, lo haremos mejor aun mañana, somos los mejores y vamos a ganar la copa, la pobreza se reducirá más, demagogia barata con el terrorismo y bonitas palabras que, en todo caso, no se cumplirán.

Lo primero que destaca el presidente es el crecimiento «económico y social» (¿lo de «social» es alguna especie de broma macabra?) y va directamente a las obras, porque, como decía el otro día, en Perú (como en otros países) lo que «valen» son las obras, la cantidad, no la calidad. Por una vez habla de que no se debe esperar «pasivamente» el «chorreo», sino que hay que «ir hacia él» y la forma, para el presidente, son las obras públicas básicamente, con otras políticas públicas, pero se fija más en la infraestructura que en otros elementos de reparto. Es una postura muy «desarrollista» que no se aleja demasiado del «chorreo» planteado por gobiernos como el de Toledo.

El gobierno pone especial énfasis en la «reducción de la pobreza», que cifra actualmente en el 34% (y que compara con la del 2005), insiste en que el próximo año estará en menos del 30% y que para el 2021 será de menos del 10%. La mayoría de trabajos insisten en que en Perú la desigualdad está creciendo, por no decir que hablar de los «macronúmeros» sin entrar un poco al detalle resulta engañoso, así pues, de la misma forma que el gobierno puede decir que la pobreza cayó, cualquier congresista de la selva le puede decir que será en su casa, porque en su tierra aumentó (en un 5%), así que difícilmente se puede hablar, como hace el presidente, de «un crecimiento para todos» (cuando, por ejemplo, en el ámbito rural la pobreza creció con respecto al año anterior)1. También existen serias dudas sobre cómo el gobierno maneja las cifras de pobreza, en tanto que, denuncian2, lo que se está haciendo es bajar la cantidad de elementos de la canasta básica para forzar un incremento de las personas que satisfacen la adquisición de la misma. Ni se puede hablar, como hace Alan García Pérez, de estabilidad «política y económica», cuando lo que ha habido es persecución al contrario y al disidente. Sí cabe reconocer, en todo caso, los esfuerzos en sanidad que se están realizando (y los pasitos que se van dando para la sanidad universal).

Los datos de exportación que da, así como las alabanzas a los Tratados de Libre Comercio, resultan un poco exageradas, Perú se mantiene como un país de exportación de productos primarios, ya sea minería (una de las razones por las que no nos golpeó, en términos macro, la crisis con tanta fuerza, fue el refugio de los capitales especuladores en los minerales preciosos) o agraria, no somos un país «productor», y esos TLC lo que han hecho es «desproteger» a parte de la industria patria justamente para facilitar la salida de productos no elaborados y favorecer la entrada de los elaborados, con lo que el saldo no es para tirar cohetes, ni nos asegura un futuro productivo y de calidad.

Algunas conclusiones que realiza Alan García son algo extrañas, dice que unas encuestas que hace cuatro años daban una tasa de personas que quieren emigrar en el 75% y ahora es del 30%, no es un tema de «orgullo nacional» ni siquiera de «esperanza» en el país, hay que tener en cuenta que ahora los países tradicionalmente receptores de nuestros conciudadanos están en crisis y endureciendo aun más sus políticas migratorias (sobre todo la primera razón desincentiva la migración, en España se ha reducido la entrada de inmigrantes por ejemplo), tampoco se da cuenta que mucha gente que hace cuatro años quería migrar, ya lo hizo, y cómo afecta su salida en su entorno. En todo caso, estar en un país donde el 30% quiere irse, y que el 54% de los jóvenes preferirían marcharse3, sigue siendo un indicador de falta de oportunidades en el país. No de falta de «orgullo» en todo caso.

Del discurso, es interesante destacar las perlas ideológicas que nos va dando el presidente, así pues, el gobierno cree en el libre mercado, y que el papel del Estado básicamente es de regulador (¿no tenía que hacer políticas activas redistributivas, según dijo antes?), de corregir las faltas del mercado (sin llamarlas así) y evitar «abusos y monopolios», por ello puso énfasis en el peruano como consumidor. Lástima que esto lo diga dentro de lo que él entiende como «dimensión social del Estado».

Sobre la corrupción, que este gobierno diga que la combate es casi de risa, si no fuera porque nos afecta a todos. Estoy leyendo y releyendo una frase que dijo sobre el caso de los «petroaudios» y no termino de entenderla, se las copio para que ustedes digan: «El caso de los Petroaudios conmovió grandemente al país y al gobierno, haciéndole olvidar sus avances económicos y sociales. Es un grave crimen pero también la grave falta de quienes los escucharon por el hecho mismo de prestarse a oir» (sic). La frase con la que dudo es la segunda oración, pero he preferido copiar entera esa parte. ¿A quiénes se refiere con «quienes los escucharon»? Por lo demás, no somos idiotas, podemos estar atentos a los casos y escándalos de corrupción sin «olvidar» el resto de temas sobre la mesa, sea el crecimiento económico o la caída de la bolsa.

García sí tiene razón al resaltar que no hay corrupción sin corruptores, y en Perú estos abundan (nacionales o extranjeros), aunque también cabe decir que muchas veces desde las fuerzas públicas hacen imposible cumplir la ley (y te fuerzan, casi literalmente, a ser «corruptor»). Ahora bien, la «chiquita» que dejó con lo de «porque es parte también de la corrupción, aceptar el estipendio de gobiernos extranjeros para querer vender nuestra patria» (¿no sobra una coma?), y cuidado, que esa frase se le puede volver en contra si tenemos en cuenta cómo y a quién se privatizan o conceden lotes de petróleo y demás, qué leyes se aprueban en favor de quiénes y qué TLC se firman y qué razones están detrás de los mismos.

En cuanto a la forma de combatir la inseguridad ciudadana, pues más de lo mismo: Policía y policía. Ninguna medida a la línea de flotación de dicha inseguridad, ninguna medida que analice causas y efectos, nada, simplemente más policía. ¿Cuándo eso ha solucionado un problema?

Sobre educación, el gobierno destaca lo que ve positivo en sus planes de «evaluación y capacitación» y, la verdad, olvida por completo los fortísimos problemas que ha habido, no solo en los exámenes, sino en cubrir las plazas de profesores, lo tarde que se han abierto muchas escuelas (este problema fue grande el año pasado), las dudas sobre la transparencia y demás. Ha puesto en relieve la entrega de 218 mil laptops, pero ni se ha mencionado qué uso se les ha dado y si ha servido para algo, pero este gobierno, como los anteriores que hemos tenido, se fijan en los números porque son fácilmente manipulables, sobre todo si se dan en bruto y no en términos relativos.

Trabajo y relaciones laborales. Este tema tuvo su propio apartado en el discurso, comenzó aplaudiendo el nuevo Código Procesal del Trabajo (Ley Nº 29497), que si bien tiene significativas mejoras respecto al texto legal anterior (aun vigente en casi todos los procesos), tiene serias deficiencias técnicas (como el tema del abandono por no impulso del proceso, cuando esta es una causa civil que no cabe en un proceso laboral donde el impulso corresponde al juez, no a las partes, o la exigencia del abogado en la conciliación cuando la misma no siempre es necesaria en el proceso, o los recursos contra autos y diligencias o las ejecuciones de sentencias (si agilizas el proceso, pero no la ejecución, estamos en las mismas)… En fin, lo mismo pasa con los datos de trabajadores, sí, tenemos algunos elementos positivos, pero siguen primando los negativos, por más que el presidente no los quiera ver. O con la regulación laboral en el Perú, difusa, fragmentada, difícil, contradictoria, antisindical, proempresario y un montón de elementos más, muchos de ellos que este gobierno cuando candidateaba a la presidencia decía querer corregir, y que ahora ni siquiera aparecen en los discursos. No puedo creer que el presidente se felicite en el tema de la tercerización y los llamados services, sobre todo cuando este gobierno ha aprobado el dichoso «contratos administrativos de servicios» (CAS) que no es más que una forma de «mantener» una tercerización brutal en la administración pública.

Otros temas, como el de la vivienda, me espantan un poco, el gobierno está inflando una burbuja inmobiliaria que nos puede explotar (de la forma en que ya ha pasado en otros países), no puedes tener tu principal motor de empleo y crecimiento en el ladrillo, no es sostenible. Además, favorecer la «compra» como hace el gobierno no es la mejor estrategia para mejorar las viviendas en que habitamos, ni el derecho a las mismas.

Es increíble, en todo caso, como en todos y cada uno de los temas, el presidente termina hablando de las «obras» que han hecho, del dinero invertido, y demás datos siempre «en bruto».

En fin, para ser su último mensaje, me esperaba algo más…

Notas:
1.- Datos del INEI.
2.- Así en Servindi podemos leer un interesante artículo: «Perú: La pobreza retrocede, pero el hambre avanza», donde se cuestionan los datos gubernamentales (desde su propia falta de transparencia metodológica) y se contrapone la «pobreza monetaria» (cuya reducción alega el presidente) con la «pobreza alimentaria», así pues, según el artículo, «mientras la pobreza monetaria bajaba, la pobreza alimentaria —medida también por el propio INEI— subía» con lo que «se tendría es una situación absurda, donde la gente tiene más dinero, pero come menos».
3.- Si bien es un dato sensiblemente menor que hace 4 años, sigue siendo muy alto. Son los resultados para el 2009 de una amplia encuesta realizada por el INEI presentada en febrero de este año, pueden ver la nota en RPP.

Excurso: En la página Web oficial de la Presidencia de la república, el mensaje del inquilino de Palacio se ha distribuido todo en mayúsculas (tiene delito), y al margen de algún que otro error de tipeo, cuenta con algunas faltas ortográficas gordas, y la primera, en el primer párrafo tras los saludos.

One Comment

  1. Igual ya escuché a una señora que trabajadora del hogar: “qué bondadoso es el presidente, cómo ayuda a los ancianos”, por lo que dijo de la seguridad social. En verdad ciertas cosas bien pre-electorales, y bien dadas pues parece que sí tienen ese efecto marquetero que buscaban :S.

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