Sobre las elecciones en el País Vasco

Veo en muchos medios titulares subrayando la derrota de Ibarretxe en las elecciones parlamentarias del País Vasco, su descenso de los Olimpos en favor del «bloque constitucionalista» (PSE-EE, PP y UPyD) y la caída en desgracia del nacionalismo vasco, estando, por primera vez, «por debajo de la mayría absoluta» cuando todos esos análisis olvidan: a) Es uno de los mejores resultados individuales del PNV; b) 8% de votos nulos, de los cuales al menos 7% debemos atribuir al nacionalismo ilegalizado que llamó a la nulidad. Y todo ello en un clima de baja participación electoral (65,88%).

Si bien es cierto que desde hace tiempo la línea dentro del PNV representada por Ibarretxe está, digámoslo así, «agotada», tanto por medios como resultados, no es menos cierto que sigue atrayendo todo el voto que puede y algo más, así pues, ha ganado seis mil votos en Álava, casi 38 mil en Vizcaya y solo ha perdido (unos dos mil) en Guipúzcoa.

Además, el PNV ha derrotado a su principal enemigo (a la par que aliado) dentro del nacionalismo vasco, Eusko Alkartasuna (EA), en el 2005 se presentaron en coalición, se atribuyó 7 escaños a EA (22 al PNV), esta vez EA ha obtenido solo dos curules (uno por Álava y otro por Guipúzcoa). Aun así, entre los dos ahora vuelven a sumar 32 (como en el 84, antes de la escisión de EA), cuando en el 2005 lograron tan solo 29 escaños.

Por supuesto, estos son los datos en frío que todos ya conocemos, y es donde los analistas se mandan a defender el triunfo socialista y a vislumbrar un gobierno de Patxi López de carácter constitucionalista (quiero insistir en lo poco acertado del nombre), donde tenga cabida un cada vez menos votado PP vasco (qué lejos quedan los tiempos en que el PPV era el segundo partido del lugar, con sus 19 curules, allá en el 2001)…

¿Puede darse un pacto PP-PSOE? ¡Cosas veredes! Sería francamente curioso que la idea más que nacionalista y unionista del PP cuadrara con el supuesto federalismo del PSE-EE, que ese partido, el popular, aceptara nada de los vendepatrias, con un líder al que quisieron encarcelar por hablar con ETA para buscar la paz, gobernaran esa tierra sumida en el caos nacionalista (de los otros, de los separatistas) gracias, siempre gracias, a las concesiones del PSOE gobernante en ese país que se llamaba España.

No me extrañaría que López vendiera a su madre por un poco de poder, y tampoco que el PP la comprara con tal de fastidiar al PNV (la otra derecha de esas tierras, porque, donde hay una derecha recalcitrante, conservadora y mercantilista local, el PP lo pasa mal), pero sería un pacto sin mucho sustento, más ahora que el PSOE necesita, indudablemente, del apoyo del PNV a nivel nacional.

Por ello Blanco, vicesecretario del PSOE, ya ha adelantado que él preferiría que el PSE-EE, si gobierna, lo haga en minoría, nada de juntarse con los del PP, parece decir, que si ellos quieren fastidiar a los del PNV pues estupendo, pero eso de mezclarse o pactar ya es otra cosa; por supuesto, nada de molestar al PNV, así es la democracia representativa parlamentaria, gobierna quien puede, no quien gana.

¿Es posible un gobierno del PSE-EE en minoría? Muy bien tendría que llevarse con todos, cosa que no pasa, para que esto suceda, por un lado tendríamos a un enfadado PNV (doblemente, en el parlamento autonómico y en las Cortes españolas), que perdería el poder tras una eternidad de privilegios (y falta que le hace), por otro un PP que, no lo olvidemos, está en fase de «todo es culpa del PSOE», y no se puede ser el culpable en el todo y el héroe en la parte. [Mientras escribo esto, leo que Basagoiti, PP, pone «una condición» para apoyar a López.]

Aralar es la gran incógnita, ha capitalizado, indudablemente, votos de los abertzales ilegalizados, pero también por propio mérito ha aumentado (de 1 a 4, ni más ni menos) y podría ser un buen aliado, EA estará enfadada si no le cae parte del pastel, sea como sea y aunque no se lo merezca (y un gobierno en minoría del PSE-EE, en teoría, no repartiría pastel alguno, ¡para lo que le durará!), Ezker Batua es un buen perro faldero de quien tenga el poder (si pudo pactar con el PNV lo puede hacer con cualquiera), pero su descalabro da menos legitimidad que juntarse con la gente de UPyD, que le arañaron un escaño al PP (en Álava). Sí, dije PP. Estoy casi seguro que ese partido, que nace como una suerte de descontentos del PSOE, hace más daño al PP, electoralmente hablando, que al PSOE, salvo, tal vez, en Madrid.

Ahora bien, sabiendo que en parte el descalabro nacionalista se debe a las ilegalizaciones de los partidos representativos de la llamada izquierda abertzale radical (según los cálculos, al menos 7 escaños corresponderían a la ilegalizada D3M, que habría perjudicado al PNV y al PP con dos escaños menos a cada uno, a EB-B lo hubiese sacado del parlamento y al PSE-EE y EA les hubiese quitado un escaño, quedando el bloque «nacionalista» con 40 escaños, 35 el «bloque constitucionalista»), López debería tener la decencia de no presentar su candidatura a lehendakari sin, al menos, reconocer esa falta de legitimidad en su figura, o agrupar suficientes votos para superar la barrera de los 38 en un marco teórico en que D3M hubiese participado (por ejemplo, con el apoyo de Aralar y EA, partidos afines en cuanto al espectro socioeconómico, al menos sobre los estatutos de cada formación).

Estas elecciones, con víctores al Cid peseero, me recuerdan más a las no-ganadas en Madrid que a unas verdaderamente victoriosas, esas que se creen conseguidas y que luego, como poco, se deberán repetir.

No se engañen, Ibarretxe ha ganado, el nacionalismo vasco sigue imperando en el cincuenta más uno de los vascos (como poco), lo único que ha cambiado es la posibilidad que gobierne otro, pero ya sabemos que no gobierna quien gana (y menos si nos fijamos en el porcentaje de votos absolutos sobre el padrón electoral, ahí nos daríamos cuenta que nadie ganó). López, además, se ha cuidado mucho de no herir a los nacionalistas de uno y otro palo, y así tampoco se va a ningún lado.

Por último, cabe destacar que para el PSE-EE esto es un retroseso con respecto a los resultados conseguidos en los tres territorios históricos vascos en las pasadas generales del 2008 (donde superó, en cada provincia, al PNV), esta vez en dos de las provincias se ha quedado por detrás de su contrincante electoral, deberían analizar por qué consiguen movilizar el voto a su favor en las generales y no en las locales. En un año, el PSE-EE ha perdido decenas de miles de votos.

Reflexiones extras
Quien debe sentarse y pensar seriamente en su futuro es la formación comandada por Madrazo, Ezker Batua – Berdeak (confederada a Izquierda Unida). EB-B ha perdido el rumbo hace tiempo, se agarra a cualquier clavo ardiente con tal de obtener una cuota de poder y es de los beneficiados por, de cuando en cuando, las ilegalizaciones (que sí, que condena, pero qué bien que las aprovecha), su espacio se ha reducido por su propio actuar, así pues, le regaló su identidad al PNV por un par de puestos en el gobierno y se juntó con Aralar o Zutik en las últimas municipales. Además, ha pactado con el PSE-EE en varios ayuntamientos y en otros con el PNV y con EA… ¿Para qué votar a EB-B si Aralar es más coherente? ¿Para qué votar por EB-B, se supone que a la izquierda del PSE-EE, si el gato se lo lleva el PSE-EE o, incluso, EA? ¿Para qué votar por la izquierda (EB-B) si regala el poder a la derecha (PNV)? A esto hay que sumarle, por si faltaban razones para dejar de votar por esa marca electoral, la no-política de Izquierda Unida a nivel nacional.

Ezker Batua tuvo su punto de más poder gracias a los descontentos de Euskadiko Ezkerra (cuando ese partido se fusionó con el PSE), allá en 1994, donde regresaron triunfales al parlamento vasco con seis curules, y desde ahí nada, no han sabido construirse un espacio ni hacer nada a derechas, han, eso sí, olvidado sus siglas comunistas, han enfrentado a sus bases, han cambiado su logotipo, se ha vuelto verdes y ahora vegetan como lo que pretenden ser sin creérselo entre los departamentos del gobierno local, eso sí, Madrazo se puede presentar como Consejero de Vivienda y Asuntos Sociales y para de contar.

Excurso
Que nadie se lleve a engaño, no me gustaría seguir viendo al PNV en el poder en el PV, más aun, siempre que pude votar allá lo hice, se supone, en favor de otras alternativas de gobierno, tampoco me gustan partidos como D3M, ni creo que sea de izquierdas en tanto que su planteamiento es excluyente, y llevar el apellido de «patriota» tras lo de «izquierda» me causa repelús pero, qué rayos, casi ningún partido me gusta y no por eso ando ilegalizándolos ni pidiéndolo.

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