Onces de Septiembre

El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse. (…) Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que por lo menos será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición

Últimas palabras de Salvador Allende

Cada uno tiene su propio significado, ambos desastrosos para quienes defendemos una vida sin dominación, alejada de los abusos constantes de Estados que se ponen muy por encima de nosotros, que deciden sobre nuestras vidas, sobre nuestros destinos, sobre todo lo bueno y malo que se supone existe, y que no dudan en matar a quien sea para conseguir unos objetivos que distan mucho de ser generales, pero todo por la patria y allá tú. El 11 de Septiembre reciente es el que todo mundo recuerda, y lo hace de la forma incorrecta, se recuerda, por supuesto, a las víctimas, y a la par se dice, qué malos que son los malos, qué buenos que son los buenos. Y ahí es cuando todos nos bajamos los pantalones para rendirnos ante la bondad de nuestros. Pero ya poco nos acordamos del 11 de septiembre de 1973.

No nos acordamos de lo que eso significó, de todas las muertes y desapariciones que trajo (aunque por suerte aún hay gente con memoria, que nos deja entrar en sus más profundos recuerdos, nos hablan de todos los Jorge Pacheco, los Ernesto Mardones, los Denrio Álvarez, y cómo un régimen los mató por pensar diferente, por buscar la utopía, por oponerse al fascismo), no nos acordamos de lo que significó un gobierno de extrema derecha que no hizo sino matar al contrario, no nos acordamos de nada de eso porque en nuestra mentalidad sólo cabe un «algo habrán hecho» todos los que sufrieron las torturas, un «se lo merecían por rojos» justifica, lo mismo que ahora con los presos en Guantánamo (y resto de cárceles ilegales que pululan por el mundo), nos han metido el miedo en el cuerpo y así nos han arrebatado nuestra libertad.

Después de ese otro 11 de Septiembre, los chilenos vivieron una represión continua, y así lo acreditan, lamentablemente, los tres mil doscientos muertos, los más de mil ciento noventa y dos desaparecidos, los veintiocho mil torturados, y los más de trescientos mil que tuvieron que salir de Chile, exiliados, huyendo de la muerte segura por defender al obrero sobre los patrones, por pensar que otro chile era posible, que el fascismo no es admisible, que la bonanza económica de unos pocos, eso que llaman capitalismo, jamás se debe permitir cuando la sangre de los campesinos y obreros mancha las calles, que un régimen machista, clasista, racista, sólo produce opresión.

Ese otro 11 de Septiembre nos recuerda, a su vez, la historia de la política internacional de Estados Unidos, que aún continúa vigente, que no ha mermado en su practica violatoria de derechos humanos, y que sigue apuntando con una bayoneta a todo aquél que se levante contra las injusticias de sus prácticas, contra sus únicos intereses económicos. Ese otro 11 de Septiembre nos recuerda la participación de Estados Unidos en un régimen asesino, nos recuerda a un Nixon (sí, ese presidente republicano, como el que ahora se gastan en ese gran país) conspirando sin problemas contra el gobierno elegido por los chilenos, nos recuerda que nada de eso lo hicieron por los trabajadores chilenos, ni en defensa de sus libertades, ni ninguna de esas mentiras tantas veces repetidas, lo hicieron por pura política internacional, por puro revanchismo, por puro odio, por pura plata, lo hicieron para controlar al gigante del cobre, lo hicieron porque prefieren a un fascista en el poder que a un socialista, y eso no ha cambiado.

Recordemos nomás que los talibán, esos que supuestamente atentaron contra las torres gemelas, existen gracias a Estados Unidos, que les prestó armas, ayuda, entrenamiento, y les regaló un país entero, sólo para evitar que la Unión Soviética se expandiera. Los gobiernos de Estados Unidos jamás han buscado los bienes universales, derechos para todos, su propia concepción del Derecho Internacional niega la universalidad de sus pretensiones, quieren lo mejor sólo para ellos, y ese ellos ni siquiera son todos los hombres y mujeres libres de Estados Unidos, son una pequeña casta de propietarios y dirigentes, una oligarquía que no ha cambiado en nada de la que gobernaba en el inicio de uno de los grandes genocidios de la historia, de la aniquilación de los americanos.

Estados Unidos (léase la clase dirigente) es hipócrita cuando dice defender los derechos humanos, es hipócrita cuando realiza «guerras preventivas» y «guerras para buscar a Osama Bin Laden», es hipócrita cuando quiere encubrir sus prácticas totalitarias, imperialistas, asesinas, en luchas por la libertad de pueblos oprimidos, y cuando olvida decir que ellos suelen ser gran parte del problema, que cuando llegan, desplazan a un criminal, ponen a otro en el poder, que los genocidios continúan, y que ellos los acrecientan, que no se puede luchar por el Derecho, por la Libertad, usando como armas la falta de Derecho, la falta de libertad, y las violaciones más grandes a las mismas. Es hipócrita condenar a un régimen por llevar a cabo prácticas contra los derechos humanos mientras que ellos intentan mantener fuera del Derecho cárceles enteras, cuando ellos torturan, cuando ellos matan con un tiro en la nuca, cuando ellos defienden prácticas como el asesinato selectivo.

La historia latinoamericana y del mundo nos enseña la política internacional de Estados Unidos, y nos enseña que todo lo que ella hace justificándose en la libertad, en la venganza por el 11 de septiembre de 2001, es parafernalia, es violación, es guerra injustificada e injustificable. Estados Unidos, en el 2001, encontró una gran excusa para ir por ahí matando, sin problemas, sin taparse la nariz como hacía antes, sin conspirar contra nadie, ahora lo hacen de forma frontal. Aunque siguen mintiendo. Y mienten a sabiendas.

Este 11 de Septiembre, el de 2001, marcó la rendición de la comunidad Internacional a los pedidos de Estados Unidos, con la resolución aprobatoria de una incursión militar más corta en cuanto a su texto, por tanto, más permisiva, y todo por un extraño dolor internacional, porque todos vimos en vivo y en directo la caída de las dos torres gemelas, porque nos dijeron que un avión se estrelló en el Pentágono (¿qué avión era que no dejó restos?), porque nos dijeron y redijeron que era hora de luchar contra el terrorismo internacional, como si fuera nuevo, destruyendo a todos, sospechando de todos, violando a todos, señalando como enemigo a todo aquél que no se rindiera inmediatamente al poder del capital, a su poder. A ellos.

Es interesante ver cómo dos 11 de Septiembre tan distintos producen, aún hoy, consecuencias tan similares. Cómo ambos 11 de septiembre sirvieron, sirven, para justificar lo injustificable, para matar…

Estos 11 de Septiembre hay que recordar a las víctimas del fanatismo, a todos los que murieron en el régimen de Pinochet, de todos los que hoy mueren y sufren en nombre de una guerra contra el terror que simplemente es terrror.

«¡Allende, aunque los momios te ataquen, el pueblo te defiende!»

5 comentarios en «Onces de Septiembre»

  1. Tras el once de septiembre de 2001 lo único cierto es que EUA dispone de carta blanca para actuar en casi todo el mundo con la excusa de «combatir el terrorismo». Es triste, pero «sus» poco más de dos mil muertos les están resultando muy rentables económica y estratégicamente.
    Del once de septiembre de 1973 somos muy pocos los que nos acordamos. Y rojos, para más inri.

  2. Saludos

    Gracias por sus comentarios. Josemanuel, completamente de acuerdo (aunque he de admitir que este año me he extrañado del énfasis en el «caso Allende» en, al menos, dos canales -la sexta y TVE-, con Aznar «esto» no pasaba…).

    Lo malo del ratón Lunar es que, a la par que ataca a Allende, se olvida de condenar a Pinochet, ya que «no fue tan malo» (y como si durante su gobierno hubiera existido libertad de prensa). Y el marxismo, efectivamente, no cree en la libertad de prensa, como en otros derechos considerados burgueses (por eso me da risa cuando tachan a las ONGD de DH -en Perú- de «rojas anti liberales» cuando defienden derechos liberales), al menos no hasta conseguir completar la revolución. La libertad de prensa, normalmente, es considerada como «libertad de la empresa» (Tribuna de Salamanca acaba de despedir a un periodista por preciones de la alcaldesa denunciada por este periodista, la alcaldesa pagó a Tribuna una entrevista-plurirreportaje a cambio de que se despidiera al periodista ¿Es eso libertad de prensa?).

    Pero bueno, sí, El Ratón es momio :P

    Lo del JS es mágico, se supone que ya he deshabilitado todas las opciones con JS, pero a veces da error, y otras no… Definitivamente debo actualizar mi WP y dejar de usar esta plantilla de marras y hacerme una que ni toque de casualidad JS, y confiar en que los de WP no tengan bugs en los pocos JS «obligatorios» del CMS, si es que los hay.

    Hasta Luego ;)

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