No tenía intención de hablar sobre la sentencia del Tribunal Supremo sobre la objeción de conciencia sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, tanto porque hace tiempo publiqué mi posición al respecto (parcialmente al menos, también en este artículo y este otro) y como porque, normalmente, los medios meten realmente la pata hasta el fondo cuando hablan de sentencias y demás, y la información es incompleta (y francamente, espero que el tema vaya al Tribunal Constitucional y el mismo responda sobre el fondo de la cuestión, que me interesa bastante).

No pensaba hacerlo, decía, hasta que oí en la radio (Onda Cero) una ¿cuña? en contra de la asignatura desde un texto de uno de los manuales de EpC, y comentaron, Herrera y el analista de medios de turno, un artículo de ABC que justo iba por las “perlas” de Educación para la Ciudadanía, textualmente resaltaron esta frase hallada en un manual: «Es preciso que los jóvenes sean injustos con los hombres maduros». Herrera saltó rápido y dijo «eso no será literal, será metafórico, supongo, como aquello de “matar al padre” para avanzar», a lo que el analista, que estaba haciendo un repaso por todos los medios impresos, respondió «sí, claro, supongo, pero están las cosas como para metáforas, se lo tomarán literalmente, y sumado a -no escuché bien- tendremos otro asesino de la katana». Y siguieron, como si nada, con el análisis de los temas en los diarios.

Verán que me quedé totalmente anonadado con lo que acababa de oír, no tanto por la descontextualización brutal de un texto de un manual (y que ello sirva, encima, para atacar a una asignatura), sino por la respuesta del analista, que retrata bastante bien el argumentario de buena parte de los que se posicionan contra la asignatura, desde los manuales (que tiene tela también, una cosa son los manuales y otra la asignatura), y que son capaces a llegar a conclusiones totalmente absurdas partiendo de bases inexistentes. Así pues, un menor, de no se sabe qué edad (asienten conmigo, por favor, que no es lo mismo un chico de quinto de primaria -el primer curso donde esta asignatura puede existir- que uno de tercero de la ESO -el último en que es obligatoria-), que lea eso, se puede transformar en un asesino de sus padres, como el de la katana, (que padecía de un grave trastorno psicológico, relacionado con la epilepsia, por lo cual estuvo internado en un centro terapéutico).

Si quieren quejarse de educación para la Ciudadanía, lo tienen que hacer desde el temario existente, no pueden hacerlo desde los manuales, por varios motivos: No son ni escritos ni revisados por el gobierno; No son oficiales de ninguna forma; Corresponde a los centros, profesores, departamentos y demás, la adopción de un manual u otro; No son  de uso obligaorio (se puede dar clases sin manuales, más aun, yo lo recomendaría en todos los casos y asignaturas); No todos o en todo caso de adaptan correctamente al temario, ya que son de redacción libre; No son recurribles, y si lo fueran, sería contra la decisión del centro/profesor/departamento que adoptó un determinado texto y no se iría contra la asignatura.

Muchos años vemos que se ataca los manuales usados en el País Vasco, Galicia o Cataluña, usados en asignaturas como Historia, y se ataca, normalmente, el que dichos manuales sean subvencionados por el gobierno de turno de forma específica, esto es, se ataca una postura política concreta desde la ideología, pero nunca se propone que los menores objeten (sus padres) la asignatura de Historia, sino que se pide al profesor que use otros manuales o que no use ninguno, que es, en todo caso, lo que acá se debiera hacer.

Además, lo que se consideran “perlas” por el ABC en muchos de los casos son realidades prácticas o jurídicas (las que están dentro de Inmigración, multiculturalismo, historia, pobreza, globalización, economía, educación sexual; y menos la primera de familia, el resto). Y, aun siendo criticable o la redacción o la oportunidad de las mismas, o siendo una postura moral distinta la que los padres tengan (que nada les impide educar a sus hijos en las ideas propias, miren todos los hijos de creacionistas que aprenden en las asignaturas de naturales que el universo no fue creado en siete días, y veríamos absurdo que se objetara a toda la asignatura por ese punto), hay que recordar algo clave: Están descontextualizadas. No sabemos si hay un “no” por delante de algunas (como la primera de Familia, la que resaltaron en Onda Cero), o si hay una pregunta, tras la misma, de “¿qué piensas sobre la afirmación anterior?” siendo un ejercicio de reflexión. No todo lo escrito en los manuales son axiomas inquebrantables, y menos en una asignatura, se supone, dirigida a hacer pensar (otra cosa es cómo lo lleven los profesores en cada centro, los habrá desde los que dictan algo y los alumnos solo copian, a los que realicen verdaderas clases de reflexión).

Hace un tiempo circuló un correo con diapositivas sobre los malos que son los manuales de educación para la ciudadanía, perdón, sobre lo adoctrinante y malsana que era la asignatura generadora de etarras y votantes del PSOE (porque sabemos que deben ser lo mismo, al menos eso dejaban caer en las diapositivas), sobre ellas Fortran, en su bitácora, realizó hace ya casi un año una serie de apreciaciones que Sobre la descontextualización de las mismas y la miopía en las críticas, que comparto plenamente.

Dos apuntes para acabar:
1) En Castilla y León, gobernada por el PP con mayoría absoluta, la administración autonómica no aceptó las objeciones de conciencia, según ellos porque habían “quitado” el “adoctrinamiento” de los textos del gobierno (recordemos que el gobierno central pone solo el contenido mínimo, el resto lo completan las autonomías), y ya no veían la necesidad de que se objetara puesto que ya no había contenido ideológico (no, no tengo enlaces, esto lo sé por parte de profesores de institutos concertados, cuyos directores se negaban a dar dicha asignatura y estaban verdaderamente enfadados con la Junta), por ello afirman, sin despeinarse: “[El Consejo de Gobierno] concibe la materia de educación para la ciudadanía respetando escrupulosamente los ámbitos de la moral individual.”

¿Qué significa “quitar la ideología” para un gobierno del PP? Fue, por ejemplo, sustituir “Globalización e interdependencia: nuevas formas de comunicación, información y movilidad. Relaciones entre los ciudadanos, el poder económico y el poder político.” (que se ubica en los contenidos de la asignatura, bloque 5, Ciudadanía en un mundo global, del Real Decreto 1631/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la Educación Secundaria Obligatoria) por: “Hacia un mundo más interdependiente. La globalización como motor del desarrollo: la eliminación de las trabas a la comunicación, los desplazamientos y el comercio. Internet, el mundo en una pantalla.” (los contenidos de la asignatura, bloque 5, del Decreto 52/2007, de 17 de mayo, por el que se establece el currículo de la Educación Secundaria Obligatoria en la Comunidad de Castilla y León). ¿Cuál de las expresiones les parece más cargada de ideología? ¿La que habla, en general, de la globalización, o la que señala, desde el contenido básico que se debe impartir en la autonomía, que la globalización es un motor de desarrollo? Seguro que encontrarán contraejemplos, solo quiero indicar que eso de “no ideología” en unos casos, y de “adoctrinamiento” en otros, no es ni uno ni otro, o es de todos, claro.

2) Al hilo de lo antedicho, quiero recordar las declaraciones de la Conferencia Episcopal, cuando con Aznar se quería imponer Religión (católica, se entiende) como obligatoria (quedó como optativa, pero calificable):

«Es el Estado el que decide las asignaturas que estudian los alumnos. Los que no estén de acuerdo con alguna, que vayan a los tribunales. Lo que no se puede hacer es dejar la decisión en manos de los particulares, alumnos o padres»

En otras palabras, si es la Iglesia Católica la que podrá adoctrinar a los menores, no cabe la objeción de conciencia (que era lo que se planteaba en su momento si tal norma salía adelante), ya que es el Estado, por medio del Gobierno y el Parlamento quienes dictan las asignaturas, si es otro el que adoctrine, el que sea, sí se puede llamar a la objeción (y son muchos centros católicos los que han intentado objetar, o sea, ya no el menor, ni el padre, sino el propio centro). Eso, mis estimados lectores, es desvergüenza e hipocresía, máxime si tenemos en cuenta que el contenido del currículo educativo de una asignatura como EpC tene doble legitimidad democrática (formal), la del gobierno central y la del gobierno autonómico, mientras que el currículo de Religión (sea cual sea la confesión que dicte en cada caso, obligatorio que se oferte la católica en todos los centros) corresponde a los obispos o a los profesores de la materia, esto es, no hay contenidos mínimos ni desarrollo autonómico, no hay filtro alguno.