Hoy toca sacar todo mi antiaprismo a la palestra (no lo duden, lo soy) y es que acabo de terminar de leer una entrevista a Javier Velásquez Quesquén (por parte de Mariella Balbi), aquél que preside nuestro congreso y no debería, que el paso al lado debió darlo cuando juntó a dos tránsfugas para que arreglen sus problemas, que eran denuncias mutuas la mar de graves que no tenían que ser “arregladas” si no resueltas, y que se ha aupado a la presidencia de la mesa directiva por un pago tal vez demasiado alto (sentar a su derecha al médico de Fujimori y dar la comisión de acusaciones constitucionales a un fujimoristas, entre otros pagos en los que mejor no indagamos acá, que nos harían llorar y no es ni el sitio ni el lugar para ello).

Primero, voy a romper un mondadientes a favor de este personaje: Medió correctamente con los pueblos de la selva para adelantar la vista por parte del parlamento de los Decretos Legislativos que afectaban a las tierras de dichos pueblos y que originaron todo un conflicto social que casi va a mayores (y por donde no debía ir, secuestros mediante). Creo que le honra haber adelantado unos días el que se vieran esos decretos, no tenía por qué transigir en eso y tuvo la suficiente correa para detener el paro de nativos con ese pequeño gesto. Algo que en el APRA no han sabido apreciar y le han caído lapos de todo tipo por “permitir” eso, que tarde o temprano se revisaría (porque se tienen que revisar), así que era adelantar lo inevitable. Pero bien adelantado. Una vez dicho esto, prepárense para una carnicería de verborrea sin demasiado sentido…

Una justificación que no se debería ni mencionar

El Convenio 169 de la OIT obliga que si se legislan temas que afecten a las comunidades las mismas sean consultadas (no hay mucho más, una consulta preceptiva). Eso es simple. El Congreso no tiene reglamentada la fórmula de consulta, con simples audiencias se cubren las mismas, o preguntas que el Congreso puede hacer a cualquier persona o entidad, así que por ese lado, no es necesario que haya una reglamentación específica (aunque no estaría nada mal que se haga, como anuncia Velásquez Quesquén), pero, como bien recuerda el propio presidente del Congreso, la norma no la emitió el Congreso, lo hizo el ejecutivo (por facultad delegada), así que el ejecutivo no tiene ninguna excusa para “no haber consultado” a las comunidades afectadas, salvo que hace mal las cosas (bueno, eso no es una excusa, es una realidad). Peor aun, Javier Velásquez defiende que no se consultara porque la anterior norma, publicada en tiempos de Fujimori, tampoco fue consultada y sí era aceptada por las comunidades… No pues, que el fujimorismo hiciera mal las cosas no significa que se puedan hacer mal por los siguientes, y la diferencia es clara, la anterior norma sí resultaba aceptable para las comunidades y la actual no, así que a la actual (derogatoria no publicada mediante) se la ataca con todo lo que hay, y la “no consulta” es una razón de peso para demostrar, además, cóm actúa este gobierno.

Tampoco se puede excusar al gobierno por “exceso de trabajo” como hace al hablar del paquete legislativo, por un lado, porque es el trabajo del gobierno, por otro, porque son cuestiones básicas. Vísteme despacio que tengo prisa, dice el refrán.

El fujimorismo es oposición constructiva

Por favor, que alguien le quite la mermelada al señor Velásquez de la cara, que se le ve fatal. No pues, al fujimorismo no se le puede adjetivar de constructivo en ningún caso, no lo es, es oposición en venta, u oficialismo con oportunismos de oposición (como en el caso de la derogatoria, sea dicho), pero no es ni oposición ni constructiva. Primero, porque al fujimorismo hoy por hoy no le interesan los peruanos, sólo tiene ojitos para uno de ellos, se llama Alberto Fujimori y está procesado por gravísimos cargos, y por otro, porque dista mucho, muchísimo, de ser oposición, funge de vez en cuando de tal, pero normalmente juega en la cancha oficialista. Y por último, no es constructiva porque, simplemente, está en venta: Por dádivas (altas, muy altas) apoya al oficialismo. No hay más historia que esa, no hay más razones que el “quiero poder”.

El pacto, por más que Velásquez Quesquén insista en usar la palabra “democracia” por todos lados, es contranatura y perjudicial para todos, no puede hablar de “compromisos democráticos” donde debe decir “pagos políticos”, porque no es lo mismo un compromiso democrático (por ejemplo, cumplir las promesas electorales del tipo “no habrá copamento” ¡JA!) con un compromiso entre partidos, y mucho menos pagos políticos para conseguir un poco de poder aunque sea a costa de la dignidad propia.

Tampoco es lo mismo un acuerdo de gobernabilidad (digamos, entre dos partidos similares pero no iguales o entre dos partidos normalmente responsables) que un acuerdo con el fujimorismo en que se ve claramente que hay intercambios de favores y no sólo políticos (como el cambio de régimen carcelario de Fujimori), que más que acuerdo de gobernabilidad es connivencia en toda regla (o se acerca mucho). Y es una lástima que el APRA vuelva a juntarse con su antiguo persecutor por simple poder puro y duro (que trae dinero, claro).

Lo peor es que implícitamente reconoce la posibilidad de que el fujimorismo busque revancha con respecto a vocales del supremo y politización de la justicia cuando responde, ante una pregunta que va por ese tiro, que el resto de partidos no lo permitirá, o sea, no es un “eso no va a pasar” es un “como ya sabemos que pasará, estaremos atentos”. No pues, no se le da un arma a un asesino en serie por más que luego se repartan chalecos antibala. Esa comisión no debería estar presidida por un fujimorista (¡y menos siendo la única representante de su bancada!).

Resto de planes en la agenda del legislativo

Merecería cada una de las ideas que el presidente del Congreso lanza su propio artículo, y según vayan saliendo sin lugar a dudas trataré algunas de ellas. Acá haré un pequeño apunte de cada uno:

  • Renovación por tercios: Lo malo es que pretende que el Congreso lo apruebe en un visto y no visto. Es un tema interesante y que necesita un replanteamiento, pero el “por tercios” nos obligaría o a vivir perpetuamente en elecciones al Congreso o a tener periodos de mandato demasiado largos.
  • Quitar el voto preferencial: Puede que sea una mala idea el quitarlo, normalmente se ve este tipo de instrumentos como una mejora democrática sobre las listas cerradas. Pero es un tema a tratar al menos interesante, y sujeto al siguiente punto.
  • Modificar la ley de partidos y establecer un órgano electoral dentro de los partidos: Un cambio en el sistema de partidos y políticos es necesario y casi urgente, pero miedo me da lo que pueda salir del APRA en este sentido. Sobre el sistema de primarias y el voto preferencial, no y sí, establecer “por ley” órganos de elección en los partidos no necesariamente ayudará a los mismos, ni a que haya militancia real, y limitar así la posibilidad de elegir al resto de los no militantes al congresista en concreto también puede ser un error.
  • Vacancia por inasistencias injustificadas: Genial. No sé si la vacancia resulta “mucho”, pero mejor un “suspensión de sueldo por el doble de tiempo de inasistencia y listo, que el bolsillo es donde les duele, y fueron elegidos por nosotros y una vacancia tan simple dudo que sea positiva a la larga. Pero algo hay que hacer con la inasistencia injustificada…
  • Suspensión inmediata de los denunciados ante la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales: Malísima idea. De las “muy malas”, ya veo una lluvia de denuncias no comprobables con el único fin de inhabilitar temporalmente a opositores u oficialistas, no pues, no se pueden cargar así el sistema. Lo que sí puede estar bien es acortar los plazos y que la Comisión de ética sesione en Público, como propone el presidente del legislativo.