Grupo Colina: Terrorismo de Estado

Siempre se habla de “Grupo Colina“, hay quienes los mencionan como paramilitares y otras personas defienden lo realizado por este grupo porque, a fin de cuentas, nos dicen, buscaban el orden en una época de caos (un “el fin justifica los medios y lo que yo digo que es correcto lo es y punto“), pero: ¿Qué fue el Grupo Colina? Por un lado, podemos decir que no eran paramilitares, en tanto que estaban dentro del sistema de Inteligencia Militar del Estado, por otro, sabemos que eran los ejecutores (uno de los grupos de este cariz) de la guerra sucia planteada por el Estado a los movimientos subversivos del país.

Martha Chávez, recientemente, ha salido en defensa de Rivas, uno de los que dirigieron el Destacamento Colina, grupo de operaciones especiales de la Inteligencia peruana que, entre otros crímenes, cometió la matanza en la Universidad La Cantuta.

«Defiendo (a Rivas), ¿sabe, por qué? Porque es uno de los militares que fue enviado, con riesgo de su vida, a defendernos a todos lo peruanos del tema del terrorismo y de la invasión de otro país».

Un integrante del llamado Grupo Colina no puede ser considerado un héroe en ningún caso, alguien que ha extendido el terror en nuestro país no merece más que el desprecio social, no se puede hablar de Democracia y de los intereses de los peruanos si negamos de partida los derechos humanos, justificamos las ejecuciones extrajudiciales (a eso se dedicaban los Colina), no hay orden en las matanzas, no hay virtud en las ejecuciones extrajudiciales, no hay valentía en actuar en las sombras con un Estado arropándote para atentar contra los ciudadanos de un país que sangra por todos lados. Chávez se equivoca al definir al Perú de la época de Fujimori como “un país libre de terrorismo” en tanto que el Terrorismo de Estado pasó de ser una mancha pequeña y bochornosa a una constante en alza, día sí, día también. Rivas, además, no sólo perteneció al Grupo Colina, sino que lideró, durante el primer periodo de Alan García, el Destacamento Escorpio, responsable de ejecuciones, asesinatos y desapariciones sobre todo en el Alto Huallaga.

Colina: Destacamento, no “Grupo paramilitar
Para tener claro que fue el llamado Grupo Colina, hay que entender que formó parte del Estado, que era un “Grupo de Operaciones Especiales”, esto es, un Destacamento del servicio de Inteligencia, no era un grupo en términos paramilitares, no era una organización simplemente “apoyada” por el ejército, clandestina en toda regla, no, era un Escuadrón de la Muerte de nuestro país, que se volvió el brazo ejecutor del SIN capitaneado por el asesor del presidente del Perú, esto es, por Vladimiro Montesinos.

«En el caso específico de Colina, se definiría como una red de inteligencia de control directo que emplea personal, instrumentos y otros recursos para objetivos determinados, estructurada para facilitar el control de las operaciones, con el compartimentaje y seguridad necesarios, con un conjunto de agentes organizados en equipos móviles. Pero en esencia como lo señalara el General EP Rodolfo Robles:

“Aquí, el verdadero problema es la existencia de un «Escuadrón de la Muerte» y que, para ocultar esta realidad, se está utilizando y manipulando al Ejército bajo el pretexto de la lucha contrasubversiva”.»[Fuente: Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, Tomo III, capítulo 2, página 132]

Según el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (IFCVR), que hace referencia a la documentación que maneja el Juzgado Penal Especial, estamos ante un “destacamento ubicado en la estructura del Ejército en la medida que utilizaba los recursos humanos y logísticos de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINTE), del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) y del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN). Colina se conformó como un grupo excepcional: se trataba de un destacamento de operaciones especiales del SIE, y por lo tanto para su constitución y funcionamiento debía contar con una partida secreta que cubriera los requerimientos de un contingente militar dedicado en exclusividad al trabajo del grupo” (IFCVR, ídem).

Incluso, quien fuera jefe del SIE durante 1992, el Coronel EP Alberto Pinto Cárdenas, declaró, a Agencia Perú, que “Todos los destacamentos son oficiales porque están dentro de estructura y reglamento de nuestro Ejército, como el Destacamento Colina. El nombre Destacamento Colina, así como el Destacamento Leoncio Prado. Aquel que diga que no lo conocía es falso porque todo el mundo lo conocía” (IFCVR, ídem). Por ello, podemos afirmar que el Grupo Colina no estaba al margen de la ley, entendiendo que era un grupo paramilitar con apoyo del oficialismo que actuaba un poco por su cuenta y riesgo, no, nada de eso. Estamos ante terrorismo de Estado, dirigido y promovido por el gobierno desde las propias instituciones del Ejército, dentro, siempre, de la estructura militar, con ello, estamos ante un Destacamento más, y por tanto, sometido a la cadena de mando.

El Estado y el Destacamento Colina
Hay que tener claro otra cosa, el Estado quiso esto, no sólo mantuvo la estructura existente (los Grupos de Operaciones Especiales ya existían en nuestro país), sino que realizó todo lo necesario para ocultar más su existencia, y favorecer, por tanto, la impunidad de sus acciones, siendo cada vez más utilizados para esas operaciones que no eran otra cosa que asesinatos, desapariciones forzosas, y demás crímenes que ahora, por fin, comenzamos a juzgar como es debido.

Ese golpe de Estado del 5 de Abril de 1992 no trajo la Democracia a nuestro país (como defiende Chávez en el artículo citado de Perú21), sino que permitió hacer y deshacer a su antojo a un ejecutivo que se dedicó a gobernar a punta de decretos y crímenes, aumentando el poder de los militares en detrimento de la ciudadanía, aprovechando el estado de excepción causado por ellos mismos para poder cometer todo tipo de delitos y crear un marco legal que permitiera los mismos.

Así pues el decreto ley 25635, Ley del Sistema de Inteligencia Nacional, aumentó el poder del SIN dentro del Estado (al punto que el jefe del SIN debía aprobar los nombramientos de los jefes de Inteligencia de la Policía y de las Fuerzas Armadas). A la par, se aumenta la utilización de la figura del “secreto” para asuntos administrativos y presupuestales del SIN, lo que permite, a la par, un aumento en la utilización de los Destacamentos ejecutores de los crímenes del Estado. El jefe del SIN, además, se transformó en “ministro” (adquirió ese rango), con dependencia directa del Presidente de la República, Alberto Fujimori en ese entonces.

Hay que tener en cuenta que el Grupo Colina existió desde 1991, cuando se celebró una suerte de ceremonia de inauguración de este nefasto grupo de asesinos a sueldo del Estado. Ahora sabemos que todo el tema del Golpe de Estado de 1992 ya estaba planeado y acordado con las fuerzas de seguridad fieles al estado de Opresión que luego vendría, así que no es raro ver que estos grupos nacieran junto con los planes de Fujimori de hacerse con el poder del Perú, al margen de los peruanos. Y por cierto, la administración estadounidense no sólo conocía la existencia del Destacamento Colina, sino que, por medio del DINTE, otorgaba dinero a este grupo oficial de la Inteligencia Peruana.

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6 Comments

  1. anonimo

    yo conosco a un integrante del gurpo colina y que me damiedo como me cuenta sobre ls matanzas que hacen y mas la de aayacucho pero yo no puedeo hablar con nadie sobre esto po eso no puedo dar mi nombre verdadero .

  2. enrique

    Era necesario el grupo colina para eliminar a criminales como los de sendero…al final ellos tambien se volvieron criminales pero era necesario

  3. Jomra

    Salud

    ¿Necesario? ¡Claro que no! Y nada de “al final”, su misión desde el inicio era CONTRARIA a la legalidad “vigente”. Siempre fueron criminales, y el terrorismo de Estado es siempre y en todo caso inaceptable. Quienes creen que eran “necesarios” se deberían dar cuenta que es un argumento que legitima realmente el accionar de los movimientos subversivos en realidades “democráticas” como la Peruana de los ochenta y principios de los noventa.

    Hasta luego.

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