Plagiando una opinión

Que la información circule libremente no significa que se pueda apropiar, nadie, de dicha información, que uno quiera aportar su granito de arena mediante contenido libre no significa que dicho contenido pueda ser separado del autor original, máxime si hablamos de una opinión. Gracias a un feliz «descubrimiento», una cita de hace algo más de un mes en un medio impreso boliviano (aunque yerran de lleno en cuanto a ocupación y nacionalidad de quien escribe estas líneas), no sin desdibujarme la sonrisa de un rostro hinchado por el ego, me encontré con un artículo en el chileno Cambio21, firmado por un columnista de ese medio, exactamente igual (todos los puntos, con todos mis vicios retóricos de abusos con las subordinadas y los paréntesis explicativos). Vamos, que han plagiado un artículo mío con todo el descaro del mundo y parte del extranjero.

Recapitulo un poco y pongo pantallazos, y encima me vale la cita no del todo bien puesta en el artículo del medio boliviano (puesto que es posterior a mi artículo -esto es lógico- y anterior al artículo del plagiario). Me vale y me sobra para mantener mi posición en este mundo de bits cambiantes.

El 29 de junio de este año, a eso de la una de la tarde hora peruana, publiqué en De Igual a Igual el siguiente artículo: «Golpe de Estado en Honduras: Derecho y desinformación».

En La Prensa, periódico boliviano, el día 30 de Junio dedican varios artículos al golpe de Estado en Honduras, uno de ellos se titula «Analistas dicen que sucesión de Micheletti fue inconstitucional». Se puede leer:

«Por su parte, el constitucionalista hondureño José María Rodríguez explicó que todo el operativo realizado por las Fuerzas Armadas tuvo vicios de ilegalidad porque la Constitución de su país impide que se deporte a cualquier autoridad fuera de las fronteras. Además indicó que, de existir el mandamiento de un juez, se debió llevar a Zelaya ante los tribunales y no desterrarlo a Costa Rica.»

Y a continuación se cita el siguiente párrafo de mi artículo del 29 de junio:

«El artículo 102 de la Constitución vigente prohíbe que los ciudadanos de Honduras sean expatriados o entregados a un Estado extranjero, así que la expulsión del presidente Zelaya es completamente inconstitucional. ¿Puede el Ejército ejecutar una orden de arresto? No. En todo caso, si se arresta a un ciudadano, se le lleva ante tribunales, no a otro país»

En La Prensa cometen el error de, al citarme, ponerme una profesión que no tengo (constitucionalista -aunque sí soy jurista-) y una nacionalidad que no poseo (la hondureña), pero bueno, ahí está, una cita de mi artículo en un medio boliviano recogido junto con otras tantas afirmaciones o preguntas sobre el golpe hechas por una multitud de personas, sí destaco que se escribe mi nombre y primer apellido, aunque no se referencia directamente la fuente (De Igual a Igual), pero bueno, menos da una piedra, y al menos han puesto mi nombre bien. Esta cita, como digo, es del 30 de junio.

El 2 de Julio de este año un tal Francisco Javier Lecaros, que se identifica como cientista, (¿de? es como los científicos de las historietas de superhéroes, lo son de todo, sea robótica, astrofísica o bioquímica, valen igual para un roto que para un descosido) publica en Cambio21 mi artículo bajo su nombre. No tiene casi ningún cambio, el principal sin dudas está en el título del artículo, que pasa a ser «Golpe de estado en Honduras: Antecedentes jurídicos e información para entender la situación», se ve que Derecho y Desinformación no le gustó. El resto de cambios son menores, por ejemplo la referencia al CIS español es cambiada por el INE chileno, y algunos errores al colocar los subtítulos, como por ejemplo, lo de Pre golpe y antecedentes que se le ha pegado al párrafo anterior, pasa lo mismo con Algunas cuestiones de legalidad constitucional

Si en Cambio21 querían usar el artículo en su medio lo podían hacer perfectamente (y sin pagar un duro), tenían que aceptar el contrato de cesión ColorIURIS Azul del portal y santas pascuas (igual que el contenido de esta bitácora), que por algo el contenido propio de De Igual a Igual es Cultura Libre, o incluso, copiar directamente el artículo, citando al autor y la fuente, como hacen tantos medios y portales Web y santas pascuas, eso no me hubiese fastidiado para nada. Sinceramente, lo importante para mí en la legislación de los derechos de autor es el componente moral de los mismos, no el patrimonial. Y el pilar de todo ese invento está en el reconocimiento de la autoría. Pero me imagino que Cambio21 no sabe que Francisco Javier Lecaros es un plagiario.

Rubén ya se intentó poner en contacto con la gente de Cambio21 para que solucionen ese problema (estamos a la espera que nos respondan), ya sea rectificando en el nombre del autor del artículo publicado o borrando el artículo (personalmente preferiría que hicieran lo primero, pusieran mi nombre precediendo la creación de mis escasas neuronas activas, y citaran como fuente De Igual a Igual), pero ese cientista Lecaros no se apropiará de forma tan grosera de mis tintas, y menos cuando la idea es contribuir a una cultura libre, no existe libertad alguna en parasitar al semejante.

De todo esto me he enterado de rebote, como pasan estas cosas, al correo de De Igual a Igual escribió un lector proponiendo que en Quiénes Somos pusiéramos una pequeña nota biográfica de los integrantes (idea que nunca llegamos a implementar, aunque en su momento pedíamos pequeñas notas biográficas a los que se fueron sumando al cuento de la lechera), que le habían gustado los artículos que escribí sobre el Golpe, y que había llegado a ellos por referencias en unos medios donde se citaba a un tal José María Rodríguez, constitucionalista hondureño, y preguntaba por él…

Fue por esa referencia que me picó el gusanillo, que busqué al insensato que me citó así, mientras mi ego, todo hay que decirlo, se inflaba solito al descubrir que un medio como La Prensa cometía ese feliz error, busqué entonces quiénes rebotaron el artículo de la Prensa, en concreto, el párrafo que ellos citaron, y fue así como llegué a esa columna en Cambio21, que de forma tan triste plagia mi artículo, porque, concordarán conmigo, que nada más triste hay (en estos temas, quiero decir) que plagiar la opinión de otra persona.

¿Y mi opinión sobre el plagio? Así, en general, o en particular… Pues me remito a: «Yo plagio, tú plagias, nosotros plagiamos…», artículo sobre los plagios de Alfredo Bryce Echenique. Me importa muy poco (nada más bien) que me plagie un estudiante (que lo han hecho, algunos hasta comentan que usarán tal artículo en uno de sus trabajos), pero que lo haga un cientista opinólogo con ese descaro tiene delito (literalmente).

Sé que este es un caso de los tantísimos que hay todos los días, y de los que no me ocupo, pero permítanme, por favor, la pataleta.

6 comentarios en «Plagiando una opinión»

  1. Es un asco que te plagien pero consuélate: algo debes estar haciendo bien cuando estas cosas te pasan :)

    Un saludo (optimista),

    PD. ¿Has escrito al diario? ¿Te han contestado?

  2. Dicen q no hay mejor elogio q el plagio… aunque es una concha completa lo q ha hecho ese individuo y deberías denunciarlo, ojalá q lo boten o lo hagan retractarse públicamente. Y nada, hasta cierto punto, algo de orgullo da q te plagien, no?

  3. Nunca es tarde si la dicha es buena y cae en domingo. De plagios está el mundo lleno. Recomiendo el libro «Viaje por las mentiras de la Historia Universal» de Santiago Tarín, en Verticales de bolsillo. Para llegar a este nivel hay que practicar; y para esto está la escuela, entre otraas instituciones. Los niños y jóvenes ejercitan esta habilidad desde la escuela en cuanta asignación y trabajo se les encomienda, la perfeccionan en la universidad y luego la explotan en algunas profesiones, como se puede ver en el texto originario de este comentario. Que esto no sea motivo para dejar de opinar.

  4. Salud

    A los tres: Sí, intento ver el lado positivo, algo bueno tenía ese artículo para que lo plagiaran, o a que lo referenciaran en otros medios «serios».

    @ Versvs: Sí, hemos avisado al medio chileno para que corrijan el «error» (aunque sea que reconozcan la autoría). Ahora a esperar…

    @ Luciano: Sí, bastante cara… Entiendo más plagiar un trabajo que una opinión, lo primero es caradura, lo segundo es triste :P. Gracias por pasarte por acá.

    @ Esteban: Muchas gracias por la recomendación, me la apunto de hecho. ¿Y dejar de opinar? Eso no, que sino reviento, jejeje.

    Aprovecho este mensaje para agradecer a todos los que lo han «tuiteado» o «retuiteado» :).

    Hasta luego y gracias por sus comentarios ;)

  5. Pues esperemos que Cambio 21 se retracte, retire el artículo o ponga la firma que corresponda en la versión original. Y ojalá que al plagiador no lo castiguen, pero si que alguien le enseñe que el plagio es un delito, y grave y que le quede grabado en la conciencia. Por lo demás, hasta el momento no hemos recibido ninguna señal por parte de Cambio 21 explicando la situación. Como posdata y para que su ego se infle un poco más: su artículo merecía ser republicado. Con su firma, claro está.

  6. Todo plagiado debiera sentirse complacido del acto de ser copiado porque supone un acto de identificación absoluta con su obra. Lo único jodido del tema es cuando lo hace alguien que pudiera sacar alguna pasta por el trabajo que no hace sino copia.

    Un abrazo.

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