Doble moral y privacidad, policías perseguidas

Cuando el tema de los «petroaudios» se destapó, desde quienes detentan el poder público se exigió que no se usaran, se denunció la que fue, sin dudas, una intromisión ilegítima en las comunicaciones y se pidió a los periodistas que cesaran en su actividad difusora, se propuso, de paso, el aumento de penas y la (mala) adecuación de los tipos penales, la expansión de los mismos a los intermediarios en el uso de esa información privada que estaba en manos del público. Ahora, con el caso (más cortina de humo que otra cosa) de cuatro policías, desde la más alta instancia del poder (esto es, Alan García Pérez, presidente de la República) se «saluda» la sanción a las policías que ven vulnerado su honor y privacidad por un vídeo «robado». Hay que fastidiarse.

En ambos casos estamos, en cuanto a lo «capturado», en lo mismo, una información privada que se filtra a lo público, en un caso es una serie de audios que vienen de un delito (un espionaje en toda regla) y en el otro un vídeo «robado», y publicado, sin dudas, sin contar con el consentimiento de quienes en el mismo aparecen (por no decir que también vienen de otro ilícito, la sustracción del celular en el cual estaba grabado el vídeo).

¿Cómo es posible que un acto de corrupción sea olvidado en favor de perseguir a los intermediarios (donde se olvida, además, a los espías, una vez que tuvieron relación con el poder) y un acto de nada sea elevado a problema disciplinario nacional olvidando la dignidad de las policías del escuadrón Fénix implicadas? Solo se entiende en el marco de un país hipócritamente puritano y un poder ansioso por tapar su porquería perjudicando, sin importar, a sus propias agentes del orden. Hay que fregarse.

Según la ministra del Interior Cabanillas: «Quien comete faltas de esa gravedad, no puede seguir trabajando con los que no han cometido ninguna falta como si nada hubiera pasado». ¿Qué falta grave han cometido? ¿Cómo es posible (aviso de demagogia) que en un país donde es imposible cumplir con la legalidad y que incluso cuando denuncias un delito el policía te pide, para hacer cualquier cosa, una propina para comprar gasolina y perseguir al delincuente (sic) el que unas policías jugueteen tras su jornada sea una falta grave y problema nacional?

He de confesar que no he visto el vídeo, me niego a ello, ya pueden estar teniendo relaciones sexuales entre ellas y nos debiera importar un pepino. El vídeo debió ser condenado públicamente, los periodistas debieron pasar olímpicamente del mismo y jamás de los jamases debió llegar todo este tema a ser parte del debate nacional, siendo incluso vejadas hasta por el propio presidente de la República, con toda la hipocresía y doble vara de medir propias de nuestro politiqueo nacional.

Alan García se ha coronado declarando: «No queremos “vedetistas” que estén dispuestas a proteger el orden público desnudas». Por mi parte, no quiero un presidente de la república que apoye la corrupción como él lo hace, o las violaciones de derechos humanos por las que nunca respondió (ni su vicepresidente), y que luego llame «vedetistas» a cuatro policías fuera de su horario y sin uniforme (porque Donayre, con uniforme, metió la pata hasta el fondo y se le despidió como héroe, toma, otra vez, doble vara de medir).

El vídeo lo pueden encontrar en muchos sitios, así que creo que no es necesario que yo lo enlace, pero una breve explicación del mismo, por parte de ocraM, tampoco viene mal:

«¿Han visto el vídeo? Son unas tombitas veinteañeras que acaban de terminar su infame jornada de 24 horas y que se relajan saliendo del trabajo, sin el uniforme. ¿Eso es indisciplina? Claro, una graba los disfuerzos de sus amigas en su celular. Gran cosa.
(…)
El único pecado fue dejarse robar el celular por algún miserable que subió todo a Cholotube. ¿Eso amerita la suspensión sin goce de haber de las cuatro implicadas? ¿Sin un proceso previo? La Cabanillas es ministra, pero ahora resulta ser juez, jurado y verdugo de unas policías que no cometieron los excesos y delitos que sus colegas perpetran todos los días.»

Y encima escribo de esto. Pero es que estoy harto del puritanismo e hipocresía de nuestros mandamases y, en general, de una sociedad que se cree moderna y vive en su propio pasado relamiéndose los delitos del poder mientras castiga verdaderas tonterías.

2 comentarios en «Doble moral y privacidad, policías perseguidas»

  1. Me pregunto, que hacía cuando joven Mercedes Cabanillas, en la intimidad de su cuarto, cuando despertaba a su adolescencia, o cuando con sus amigas se reunían y conversaban de tal o cual chico, o cuando fantaseaba con el galán de la época, claro que aquellos tiempos no existían los celulares, menos Internet, tampoco había mujeres policías.

    Me pregunto que hubiera pasado si la inefable Magaly Medina, no la hubiera ampayado a la esposa del Puma Carranza, un pequeño romance, nadie se entera y nada pasó, su vida familiar sigue su camino (claro a menos que sea un circo armado, aunque lo dudo).

    Todos los seres humanos por el mismo hecho de no ser perfectos, tenemos nuestro lado oscuro, ese lado que pocos conocen y quizás nos atrevemos a explorar cuando creemos que nadie nos ve, es decir, en nuestra intimidad.

    Todos tenemos nuestras miserias personales, las cuales tenemos derecho a vivirlas de manera intima y solucionarlas como nos plazca.

    El problema en nuestra sociedad es que hay muchas personas que se dedican a hurgar en la vida de los demás, aun dejando de atender sus propias miserias y cayendo en la cucufatería hipócrita, por diversos motivos, como: la ignorancia, por no llamarla chismosería, cuestiones sentimentales, hasta intereses políticos y económicos, de acuerdo a la persona observada y violada en su intimidad.

    Todos tenemos derecho a la intimidad, pero esta frase más parece una célebre, que nadie respeta ni toma importancia.

    Se puede decir de las personas que se dedican a hurgar en la intimidad de los demás, infelices, por que no son capaces de alcanzar la plenitud de su existencia dentro de sus vidas y tratan de cubrir esa falencia violando y juzgando la intimidad de los demás, estos seres tienden a ser felices cuando le va mal a otro, y son infelices ante la felicidad de otro.

    Nuestra sociedad demuestra también nuestro sub. Desarrollo en este aspecto. Fuera de lo económico y político, también somos pobres en nuestras relaciones interpersonales y con la sociedad, esto solo se combate con educación y un cambio de actitud hacia el aprendizaje.

    De todo ello se podría decir, que al Perú lo está matando la chismosería y la ignorancia de sus habitantes.

    http://blog.portalcontableperu.com/2009/02/28/intimidad-chismosos-miserias-y-el-lado-oscuro/

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