Eso no se dice, eso no se hace

El Primer Ministro del gobierno, Jorge del Castillo, el domingo declaró que premiaría a Lurín (siendo el primero en beneficiarse con el programa «Crecer») ya que dicho distrito fue de los que «apoyó con su voto» al actual presidente del Perú, Alan García. Ahora no sólo es necesario tener carné del partido para conseguir (con más facilidad) trabajo, sino que tu distrito debe tener la estrella aprista como escudo para recibir la atención que las administraciones le deben. Como dice J. Francisco Canaza, «clientelismo explícito».

El clientelismo es una de las grandes lacras de cualquier sistema político con elecciones (junto con la corrupción), y hacerlo «a lo grande» (con zonas enteras, enseñando que a los amigos se les da todo y a los enemigos nada, ni siquiera una aplicación correcta de la ley, sino todo lo contrario, el abandono total) perjudica realmente a todos los peruanos. El saber tan claramente que la ayuda social responde a una larguísima pre campaña electoral donde todo lo que se da es «para el partido», esto es, la ayuda social es una forma de conseguir votos, los planes de Estado son una forma de conseguir votos, los ciudadanos no son tales, sino votantes. ¿Y para qué se quiere ganar elecciones? ¡Para seguir en el poder y con otras relaciones clientelistas que se traducen en dinero constante y sonante! Que ya sabemos que este gobierno tiende a la corrupción, sobrevaluación y demás.

Alan García y los suyos nos demuestran que no han cambiado nada (por más que se afane en negar el uso electoralista de los recursos públicos), que siguen siendo los mismos vampiros de los años ochenta que destruyeron el Perú y apoyaron, en sus inicios, a Fujimori. Siguen siendo los que demostraron el poder del carné del partido llevando hasta el absurdo de ser necesario para un cargo público.

Es cierto que todos los presidentes peruanos, de una forma u otra, benefician a los poblados donde más apoyo reciben (o buscan con la ayuda social cambiar el signo del voto de una población concreta), para consolidar dicho respaldo que luego se traduce en poder político, también es cierto que muchas localidades buscan una relación clientelar con el poder político del momento (así pues, basta recordar los nombres elegidos por nuevos asentamientos humanos en Lima durante los noventa, todos referidos a Fujimori y su familia), pero el que algo se haga no lo convierte en correcto, y que encima se diga, el cinismo en su más puro estado.

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