Linchamiento y condenas anticipadas

¡Cómo nos gusta linchar! Cómo nos gusta el escarnio público y cómo confundimos la prisión preventiva con el castigo final, porque queremos que desde el minuto cero así sea. El sistema judicial peruano tiene serios problemas (innegables), tanto de diseño como de funcionamiento (y ahí tantísimos jueces provisionales, falta de recursos, entre mil y más problemas), pero donde más falla está en un tipo de delincuencia concreta (corrupción), no tanto en la incompetencia de tal o cual juez. Una nota de Víctor Caballero en Útero nos muestra otro de los problemas de nuestra Justicia: nosotros mismos. No queremos justicia, queremos venganza (de ahí que temas como la pena de muerte sean recurrentes y populares).

De hecho, en la nota de Caballero queda patente que no hay que explicar nada: mucho insulto, palabras gordas en calificativos pero poca información. Realmente poca. ¿En qué situación procesal quedaron los liberados? Ni idea. He buscado en un par de medios y nada, no se dice. Tampoco nos muestran las resoluciones de la jueza ni se pondera si estuvieron al menos en apariencia amparados en el Derecho. Para seguir con la sensacionalista publicación de Caballero, entre esos «5 datos que tienes que saber» vale más hacer burla de la jueza que las razones que esgrimió (al margen de lo que ponga en su FB, lo importante es lo que puso en la resoluciones).

También olvidan que por más vídeo que haya y flagrancia en el delito, la prisión preventiva es una excepción que funciona como una posibilidad.no una obligación (como parecen creer todos los del linchamiento). Parece que en este caso al menos se dan dos de los tres requisitos (convicción de culpabilidad y penas superiores a 4 años, art. 268 del CPP), ¿se da el tercer requisito material? De él nada hablan las notas periodísticas, incluso las que aseguran tener todos los datos que debemos saber. Aunque se diera el tercer supuesto, sigue sin ser obligatorio (aunque sí muy recomendable).

El hecho de que cuatro se mantengan en el sistema significa que no han salido todos, sino que hubo alguna razón para poner fin a la detención de unos…

Sí, es cierto que la  Corte Superior de Justicia de Lima ha echado a la jueza (por denuncia de parte por «irregularidades» que no terminan de ser de público conocimiento), pero parece que es más una reacción algo arbitraria para evitar mala imagen que una reacción ante el contenido concreto de la resolución que los puso de patitas a la calle (entre otras cosas, porque eso no se solventaría con una resolución administrativa, que es lo que tenemos).

Lo del Ministro del Interior es echar balones fuera y favorecer el linchamiento. ¿La policía atrapa? Sí, y también tortura, también se pasa pro el forro las normas de procedimiento, también comete tremendas burradas que son quienes abren la puerta a que no se pueda procesar. No es este el caso, al menos, no lo parece, pero vamos, señor Ministro, no eche leña al fuego, ¡que es su propia casa!

Se debe tener en cuenta, además, que no estar en prisión provisional no es sinónimo a tener una sentencia absolutoria (que es lo que parece deducirse de algunas notas y opiniones, como la enlazada en Útero) y que por más flagrancia delictiva, la presunción de inocencia se mantiene y el principio general es que solo los condenados con sentencia firme deben estar en la cárcel.

En fin, con esto no estoy diciendo que están bien liberados, lo único que afirmo es que se está linchando sin tener todos los datos.

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