El verdadero pistoletazo inicial de la campaña electoral lo ha realizado el PP con la propuesta de subir la cantidad mínima de tributación del IRPF a más de 16 mil euros anuales, para así permitir que todos los “mileuristas” (y un poquito más) no paguen impuestos directos. Y los números no cierran. Hoy escuché una interesante entrevista a Miguel Ángel Acebes, que está encargándose de defender la medida ante el conjunto de los españoles. Y no es que no le cierren los números a Solbes, ministro de economía bastante conservador cuando se trata de gastar mucho o ingresar poco, que avisa que esto costará 25 mil millones de euros, a quien no le cierran los números es al PP.

Y lo digo por algo, Ángel Acebes, como buen conocedor del derecho tributario (al menos tuvo que aprobar dicha asignatura para licenciarse), sabe que una reforma no puede eliminar un tramo entero sin modificar el resto de los tramos, que parten siempre desde el mínimo exento. Y digo que no cierran por las burradas y contradicciones de Acebes en la corta entrevista matinal. Digamos que son culpas de las horas. Acebes dice que esos siete millones de residentes que dejarían de pagar impuestos directos y que dicho “no ingreso” no supone esos 25 mil millones. Por supuesto que esos siete millones de personas no suponen 25 mil millones, ni mucho menos, lo que sí supone es que rebajas en “16 mil” euros anuales la tributación del resto de gente, esto es, de los ¿20? ¿30? millones de residentes en España que pagan, deben pagar, el IRPF.

Y como digo, Acebes reconoció que la reforma aún no está “atada”, por supuesto falta que ellos sean gobierno y presenten el proyecto (¿por qué no lo presentan ahora en el Congreso? Ah, porque esto es electoralismo puro y duro) para saber cómo se modificaría el total del IRPF, pero por lo pronto suena a bajada brutal (pero brutal de verdad de la buena) de lo recaudado por medio del principal impuesto directo habido y por haber. Ojo, recordemos que el Partido Popular acusaba al gobierno de hacer electoralismo gastando más de lo que el Estado puede permitirse, y ahora quieren limitar muchísimo los ingresos al erario.

La defensa del PP es simple: No es tanto dinero, esto incentivará el consumo puesto que los españoles tendrán más dinero y ya recaudaremos por medio de los indirectos lo que sea necesario. A la par, defienden la mala gestión del dinero de todos por parte del gobierno (y les acusan de hacer campañas publicitarias -si no estuviera tan cerca el gobierno anterior del PP o lo que pasa en algunos ayuntamientos gobernados por este partido, eso no sonaría tan cínico-) y que el estado asistencialista socialdemócrata propuesto por el PSOE no permite la creación de riqueza nacional (es lo único liberal que han dicho en mucho tiempo, de todas formas). Y se escudan en la gran bajada de impuestos del 98. De impuestos directos se entiende. Ah, claro, y dicen que esto hasta mejorará la calidad de empleo.

Comencemos por lo del final: Que haya riqueza en un país no significa que el empleo existente sea de calidad. Una palabra nomás: Perú. Listo. O la España desde 1994, cuando comienza la caída en picado del contrato indefinido y la seguridad (mínima) laboral, que tuvo su día grande en la jornada de lucha (huelga general) en el 2002, que sirvió realmente de poco. Vamos a lo segundo: Bajar un impuesto directo significa cubrir la falta de dinero con los indirectos. Con el PP la presión fiscal no disminuyó, uno de los picos más grandes de presión fiscal en España se tuvo, justamente, en el 2000. Y se ingresaba (e ingresa) más por IVA que por IRPF. La media sobre los ciudadanos es alta, y quienes más sufren las bajadas de los directos son las rentas bajas (aunque para los cortos de mira son quienes se benefician), los recortes realizados por el PP en el 98 y en el 2002 no rebajaron la presión media sobre la gente, sino que aumentaron la presión fiscal sobre las rentas bajas (recuerdo un buen artículo de El País que hacía un recorrido histórico, pero en este momento no lo encuentro). O sea, bajar el IRPF no es bajar lo impuestos, y no es necesariamente positivo. Más bien, yo diría que por lo general es un castigo a las rentas bajas y va en detrimento, en todo caso, de los servicios públicos. Como dice José Manuel, hay que pagar más impuestos. Los impuestos directos son progresivos, los indirectos no. Y ya con eso habría que tomar con pinzas cualquier grito de “bajamos los impuestos”, porque luego nos encontramos con las subidas de tasas (impuestos indirectos y otros tributos nada progresivos) que ya sabemos a quiénes arruina.

El PP, por supuesto, no ha querido aclarar qué hará con las ayudas aprobadas por este gobierno (las que ellos han votado en contra, se entiende), pero si se quejaban por la falta de dinero para aprobarlas, que ahora vengan con una bajada de los ingresos (en bruto y siendo generosos al pensar que no subirán los indirectos o el coste de ciertos servicios especialmente gravosos para las arcas públicas pero necesarios para los ciudadanos) o buscan el déficit fiscal (pero en plan “para nada”) o no han valorado correctamente el aumento de la recaudación por IVA (y similares) al aumentar la liquidez en el mercado, y esto sin contar la posible inflación general al disponer los demandantes de bienes y servicios de más dinero para gastar.

Y todo esto lo digo muy por encima, realmente preocupado por la brutal demagogia del PP, que ha dado una cachetada a la electoralista legislatura actual del PSOE, están peleándose para ver quién es capaz de hacer o decir la mayor burrada.

Ahora bien, sería interesante en todo este debate analizar la gestión económica del PSOE (creo que es el único punto de la defensa de esta medida del PP que merece ser tomada en cuenta) y hablar sobre los efectos, paralelamente, de las medidas sociales (parcialmente por poco progresivas algunas) del gobierno y los efectos que las mismas tienen en la economía (que no veo que tengan muchos efectos la verdad). Si el PP quiere aligerar la carga de los españoles en los impuestos, que suba el de Sociedades y el IRPF (ambos de forma progresiva, como debe ser) y que baje los indirectos. Que proponga eso.

Pero bueno, el PP es un partido que aún tiene un pequeño corazón liberal dentro de ese cuerpo carcomido por el conservadurismo, y habla de bajada de impuestos como sinónimo a arruinar el efecto redistributivo que puede tener el sistema tributario (y que en parte tiene con los directos) en pro de un sistema recaudatorio en que todos pagamos, básicamente, lo mismo para que el Estado dé unos servicios poco óptimos mientras que unos pocos disfrutan de mucho más que el resto. Y aún así es incapaz de denunciar la financiación a la Iglesia, se calla, por supuesto, ante las subvenciones a centros privados, y un largo etcétera. Si al final la cosa es darle favores a los amigos.

¿El PSOE está realizando una buena labor económica? ¿Una buena gestión del dinero de todos? Realmente esto es lo importante, mientras tanto, las propuestas del PP no permiten cerrar los números, sus propios números. Ya que si proponen bajadas de impuestos porque “nos sobra el dinero”, tal vez sea porque el PSOE ha hecho las cosas bien en el tema económico, no ha realizado “gastos irresponsables” ni ha malversado fondos (y todo desde la perspectiva liberal, ya que como saben, a mí me parece que la gestión del actual gobierno adolece de un verdadero programa social y Solbes, tan conservador como inteligente y competente -estas dos cosas se las concedo sin problemas-, pesa más en el gobierno de lo que “debiera”), y se pueden bajar los ingresos del Estado o subir un poco el gasto social (las últimas medidas aprobadas por el PSOE y aliados y tildadas por el PP como “locura” por el gasto extremo e imposible de mantener).

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