Sobre la Conferencia de Paz y las miradas a la realidad

Dos noticias en los últimos días han puesto de manifiesto las distintas «lecturas e interpretaciones» sobre la actualidad que tenemos unos y otros, pero lo han dejado tan claro que hasta duele. Así ABC concentró su portada en una de las pocas manifestaciones del 15-o que fue reventada por violentos para tachar todo lo que fue una jornada mundial de violentos mientras que en Público se celebraba la «revolución pacífica», La Razón iba a lo suyo en la foto inicial de ese 16 de Octubre pero no dudó en poner, a pie de portada, un titular sobre el «caos global del 15O». Básicamente los disturbios, si sumamos la cantidad de manifestaciones y de gente en las mismas (incluso tomando los datos más bajos de participación dados por los medios que hablan de fracaso), la violencia fue menor que en cualquier jornada de la Liga Española de Fútbol Profesional. La otra noticia que ha separado las aguas de la Realidad (así, con mayúscula) fue la Conferencia de Paz celebrada en San Sebastián hasta hace poco, donde algún medio tituló «Al Servicio de ETA» una foto en que se veía, entre otros, al ex-secretario General de la ONU.

Me centraré un poco en esta última, puesto que sus consecuencias inmediatas son más amplias que la primera, que es como un fluir constante y más interpretable, salir a la calle, cuando quienes salen no son los propios, es visto como «desorden y caos» por algunos (esos mismos que aplauden a rabiar cuando quienes salen a la calle se manifiestan en contra del Aborto, en favor del Papa, en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo, en contra de la política antiterrorista del gobierno… en fin, en contra de lo que ellos están en contra, cuando la manifestación es contra la reforma laboral, el sistema político o económico, etc., son unos desordenados que no aceptan el mandato de las urnas), y así lo reflejan en sus medios e interpretación de la realidad (parafraseando a uno de los directores de esos medios, ese ejercicio intelectual de interpretar la realidad para los consumidores del medio).

En el segundo caso mencionado, en la Conferencia de Paz, se ha rozado la calumnia (cuando no nadado dentro de la misma) al asegurar, sin rubor ni pruebas, que es una conferencia «al servicio de ETA», o que incluso el principal impulsor de la misma, desde la sombra, es Rubalcaba o el gobierno o los dos (otra vez basándose únicamente en deducciones nada lógicas como cuando Mayor Oreja -Ministro del Interior cuando negoció el PP con ETA y cuando el jefe antiterrorista decía que no debía haber vencedores ni vencidos- suelta perlas en plan «si no mata es porque está ganando»), o cuando dicen que Lokarri está al servicio de ETA (cuando ya desde tiempos de Elkarri esta formación, como su hija Lojarri, han criticado los medios violentos de ETA a más no poder), esta afirmación de que todo en la llamada izquierda abertzale es ETA se ha demostrado en los tribunales de forma repetida que es falsa, por un lado tenemos formaciones políticas que inequívocamente condenan la violencia y forman parte de esa izquierda, y por otro tenemos organizaciones sociales que ya han sido procesadas y absueltas (varios pacifistas de la Fundación Joxemi Zumalabe -que abogan por la desobediencia civil- fueron absueltos de ese macroporceso del sumario 18/98 que se basó en la tesis de Todo es ETA que, finalmente, quedó desvirtuada), y dos casos recientes insisten en la línea de que se puede coincidir en fines sin ser coincidentes en medios, organización y, por tanto, ilegalidad (me refiero a los casos de Bildu y de Iniciativa Internacionalista).

Que en Lokarri se busque la independencia de Euskal Herria no significa que sean de ETA, ni quieran ayudarles. Más bien, Lokarri ha demostrado una apertura y lucha frontal contra el terrorismo de forma legal que el Estado no siempre ha tenido (sí, pienso en los GAL, estos días se ha insistido mucho que en España, a diferencia de otros países con terrorismo y conflicto interno, no tuvo «paramilitares» ni fuerzas ilegales antiterroristas pagadas por el Estado, se olvidan de lleno de los GAL, y de otros delitos ya cometidos directamente por el Estado, como los casos de torturas y demás), sin contar con que buscan una solución consensuada (no abogan, por ejemplo, por una declaración de independencia unilateral, algo que algunas formaciones legales sí lo piden o han pedido en el pasado, o incluso intentado).

Y es calumnia porque están diciendo que Lokarri, el gobierno, gente del PSE-EE o de otros partidos, están ayudando a ETA, y eso significa colaboración con banda armada, que es un delito tipificado en el Código Penal, no es una mera acusación dialéctica. Acá no pasa nada porque muchos consideran que es mera opinión, pero no debemos olvidar que alguno de esa izquierda abertzale (y otras izquierdas básicamente) ya se ha cansado de que le llamen terrorista, y alguno ya ha conseguido condenas a opinadores y similares por llamarles terroristas cuando no lo son.

¿Están contra «los asesinos» o contra «los etarras»? La diferencia, cuando el etarra es asesino, es pequeña, pero aun así es un matiz importante, esto es, se está en contra del proyecto político que ETA dice defender o contra los medios usados para conseguir ese objetivo político. Porque ahí sí que radica la diferencia fundamental. Hace ya un año y mucho escribí sobre el tema, «¿Están contra los “etarras” o contra los “asesinos”?», así que no me extenderé demasiado en este punto, pero es importante para lo que acá estoy diciendo: la ideología independentista no está proscrita, está prohibido matar, coaccionar o imponer la independencia. Si confundimos fines con medios no hay nada que hacer, no hay punto de encuentro y, en realidad, se está atacando a la democracia misma en esa confusión. Me autocito del artículo enlazado y acabo con este punto:

«Siempre están exigiendo que ETA deje de matar y busque sus fines por medio de la política, pero cuando hay una posibilidad de que eso ocurra, afirman que no es suficiente, que ETA no solo debe dejar los medios violentos, sino que debe abandonar sus fines políticos. Ellos, los que exigen esto, que no se puedan perseguir determinados fines políticos por medios legales, son los que disuelven esa España constitucional, son los que niegan la libertad y el pluralismo, y los que olvidan que la propia Constitución prevé la forma de modificarla, y si la mayoría de españoles lo aprobara (no importa quién tenga la iniciativa de la modificación), no habría problema alguno con eso, individualmente estemos o no de acuerdo con lo decidido.»

Y vuelvo a lo de las realidades y el comunicado de la Conferencia de Paz

Como decía al principio de la entrada, este es un claro ejemplo de «interpretaciones distintas», y la verdad es que superan lo que es la interpretación para romper con la veracidad exigible a un medio, esto es, se sobrepasa el ámbito de esa distinta lente con la que todos miramos el mundo para llegar al terreno de la mentira y la manipulación.

La noticia en La Razón, cuyo título es «17-O: el día de la infamia», comienza mintiendo al decir que el PSE-EE es un impulsor de la cita (en realidad se negaron a asistir hasta que uno de sus miembros más ilustres dijo que él sí iría, por lo menos a título personal, fue después de esto que el PSE-EE decidió ir, como quien va a la tercera boda de su suegra, sin ganas y con mente cerrada), en la entradilla de la nota ya encontramos esto:

«La “Conferencia de Paz” alentada por los socialistas vascos termina sin exigir a ETA la entrega de las armas y asume todas las peticiones de los terroristas, entre ellas, que el Gobierno negocie. Pide que se cree una mesa de partidos para abordar la independencia del País Vasco y la anexión de Navarra y que se equiparen víctimas y verdugos»

Ramírez, el director de El Mundo, decía que su interpretación de la realidad podía ser contrastada en otros lados para que el consumidor del medio (lector en ese caso) se hiciera su propia idea de la realidad, pues bien, invito a todos los lectores de La Razón, ABC (que tiraron parecido), El Mundo, La Gaceta, así como los telespectadores y radioyentes de Intereconomía, Veo 7, Cope, Punto Radio, Antena Tres, Telecinco, entre otros, que se lean la declaración de la conferencia de paz (los cinco puntos de las conclusiones sí se encuentran en el artículo de La Razón, mas no el resto del documento). La primera de las conclusiones del documento:

«1.- Llamamos a ETA a hacer una declaración pública de cese definitivo de la actividad armada, y solicitar diálogo con los gobiernos de España y Francia para tratar exclusivamente las consecuencias del conflicto.»

¿Pedir que una banda armada cese de forma definitiva su actividad armada no es pedir el fin de la misma? Cierto, no dicen literalmente «entreguen las armas», pero es una consecuencia lógica del fin del conflicto, del fin de la lucha armada, y de entablar negociaciones para tratar exclusivamente las consecuencias del conflicto (por ejemplo, una amnistía para la entrega de armas, en tanto que la mera posesión de esas armas es delito, el entregarlas es reconocimiento de culpa, para que haya una entrega debe haber un gesto que permita la misma, o dejar que las destruyan por su lado, no se entregan, de forma literal, pero desaparecen, que es lo que importa). Decir que esa conferencia NO ha pedido el fin de ETA, de ETA como organización armada, es simplemente mentira, si decimos que ya no pueden tener actividad armada, nos queda solo la parte política de ETA, eso ya pasó en el pasado con una escisión de ETA, y fue el inicio de la paz por parte de los que en ese momento empuñaban armas.

En el tercer puntos leemos:

«3.- Instamos a que se adopten pasos profundos para avanzar en la reconciliación, reconocer compensar y asistir a todas las víctimas, reconocer el dolor causado y ayudar a sanar las heridas personales y sociales.»

Afirmar, como lo hace La Razón, que se igualan víctimas y verdugos es falso, lo que se intenta es que todas las víctimas tengan un tratamiento igual, un (presunto) etarra asesinado por la policía (ejecución extrajudicial) o por los GAL es tan víctima como ese concejal que recibió el tiro en la nuca. Debemos entender esto simplemente para honrar el Estado de Derecho que dicen defender los que están en contra de, por ejemplo, la negociación con ETA.

El punto que creo que más ha escocido y más alas ha dado a la imaginación de los presuntos periodistas de La Razón creo que es este:

«4.- En nuestra experiencia de resolver conflictos hay a menudo otras cuestiones que si son tratadas pueden ayudar a alcanzar una paz duradera. Sugerimos que los actores no violentos y representantes políticos se reúnan y discutan cuestiones políticas así como otras relacionadas al respecto, con consulta a la ciudadanía, lo cual podría contribuir a una nueva era sin conflicto. En nuestra experiencia terceras partes observadoras o facilitadoras ayudan el diálogo. Aquí, el diálogo también podría ser asistido por facilitadores internacionales si así fuese decidido por las partes involucradas.»

Primero, pasa por decir lo evidente: En todo el documento no se habla de Navarra, no expresamente, se insta a que se negocie entre partes que no ejerzan la violencia, esto es, no con ETA armada. ¿Negociar es dar la razón a los terroristas? Por favor. Por eso mencionaba más arriba el tema de contra quién se está, si contra el que asesina o contra quien tiene un proyecto político determinado. Los terroristas no ejercen su actividad para negociar, sino para imponer, prácticamente cualquier solución que se tome sin armas sobre la mesa es una derrota de la vía terrorista-militar.

No es cierto, como dicen en La Razón, que uno de los objetivos de ETA es negociar con el gobierno, ETA tiene como objetivos la independencia unilateral de Euskal Herria dentro de un régimen socialista, ni más ni menos, sino no hubiesen tomado las armas y seguirían caminos de consenso como buena parte de la izquierda abertzale.

Así que frases en La Razón como la siguiente: «En 17 líneas, los organizadores del evento hacen suyas las demandas de la banda etarra, salvo en el tercer punto, de una extensión de cuatro reglones escasos, referido a “todas las víctimas”» simplemente son mentiras, no es que estén interpretando el documento, es que mienten sobre el contenido del mismo y sobre los objetivos de la banda terrorista. Lo de las dos mesas no es un objetivo de ETA, es una salida para la rendición de ETA, que no es lo mismo.

Si no hay violencia, la segunda mesa, contando con todo lo demás, no solo es posible, sino totalmente legal, hay que recordar que la constitución se puede modificar, y si hablamos de la «anexión» de Navarra al País Vasco (yo apostaría por lo contrario, si hablamos de derechos históricos) es algo que ya está contemplado en el Estatuto de Autonomía del País Vasco (art. 2 de la LO 3/1979) y en la propia Constitución (Disposición Transitoria Cuarta de la Carta Magna), ¡es que para ese punto no hay que tocar siquiera la constitución! Es algo que, evidentemente, deben decidir los navarros. Incluso la anexión de provincias al País Vasco actual (estoy pensando en el país vasco francés) no requieren, por parte del lado español, más cambio que una Ley Orgánica de Alteración de límites provinciales y una modificación del Estatuto de Autonomía del País Vasco (del art. 2 y relacionados al mismo), no sería necesario tocar la Constitución española (no contiene un «listado» de territorios que forman parte de España, solo una declaración de la indisoluble unidad de la Nación española, pero esta nación no está definida).

Además, entrar en un diálogo para un reacomodo político no es rendirse a ETA, rendirse a ETA es aceptar la independencia del País Vasco bajo su directo mando, que está lejos de ser lo que la Conferencia de Paz afirma, y el contenido final de un posible acuerdo de la negociación política, que no será, ni de lejos, lo que ETA podría llamar «un triunfo».

Además, el orden de los factores acá sí altera el producto, si decimos que primero debe cesar la violencia y luego, si eso, se negocian temas políticos, no se acepta la tesis del 2006 de ETA (que tanto recuerda La Razón), ya que no serían paralelas, y la segunda dependería del final de la violencia previo. ¿Y no habíamos quedado en que sin violencia todo es negociable y opinable en una democracia? ¿No habíamos quedado en aceptar el pluralismo político? Hay que entender que en el País Vasco el independentismo no es bandera exclusiva de ETA, ni fue ETA el primero en plantear dicho deseo u objetivo, el independentismo viene de antiguo, y se pueden articular varias formas para que las partes independentistas y las no independentistas queden más o menos contentas, eso es el régimen especial foral que tienen tanto Navarra como el País Vasco. El conseguir un consenso nuevo que contente a buena parte de la sociedad (independentistas, autonomistas, federalistas, no-independentistas, centralistas, etc.) y todo esto sin armas sobre la mesa, no puede interpretarse en ningún caso como una rendición al terrorismo, es todo lo contrario, un triunfo del sistema democrático. Ojo, hablar de negociar algo no significa que todas las tesis de una parte sean aceptadas sin más, sino, al menos, dialogar sobre el tema propuesto. Tal vez esa negociación no llegue a puerto alguno, o la conclusión de la misma se aleje, y mucho, de las pretensiones iniciales de alguna de las partes.

Y no, no es un precio político por dicho final, en tanto que el fin se produce ANTES que la propia negociación política, y dicho acuerdo sería, además, consensuado, no las condiciones impuestas por la banda para considerarlo un precio de la paz.

Sobre los cambios en la Constitución
Ya para acabar, no sé por qué se rasgan tanto las vestiduras diciendo que tal quiere romper España o que su propuesta atenta contra la Constitución y por tanto no hay que ni hablar de ella (y como digo, la anexión de Navarra no atentaría contra la carta magna) a la vez que aplauden a formaciones como UPyD que entre otras cosas propone acabar con los sistemas fiscales forales (que están en la Constitución) o cambiar el texto constitucional para que el Estado recupere determinadas competencias actualmente en manos de las autonomías (algunas por derecho propio y otras por cesión del Estado). Aquí entramos en una lógica perversa: Si un partido no españolista quiere cambiar la constitución para que su región tenga la cabida que él cree, es atentar contra la carta magna, si un partido españolista quiere cambiar la constitución para que el estado sea más centralista o no se mencionen los «derechos históricos», es un avance en la democracia.

No pues, el querer cambiar la constitución, siempre que se haga por los mecanismos en ella establecidos, venga la decisión de un debate en Las Cortes porque un partido presentó la propuesta, venga como finalización de una mesa negociadora entre partidos en unas regiones con posturas radicalmente distintas y con fuerte arraigo social todas ellas, se debe entender en el mismo plano: «Procesos plurales y democráticos de funcionamiento». Ni más ni menos.

Hay que recordar que los estados democráticos de Derecho son básicamente, espacios en que se decide una norma suprema y unos procesos, y todo lo que quepa ahí dentro, para respetar el pluralismo dentro del Estado Democrático, debe ser aceptado (no necesariamente compartido, sino aceptado) como parte de las reglas de juego. El problema está cuando eso se vicia, y las reglas de juego sirven para modificar las representaciones ideales e idóneas (pero es otro debate).

3 Comments

  1. Juan a Casado

    La premisa es: que conflicto?
    Lo que existen Son unos delincuentes terroristas que tienen que dejar de delinquir.. pagar por sus crimenes y luego si en unos años se portan bien y no vuelven a las andadas ellos o sus cachorros.. se puede hablar de medidas de gracia, perdón etc despues de comprometerse a resarcir a las victimas de sus asesinatos y mutilaciones.

  2. Buenas

    ¿Qué conflicto? El que tienen todos los «no españolistas» con los «sí españolistas» o al menos con los favorables al statu quo. Esa es una cosa, y es ahí donde está la mesa política, siempre y cuando no exista violencia.

    Lo otro que comentas estoy (parcialmente) de acuerdo, y es de lo que se habla cuando mencionamos las «consecuencias», por ejemplo, si ETA desaparece la dispersión de presos no tiene sentido (se fundamenta en la posibilidad de que se organicen desde la cárcel, si no hay nada que organizar, la medida carece de justificación -para algunos aun con ETA carece de justificación, pero bueno, ahora existe y se aplica con ese motivo-), así lo entendieron los gobiernos del PP y del PSOE bajo González -mas no el de Rodríguez-, y por algo acercaron presos durante las treguas. Por eso hoy en día a los presos condenados por colaboración con ETA, una vez que cumplen unos requisitos y «rompen» con la banda se les «acerca» al País Vasco. Como esas hay mil medidas posibles.

    Es un error, ese sí, pensar que tampoco hay conflicto ahí, que simplemente son una cuadrilla de matones, porque esto no es así, es más complejo que eso, y desde un sentido literal existe un conflicto.

    Y si te fijas, lo que tú dices es parcialmente coincidente con lo que dice la Declaración de la Conferencia: Fin de la violencia armada por parte de ETA (no pide el fin de la policía, por ejemplo), y reconocimiento de las víctimas y resarcimiento a su favor (mira como ETA hasta hace poco no hablaba de víctimas, ahora reconocen que su actividad causaba víctimas y no, en lenguaje más bien actual, «daños colaterales»).

    Hasta luego y gracias por el comentario ;)

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