¿Por qué se habla tanto de la convención del Mar?

Hay algo que no entiendo, y que por más que busco información, no encuentro la respuesta (y no conozco personalmente a ningún experto en el tema como para ir y preguntarle directamente), así que planteo mis dudas en público: ¿Por qué se cita tanto la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982 (que entró en vigor en 1994) en el tema del diferendo marítimo con Chile si nosotros no somos parte del mismo?

Entiendo que muchos, cuando hablan de «la solución que da el tratado sobre Derecho del Mar», hacen referencia a tomar una norma internacional como guía para solucionar el problema, y no como norma directamente aplicable con la que se debe resolver el conflicto, pero, por otro lado, veo bastante información que cita la norma internacional como «ya ganamos porque eso lo dice el Derecho Internacional», y no es posible hacer tal afirmación si dicha norma no se nos aplica (y porque nosotros no queremos, hemos firmado pero no ratificado el convenio, y recordemos que esto es así porque no nos bajamos de la burra de las 200 millas de mar territorial, algo que contraviene el convenio).

En la presentación del caso frente a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por parte de Perú, se hace referencia a que la Convención del Mar recoge el derecho consuetudinario sobre las normas marinas y por ello blande el mismo, no estoy demasiado seguro que dicha aseveración sea del todo cierta, máxime teniendo en cuenta la cantidad de temas que Perú vulnera de forma unilateral y que difícilmente se pueda afirmar que la costumbre la ha agrupado la Convención (aunque en cierta medida eso son los tratados internacionales). Hay que recordar que la Convención se aplica únicamente entre estados parte (artículo 2 de la misma).

(Y me parece de bastante frescura y poco sustento citar la forma en que la Convención del Mar configura el dominio marítimo cuando Perú no reconoce dicha formulación, esto es, el dominio no es lo mismo que el mar territorial, Perú siempre ha afirmado que su mar territorial es de 200 millas lo que es contrario al Derecho Internacional, esa última parte es Zona Económica Exclusiva, algo totalmente distinto.)

Con esto no quiero decir que no se usen los principios de la Convención del Mar para resolver el diferendo, con ese «punto medio» que permitiría una delimitación clara y simple entre ambos mares, pero sí quiero dejar patente mi desconcierto ante los argumentos usados y publicados en Perú (otra cosa son los documentos legales finalmente presentados, y los expertos tendrán sus razones para argumentar de una forma u otra, ahí sí que mi ignorancia no se vuelve tan atrevida como para afirmar que andan mal, pero es lo suficiente para preguntarme por qué rayos siguen esa línea argumental).

Excurso: Sobre la falta de convenio que delimite el mar de ambos países
Parte de la postura peruana viene de la afirmación de que no hay un tratado que defina los límites fronterizos entre Perú y Chile. Nuestros múltiples problemas de frontera con Chile vienen, además, del tiempo que que tuvimos por primera vez frontera con Chile, cuando en una guerra de Bolivia y Perú contra Chile nuestra parte perdió y Chile se hizo con territorios bolivianos (en nuestra frontera sur) y territorios peruanos, y la enemistad entre los gobiernos se volvió histórica y jamás se han puesto de acuerdo, realmente, en la frontera posguerra.

Cuando Chile depositó sus cartas marinas en la oficina correspondiente, en cumplimiento de la Convención del Mar, allá en el 2000, fundamentó las mismas en la Declaración sobre Zona Marítima entre Ecuador, Perú y Chile, en Santiago de Chile el 18 de agosto de 1952 y en el Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima entre Ecuador, Perú y Chile, en Lima el 4 de diciembre de 1954; ninguno de los dos textos son considerados por Perú como tratados fronterizos, y antes tampoco lo eran para Chile, pero en algún momento «decidieron» que sí eran tratados fronterizos. Si leen ambos textos, no encontrarán limitación fronteriza más allá de una declaración de cómo se mide el mar territorial (fijado en 200 millas marinas) entre islas que se encuentren demasiado cerca para medir entre ellas 200 millas desde cada lado (entre Chile y Perú no hay islas en esta situación).

Otro punto de la discordia es si se mide o no desde el Hito #1 o desde el Punto de la Concordia, y si se usan los paralelos para dichas mediciones u otra fórmula, estas consideraciones están más bien peleadas, entre otras cosas por la incompetencia histórica de nuestros gobiernos (chilenos y peruanos) no solo en sentarse en una mesa para definirlo, sino en el entendimiento propio de sus fronteras, con declaraciones contradictorias a lo largo de la historia de cada país.

Más información sobre los argumentos de una y otra parte en la Wikipedia en castellano.

6 comentarios en «¿Por qué se habla tanto de la convención del Mar?»

  1. Que complicado es todo esto, creo que tomar la línea media es lo más justo, pero en Chile no piensan lo mismo, la idiosincrasia de estos dos pueblos se muestra en este debate por la delimitación, ellos siempre han sido más agresivos que nosotros, quizás por que siempre lo hemos permitido.
    Saludos Jomra.

  2. Salud

    También creo que esa línea media es la mejor solución para ambos, esto es, es la más salomónica y eliminaría problemas futuros.

    En realidad ambos países han sido muy… «inamistosos» con el tema. Cuando Perú firmó, si mal no recuerdo, la Convención, hizo una reserva de aplicación sobre el límite sur, o sea, en ese momento «tampoco» queríamos la solución de la Convención. En el 2000 Chile «se portó mal» al depositar sus cartas limítrofes con respecto a Perú, y previamente ambos cerraron las negociaciones. El que Perú «ahora» no considere los tratados de los cincuenta como limítrofes a ellos les parece «inamistoso», que fue lo que Perú dijo cuando, en los sesenta, Chile dijo que esos tratados no eran limítrofes…

    Creo que lo más amistoso, aunque no lo parezca, es pedirle al CIJ que resuelva el caso de una vez. Y eso ha sentado mal al gobierno chileno, claro, si pierden son sus intereses económicos los que se ven tocados…

    Tema complicado, sin dudas.

    «ellos siempre han sido más agresivos que nosotros»
    En realidad creo que es que Perú nunca ha mirado por sus fronteras, sean de tierra o de mar, siempre se ha olvidado de la periferia, y los países limítrofes se han aprovechado de esa dejadez gubernamental, llámese Chile, Ecuador, Brasil, Bolivia o Colombia, todos han sacado partido (con posturas, sin dudas, agresivas en muchos casos) del abandono y olvido desde Lima al resto.

    Hasta luego y gracias por el comentario ;)

  3. Bueno Jomra, en el abandono de los pueblos que se encuentran en el límite con otros países tienes razón, todos los gobiernos siempre se han olvidado de esos lugares como muchas partes del Perú, comparar los territorios limítrofes del Perú y sus vecinos, es comparar dos mundos diferentes, abandono en el Perú, avance y buena infraestructura en nuestros vecinos. Luego se quejan cuando los pobladores peruanos asisten a colegios y hospitales brasileros, bolivianos u otros.
    Pero no puedes negar que los chilenos levantan más la voz sobre los temas que nos conciernen, no soy antichileno ni nada por el estilo, pero esa es la percepción que tengo.

    Salu2

  4. Salud

    Nono, si no iba por ahí, o sea, de hecho el gobierno de Chile (sobre todo las declaraciones actuales, y en el 2000 al depositar sus cartas náuticas) tiene un comportamiento «inamistoso» y hasta agresivo, lo que quería decir es que eso no tiene que ver con que Perú (el gobierno) no sea a su vez agresivo (o que esté en la idiosincrasia de los peruanos el «aguantar»), sino que es despreocupado, que la dejadez en las fronteras hace que los países limítrofes se comporten en las mismas a su antojo, y bueno, produce estas cosas.

    Hasta luego ;)

  5. Amigo Jomra:

    El problema es que, cuando no se exponen las cosas a su debido tiempo y con la amplitud necesaria, uno solo escucha, como un niño, la palabra de la mamá y cree que ella es la única verdad.

    Si ambos gobiernos jugaran limpio, cosa ilusa, los dos pueblos podríamos haber oído las muy diversas opiniones que, en tal tipo de debates se suscitan. Pero, como siempre, esto no es así porque hay demasiados intereses en juego. Al final, como es de esperarse, se cae en el fenómeno llamado Nacionalismo, nada nuevo en la Historia, en el cual los pueblos se unen en torno a la «causa» del gobierno de turno y se matan en nombre de «sus sagrados intereses» (que no son los de la patria, sino de sus bolsillos).

    Hoy estamos espectando cómo nace un Nacionalismo en ambos lados y cómo se nos conduce a un «blanco o negro». Además vemos cómo se eliminan todas las voces de la oposición con el argumento de «la patria», y se los manda al paredón o a la cárcel por «traidores». Pero la cosa no es así. No se trata de ir como borregos de la mano de fujimoristas, apristas y derechistas de la Confiep diciendo ¡viva el Perú! Esa es la trampa en la que todos caemos. De lo que se trata es de preguntarse: ¿es así el asunto como lo pintan? ¿Es blanco o negro?

    Lo cierto es que, de haber habido el tal debate previo, todos nos hubiéramos enterado de, por ejemplo, los numerosos casos mundiales en los que estos diferendos se han solucionado de maneras originales y creativas, sin apelar a tribunales internacionales. Por ejemplo, más fácil hubiera sido declarar, por ambas partes, como aguas internacionales la porción en conflicto o, porqué no, binacionales. Incluso se hubiese podido incluir a Bolivia y ser aguas trinacionales, con lo que se solucionaba un problema mayor que éste. Todos estos existen en la casuística internacional que nadie quiere tocar («nadie» del gobierno por supuesto), porque hay intereses muy grandes de por medio de los grandes empresarios de ambos lados a quienes cosas como la paz, las sabias soluciones y la inteligencia les importa muy poco.

    Como ven, sí hay muchas opciones que no son ¡viva el Perú! ¡viva Chile! como únicos propietarios de la razón. Apelo, entonces, a la cordura y a la capacidad de ser amplios de criterio y a recoger la sabiduría de la Historia que nos enseña que este no es el primero ni el único caso que se ha dado.

    No nos dejemos arrastrar por esa ceguera apasionada de la irreflexión nacionalista para terminar matando y matándonos en nombre de los muchos negocios que, de este «conflicto», van a surgir con el tiempo. Si vivimos para contarlo, verán que no quien escribe no estaba lejos de tener razón.

    Muchas gracias.

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