Sólo la muerte entra en Palacio

El resto, vetado. Porque la ley es así, se aplica a quienes pueden causar problemas por el simple hecho de pensar diferente. Hace unos días una manifestación impulsada y costeada por el gobierno de la República entró en Palacio de gobierno, eran miles y Alan García les abrió las puertas de Palacio de gobierno. Era clamor popular, según él, y un acto de democracia. Todo aquél que hable en contra de la pena de muerte es un antidemócrata, manifestó Alan días atrás. Y ya que este gobierno no tolera a los antidemócratas, la manifestación de ayer convocada desde diferentes medios en Internet, fue repelida como si de delincuentes se trataba. ¡Doble rasero del gobierno!

Un pulso al gobierno: Si recibió a una manifestación con los brazos abiertos y habló tanto de democracia, lo mínimo que tenía que hacer era permitir la manifestación en contra de la Pena de Muerte. No se le pedía que abriese las puertas de Palacio, ni mucho menos que diera la cara, sólo que dejara, en la misma plaza pública, que el otro lado se manifestara pacíficamente.

Pero este gobierno cuando dice democracia quiere decir "lo que yo digo, cuando yo digo y como yo digo", y así lo demostró el día de ayer, 26 de enero, al tratar como delincuentes a los manifestantes en contra de la pena de muerte: Unos pocos estudiantes, acompañados de alguna que otra personalidad y algunos políticos. Las órdenes de arriba, dijo un policía a José Alejandro Godoy. No nos cabe la menor duda, esa es la democracia de la que habla Alan García Perez, la democracia en que unos son más iguales que otros, en que la ley se aplica sólo cuando conviene.

Sesenta policías, según El Comercio, contra cuarenta manifestantes. El Comercio recuerda cómo hace una semana se permitió el paso a quienes apoyan al gobierno. Esa es la diferencia, si le das tu apoyo te darán todo, si se lo quitas, serás repelido por la policía. Así de simple son las cosas en nuestro Perú, el caciquismo continúa como antaño y la vuelta del carné aprista para conseguir trabajo pronto volverá a ser una realidad, este gobierno sólo quiere a los dóciles y eliminará cualquier oposición a sus planes. Lo ha demostrado en el tema de la evaluación censal para docentes y la persecución política al SUTEP, lo demuestra cuando dice y redice que si el Congreso se pone peleón (esto es, no se arrodilla ante el ejecutivo), echa a todos los congresistas, esto es, disuelve la cámara de representantes en una patética emulación del negro 5 de abril del 92 en que Alberto Fujimori decidió darse un golpe de Estado.

El filósofo Manuel Ato, uno de los asistentes a la marcha, manifestó que la respuesta policial fue "desproporcionada ante un grupo de personas que protestaban de forma pacífica" (declaraciones recogidas tanto en RPP como en EsMas). A su vez, indicó el doble trato que tienen las manifestaciones en este país, si estás con el gobierno entras al Palacio, si no estás, la policía se encargará de ti.

Los medios que han cubierto la manifestación (El Comercio, RPP, CPN, EsMas, Perú.com, entre otros) ponen en relevancia el doble rasero del gobierno, ya expresado líneas atrás. ¿Ahora qué dirá el gobierno? ¿Justificará la actuación policial basándose en la Ley? ¿Pedirá disculpas por vulnerar esa normativa al recibir a los manifestantes pro-muerte? Las fotos de El Útero de Marita no tienen pierde, entre otras, porque comparan la presente manifestación con la recibida por Alan.

Pero, aunque pocos, sí podemos decir que la manifestación fue un éxito, como recogen algunas de las bitácoras de los participantes, tanto por el hecho simbólico de ver a parte de la sociedad levantada contra la pena de muerte como para demostrar la doble vara del gobierno. Aquí estamos y no nos rendiremos. Ese es el mensaje de los manifestantes, que han dejado relucir los defectos democráticos del gobierno.

Algunos bitacoreros hablan del tema:


¡¡No a la pena de muerte!!

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