Los sucesos en Venezuela atraen la mirada de todos, algunos con verdadero odio, otros con una pasión cegadora, y otros tantos, con simple escepticismo por lo que es Chávez. Aún me pregunto qué socialismo es ese del Siglo XXI, si es que es algún socialismo (demasiados regímenes, grupos, partidos, personas y demás enarbolan esa palabra estando muy lejos de seguir su significado). El presidente Venezolano ha decidido (él y sólo él, y así lo ha presentado) que Radio Caracas de Televisión (RCTV) no puede seguir emitiendo en abierto. Su licencia no fue renovada. No voy a discutir la legalidad de la no renovación, en tanto que Chávez siempre ha sabido cubrirse del manto de la ley para actuar. Pero como siempre, a Chávez le falla, de inicio, las formas, y le sobra, con mucho, caudillismo y populismo, que no me resultan, personalmente, agradables de ninguna forma.
Categoría: Pensamientos
Preocupación legítima y doble moral
Es interesante ver cómo la violencia es perseguida a veces sí y a veces no, y cómo se grita «ilegalización» en una dirección pero no en el resto, cuando todos pueden, así, a bote pronto, caer en el mismo agujero legal llamado «Ley de Partidos Políticos». La Extrema derecha es violenta, sin lugar a dudas, es contraria a todos los valores democráticos de los que tanto se llena la boca la letra de la ley de partidos (en muchos casos siguen apoyando una dictadura ya extinta) y tiene, entre sus miembros, terroristas no arrepentidos.
OLPC: Proyecto sin plan
En los últimos días he comenzado a leer todo tipo de comentarios sobre el proyecto OLPC que se quiere aplicar en Perú. Y la corrupción de este gobierno lleva a impedir, a muchos de los analistas, en ver los posibles beneficios de la OLPC. Lo más preocupante, para nosotros, es la verdadera falta de información realizada desde el ministerio que está planeando una compra masiva de OLPC, pero sin un plan real de aplicación de esta nueva tecnología, sin una fundamentación pública y clara, sin un proyecto de desarrollo y mantenimiento, y lo que es peor, sin intentar siquiera resolver los problemas estructurales más claros de nuestros estudiantes. Con todo ello, los ataques a la OLPC se han multiplicado, denostando lo que podría ser un buen aparato para así crear una opinión contraria al aparatito.
Elecciones Sindicales: ¿Boicot o participación?
Cada vez que se acercan unas elecciones sindicales, ya sea de un sector o una empresa grande en particular, vemos una intensa labor propagandística, realizada tanto por los sindicatos que piensan participar en las elecciones como por los grupos que desean una forma distinta de sindicalismo y llaman a la abstención. Los que más se preocupan en que votemos son, por supuesto, los sindicatos mejor posicionados en el sistema actual, y con ello, los más beneficiados (económicamente hablando) por el mismo, deben mantener un buen número de representantes en los comités para presentarse como el «sindicato mayoritario», lo cual le da el peso que necesitan para su lucha. Mientras tanto, desde el anarcosindicalismo más clásico (representado por la Confederación Nacional del Trabajo -CNT-) se nos anima a la abstención y a la organización de los trabajadores en otra forma distinta de lucha dentro de la empresa.
Arzobispo recomienda Extrema Derecha
Una noticia que no es noticia: al menos no lo es «ahora» porque el texto es de hace un par de meses, porque fue conocido por el «gran público» hace unos días, y porque, a fin de cuentas, todos sabemos que gran parte de la jerarquía de la Iglesia Católica en España extraña demasiado el franquismo como para extrañarnos, a su vez, en que recomienden votar a la extrema derecha (a partidos como La Falange). Lo dicho, un texto del Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, Fernando Sebastián Aguilar, que nos recuerda qué (facción de la) Iglesia es la que manda.
Globalicemos la Lucha
Ante problemas globales, lucha global, aquí y allá, somos los mismos los que sufrimos, son los mismos los que se benefician de la explotación. Y no, no es un tema coyuntural, y no, las medidas que intentan parchear el capitalismo para dotarle de un mal llamado rostro humano no sirven para nada, no atacan el problema, sólo reducen los síntomas. Y no hablamos de un resfriado, hablamos de la estructura básica de la sociedad, de toda ella. Hoy es primero de mayo, uno de los días más importantes para los movimientos obreros, hoy es el día de los trabajadores (que no es lo mismo que decir que es el día del trabajo), hoy recordamos una gran lucha sindical, donde el Estado, al lado del Capital, aplastaron y mataron.
PCE: 30 años de legalidad
El sábado 9 de Abril de 1977, conocido como el sábado santo rojo, el gobierno de Adolfo Suárez dio el paso definitivo para permitir la transición española hacia la monarquía parlamentaria: fue aceptada el alta del Partido Comunista en el registro de Asociaciones Políticas del Ministerio de Gobernación. Con esto quedó legalizado el Partido Comunista de España. Se superó así la clandestinidad de casi cuarenta años de lucha contra el fascismo del régimen de Francisco Franco, para pasar a ser un partido más en el pronto juego democrático de España.
A quince años del Autogolpe
«Disolver, disolver, temporalmente el Congreso de la República»
Alberto Fujimori, Mensaje a la Nación el 5 de Abril de 1992.
El 5 de abril de 1992 los peruanos contemplamos estupefactos cómo nuestro presidente electo disolvía, de forma inconstitucional y con los tanques en la calle, el Congreso de la República, arrestaba a los máximos dirigentes políticos, sitiaba, literalmente, Lima con las fuerzas Armadas traidoras al país y se hacía con el poder absoluto de un país en el caos y la bancarrota. Fujimori se deshizo, de esta forma, de cualquier persona que pudiera plantarle cara en sus ansias de poder, y de mantenerse en el mismo.
Topes salariales para los alcaldes como solución coyuntural
O cómo no confiar en la autonomía municipal e impedir que sean los presupuestos participativos la solución a los alcaldes que se sobrepasen en sus sueldos. Es importante entender que el municipio es el centro más cercano de decisión del ciudadano, en el distrito está su primer ámbito de vida, de actuación, y en el que de forma más inmediata todos se ven afectados por el comportamiento del municipio, normas y actuaciones políticas, en el día a día. Así pues, ante el problema de los alcaldes «abusones» en cuanto a sus sueldos, la solución es la fiscalización pública de los presupuestos (como poco) o, lo ideal, la participación ciudadana en la elaboración del presupuesto municipal. Pero no, Alan García, en vez de intentar que los alcaldes hagan las cosas bien, pone topes simplones a los sueldos, no soluciona nada, no ayuda a la cultura democrática, simplemente pone un parche a una situación de abusos.
Yo plagio, tú plagias, nosotros plagiamos…
O algo así. Hace unos días hablaba con un par de personas sobre los negros, esos grandes olvidados, que escriben las obras con las que otros se hacen famosos, o las obras de los famosos que sabemos que realmente no escriben nada (esas autobiografías que ahora abundan por parte de personas que más bien parecen incapaces de escribir dos líneas seguidas con un mínimo de coherencia). En fin, siendo un poco torticeros, decía que eso de ser el negro de otro está bien, esto es, te permite chantajearle en un futuro cercano, y, en su caso, puedes hacer trabajos relativamente bien pagados sin fama ni nada de eso, pero a la par, permite, sin pudor, plagiar a otros. Jamás te acusarán a ti, a fin de cuentas, el que firma es otro. Una jugada curiosa es que el negro se autoplagie, y con ello saltar a la fama literaria, en el caso que el famoso no quiera apadrinarte como escritor.
De la balcanización a la destrucción laica
O algo así. Es increíble. Antonio Cañizares, Arzobispo de Toledo y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal, ha realizado unas declaraciones la mar de curiosas, que demuestran que algunas personas aún no asumen el sano final del nacional-catolicismo en España, tras la muerte del llamado generalísimo, esto es, Franco. «España será cristiana o no será España», a la par que afirmó que España está en un proceso de «destrucción» que «en el fondo es un proyecto laicista». Aunque claro, estas declaraciones, totalmente fuera de sentido alguno, se ven opacadas por las perlas que espetó durante la homilía de ayer, como podemos leerlas en El Plural.
¡No estamos todos, faltan 200!
Mañana del 11 de Marzo del 2004, entre el desconcierto y el dolor muchas personas buscaban información sobre el atentado terrorista más grande sufrido en España, varias bombas en distintos trenes explotaron dejando casi 200 víctimas mortales y cientos de heridos. Los informativos se afanaban en dar el último detalle de lo que estaba pasando, las declaraciones de políticos y otros sujetos se sucedían ante las cámaras, y ETA decía que ella no tenía nada que ver, mientras que los fanáticos de Al Qaeda decidieron hacer suyo el atentado, el enemigo débil del trío de las Azores, España, recibía un castigo por su apoyo a la invasión de Iraq, apoyo realizado en contra de la mayoría de españoles, apoyo que sufrieron los que nada tenían que ver con un gobierno que, hacía años, imponía una mayoría conseguida tiempo atrás.
¿De verdad sabe de qué habla?
Javier Cremades es el presidente del Foro Iberoamericano de la Propiedad Intelectual (FIPI), y no voy a ser yo quien negue su capacidad en temas de la mal llamada Propiedad Intelectual (mejor es acudir directamente al término «Derechos de Autor«, describen de forma más correcta la institución de la que hablamos y el bien jurídico que queremos proteger y regular), pero algunas declaraciones como la hoy dada en El País hacen pensar que no sabe muy bien de lo que habla cuando aborda fenómenos como el del Copyleft.
Congreso de Inmigración: Medios de comunicación e Integración
La integración de los jóvenes latinoamericanos no se está logrando, para nada. Aunque tanto los latinoamericanos como los españoles se muestran abiertos a relacionarse con gente de diferente procedencia a la propia, la práctica demuestra que el abismo entre los colectivos jóvenes no hace más que crecer, ambos grupos se refieren a sus iguales como nosotros, y al otro grupo como ellos, no consiguiéndose el sentido de pertenencia a un mismo grupo (jóvenes). Parte de la distancia se origina por cuestiones socio-económicas, sobre todo en los centros concertados, mientras que otra parte por los gustos generales que crean diferencias grupales: Unos quieren el reggetón y los otros el bacalao, unos quieren la pachanga y los otros el botellón. Y a ello hay que sumarle el racismo: Uno de cada dos jóvenes inmigrantes considera que sí existe racismo en España, y esa cifra aumenta a dos de cada tres si se pregunta a los adolescentes latinoamericanos. Y eso que se menciona que entre los españoles, los jóvenes suelen ser más tolerantes. Aún así, los latinoamericanos han sufrido repetidas experiencias de racismo, de menosprecio a su cultura, forma de hablar, forma de vida y simple existencia como inmigrantes en una tierra que no deja de recordarles que ellos son de fuera, extraños; y todo esto por parte de sus iguales en edad. Varios son los estudios que mencionan el incremento de la xenofobia en España a la par que los problemas de convivencia se multiplican.
A ello la autora sumó una importante precisión: Los medios de comunicación se afanan en dar una mala imagen de estos jóvenes inmigrantes, lo que genera, por un lado, prejuicios por parte de los españoles (que inconscientemente se dejarán llevar por lo que dicen los medios -sobre todo la televisión-), por otro, el efecto espejo que produce esa impresión sobre los inmigrantes: El adolescente latinoamericano se ve despreciado desde los propios mass media, generando, en parte, resentimiento y un estado a la defensiva con sus pares españoles. La autora indica, a su vez, lo mal que se está integrando una parte de los adolescentes latinoamericanos, y teniendo en cuenta la permanencia a futuro de los mismos y que jugarán un rol importante en la sociedad de acogida, la misma resulta más que preocupante en tanto a la posibilidad que la conflictividad social aumente y todo por una mala integración desde un principio.
Ley Habilitante para Chávez: Pero… ¿Qué socialismo?
Cilia Flores, presidenta de la Asamblea Nacional, gritó un sentido «¡Viva el parlamentarismo social de calle, socialismo o muerte, venceremos!» al momento de aprobar una suerte de claudicación de un legislativo sin oposición a un líder indiscutible (como líder). En esa frase recurre a muchos clichés que, lamentablemente, dudo que ella crea o sepa realmente qué significan. Definitivamente, darle el poder a un ejecutivo para que haga y deshaga, no es parlamentarismo social (y menos "de calle"), y lo de "socialismo o muerte, venceremos", además de representar una repetición de algo tan manido que ya pierde el sentido, no sabemos qué socialismo es realmente el que se quiere implantar, así que no nos vale que sea una autoridad la que decida qué debemos entender por socialismo. Y menos una autoridad tan nacionalista e hipócrita con sus negocios.
Los críticos con Chávez, que ven peligros dictatoriales donde Chávez no necesita que haya, ven en esta Ley las puertas abiertas a una serie de nacionalizaciones que no convienen a una clase propietaria (pero sí a la otra) y que se cierren las puertas a la entrada de capital extranjero, o se pongan límites y trabas a las mismas (algo que, por cierto, hacen todos los países, en mayor o menor medida, e incluso con países hermanos y socios en todo sentido -véase el caso de EON y Endesa en España-).
La ley afecta a casi todas las áreas de la vida pública, y muchas de la privada, entre ellas la participación ciudadana, cuestiones de ordenación territorial, transportes, educación y demás. La educación exige una especial atención por parte de la oposición, puesto que Chávez habla de una educación para el socialismo bolivariano, y claro, esto sería una cantera de chavistas. No hay que olvidar que toda educación en un Estado, esto es, dirigida por un Estado, no es una educación como tal, sino una fábrica de obedientes alienados con el poder vigente, así que la situación realmente no cambia de la actualmente existente (en Venezuela y casi todo el mundo, todo sea dicho).
Chávez vuelve a la carga con el tema de la reforma constitucional, ahora la impulsará casi en solitario. Actualmente está a cargo de una comisión mixta Ejecutivo-Legislativo. Recordemos que la actual constitución de Venezuela data de 1999, tras un proceso constitucional, bajo el mando de Chávez -ya presidente-, se aprobó un texto en remplazo de la carta magna de 1961, más presidencialista si cabe, que hasta cambiaba el nombre del país por República Bolivariana de Venezuela. Se suele decir que uno de los puntos positivos de esa constitución fue su aprobación mediante referendo. Pero dicha consulta es tan criticable como la peruano del 93, por la baja participación popular. En otras palabras, Chávez pretende modificar una constitución hecha a medida para fines no demasiados claros.
Muchos ven en este Cheque en Blanco, sumado con la reforma Constitucional, un medio para que el gobierno instaure el socialismo, comunismo, una nueva cuba o no sé qué tantas cosas (se dicen tantísimas), al igual que vieron en la unificación del movimiento bolivariano un predecesor al sistema de partido único. Ver fantasmas donde no los hay es típico de una oposición que busca el catastrofismo como fórmula de combatir al gobierno, y, no es por nada, Chávez la deja fácil para atacarle por otros flancos, y de forma más constructiva. Pero la oposición constructiva no es utilizada ni en Venezuela ni en ningún país civilizado, puesto que da pocos réditos electorales. Tranquilos, Chávez no es comunista. Chávez no instaurará una nueva Cuba, entre otras cosas porque tiene petróleo y recursos (por más nacionalizaciones y demás que haga, seguirá vendiendo petróleo a Estados Unidos -o a otros-, así que jamás será bloqueado -como no lo es China actualmente-), el peligro de un bloqueo es inexistente habiendo países ávidos de explotar los recursos venezolanos. Así que Venezuela, salvo mala gestión económica (mala con ganas, o sea, descaradamente mala) jamás empobrecerá (podrá ralentizar el crecimiento, pero ello no es sinónimo de empobrecerse).
Chávez habla de un boliviarismo del que él está lejos, de un socialismo que a veces más se parece a la socialdemocracia que al socialismo que a muchos nos gustaría ver (y siempre como paso previo dentro de una revolución mayor, sino son tonterías), pero sin la defensa de los derechos individuales que debiera ser compatible con la consecución (porque hoy por hoy no existen) de los mismos y de los derechos grupales o colectivos (tan olvidados por un liberalismo que defiende los derechos desde la perspectiva de los privilegios a grupúsculos determinados). Por mucho que Chávez repita "Socialismo o muerte", no habrá ni socialismo ni muerte. Habrá Chavismo (que puede gustar más o menos, que puede ser mejor que lo existente o peor, pero que de socialismo tiene tan poco como de comunista la actual China). Pero que le llame socialismo, a fin de cuentas, es una palabra que prácticamente ha perdido su significado si vamos a la Internacional Socialista, donde hay de todo menos socialistas.
Chávez continúa manteniendo una sociedad altamente jerárquica, con una punta clara y caudillista (representada por él mismo, por supuesto), que es más parecido al Velasquismo que al socialismo, que no deja lugar a dudas: Las estructuras se mantendrán. Hay muchas cosas que no serán tocadas y que mantendrán el sistema de podredumbre como hasta ahora, entre ellas la propia configuración del Estado y la corrupción tan profunda del sistema, pasando por mantener la educación como estaba hasta ahora, cambios en las curricula no sirven de nada.
Chávez, eso sí, se equivoca en las formas. Se equivoca al querer hacerlo todo desde el ejecutivo, de forma vertical, se equivoca arrebatando a la Asamblea Nacional lo poco que podría hacer para mantener la dignidad perdida en las elecciones (dignidad que, en cambio, sí tiene Chávez al arrasar en las elecciones presidenciales). Un parlamento que iba a hacer todas esas reformas como sin oposición alguna, que podía realizar todo de forma ágil y con un mínimo de debate público que siempre resulta útil para la opinión pública. Pero no, Chávez es demasiado personalista, necesita (como necesidad en toda la extensión de la palabra) que todo sea realizado por su mano, así, además, tiene más rédito electoral donde le interesa, en las Presidenciales. Y este error es propio de los sistemas occidentales actuales, no es algo que debamos achacar sólo a Chávez, que conste.