El Gran Wyoming, hace ya un mes (el 30 de enero) escribió sobre los indecisos, y concluye de esta forma: «Es curioso que, a pesar de que a muchos parece irles la vida en las elecciones, y de que las dos españas siguen irreconciliables, quienes acaban imponiendo un gobierno son aquellos a los que les importa un carajo.» Obviamente simplifica mucho, los indecisos no son, necesariamente, los que les “da igual” y no saben qué posición tomar, estando entre la derecha y la izquierda como vedets de poca monta entre periódicos chicha. No. Normalmente se tiene al indeciso en el “centro” decidiendo entre el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, tampoco. Aunque sí es interesante la consideración del indeciso como el que le da igual quién gobierna, que va a votar sin saber lo que hace y que, al final, por grupo son los que deciden las elecciones (la dictadura de una mayoría a la que no le interesa lo que pasa, los apolíticos que les dicen).

Creo que en España hay varios grupos de indecisos, entre ellos el retratado por el siempre ínclito Gran Wyoming, pero, salvo cuando hay poca participación, no creo que sean los que definan las elecciones, al menos la historia electoral española nos enseña (con datos fríos y poco comunicativos) otra historia, una en la que es la desgana quien lleva la delantera por el lado izquierdo.

¿Qué quiero decir? ¡Abstención es sinónimo de victoria en la derecha! (salvo una vez, véase infra.) Esto significa que se prefiere a los desencantados, más que indecisos, de la izquierda para definir las elecciones. ¿son indecisos de si deben participar en las elecciones? No sé si a eso se le pueda llamar indecisión en el sentido de falta de decisión, ahí lo que necesitan es que realmente les movilicen, su postura es clara: “no votaré”, a menos que algo les saque de sus cómodos salones para presentar cara. Este tipo de personas no son indecisos, muchos están, por norma, en contra de la democracia representativa, y sólo votan cuando las circunstancias son especiales. Se me ocurren tres ejemplos de este tipo de gente: Elecciones generales de 1931, las de 1936 y las últimas, de 2004. Claro que sí habrá verdaderos indecisos en este grupo, pero serán los menos.

Aunque dentro de la izquierda está, sin lugar a dudas, el segundo “verdadero” tipo de indecisos, esos que no saben si seguir a su corazón y votar por Izquierda Unida (recordando sus épocas con el puño levantado cantando la Internacional) o por el PSOE a sabiendas de que, entre la derecha del PP y la del PSOE, se debe preferir que gobiernen los socialdemócratas (voto útil que le llaman), es la real norma del mal menor. Muchos recuerdan que el mejor resultado de Izquierda Unida se acompañó con el triunfo en el Congreso de la Derecha tras más de un decenio de gobierno socialdemócrata (dos millones y medio de votos de IU sólo valieron para 21 escaños, la suma de IU con PSOE daban 48% de votos, la suma del PP con sus aliados nacionalistas daban 45% -más o menos-, pero bastantes más escaños que el tándem anterior, totalmente peleado), digamos que esas elecciones fueron especiales, porque aunque la asistencia fue alta, el voto se dividió más de lo normal, y con las circunscripciones tan pequeñas como son en España, originó la derrota “en escaños” de la izquierda española, lo curioso es que entre el 93 y el 96, la Izquierda aumentó su número total de votos más de lo que lo hizo el PP, pero no sirvió de nada.

También podríamos incluir acá a los que no votarían por IU normalmente y el PSOE les parece “un poco demasiado” de derechas, que recuerdan con nostalgia la época en que el PSOE era perseguido por el franquismo y el marxismo aún formaba parte de los estatutos del partido, incluso, aunque ya no fueran marxistas, aún tenían la idea del cambio aquellas elecciones de 1982 donde la ciudadanía se volcó con el gran orador llamado Felipe Gonzáles (es de la camada de buenos comunicadores, de la que Alan García, por cierto, formaba parte), el PSOE ya no es lo que era, piensan, pero dudan si se les debe votar para evitar un gobierno de derechas o si es mejor un voto nulo, en blanco, por algún partido refundado o algo así…

Dentro de la izquierda indecisa creo que entra un nuevo grupo gracias a la aparición de Unión, Progreso y Democracia, en parte son desencantados con el PSOE, pero por razones distintas a los “más de izquierda”, estos vienen de posiciones algo más conservadoras y nacionalistas, que ven que el actual PSOE ya no es lo que era y que cae en las trampas de los nacionalismos locales, dudan, así, entre castigar al PSOE o realizar un gesto de voto útil ante el malo conocido frente al peor (el PP es el enemigo a batir). Dudo mucho que se cree, gracias a UPyD, un grupo de indecisos en la derecha española, al menos del “tamaño” que lo tiene el PSOE, esto es, se supone que los liberales de izquierda (o los social liberales), que han votado tradicionalmente por el PP (el partido, en teoría, liberal, y que antes votaban por CDS o similares) tendrían cabida real y programática en UPyD, pero la derecha sabe muy bien que su triunfo está en la unidad (bien que lo aprendieron tras años de gobierno del PSOE).

En realidad, no mandan los indecisos, mandan los desencantados. O mejor dicho, cuando los desencantados quieren, mueven la balanza nacional, cuando no quieren (no hay falta de decisión) dejan que los más fanáticos decidan (esto es, los que van afanosamente a votar sí o sí, conociendo de antemano que su voto está más que decidido pase lo que pase, donde no hay autocrítica siquiera).

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