Georgia, Osetia del Sur e instituciones internacionales

Desde hace unos años la actitud disuasoria de las Naciones Unidas para evitar que se emprendan nuevas guerras es inexistente. Si antes su labor era más que limitada, hoy por hoy no sirve. Y el que se haya acabado la guerra fría, en vez de tranquilizar al mundo con un periodo de paz sin amenaza de una guerra global, ha significado el intercambio de cromos entre la potencia casi hegemónica y la potencia militar corrupta nacida de los deshechos de la Unión Soviética. Y cuando pueden, reavivan sus roces internacionales con forma de guerras.

Ambas hacen lo que les da la regaladísima gana en el mundo, ya no se pelean (demasiado) entre sí y el resto sin más nos quedamos mirando cómo juegan con el mundo, cómo inician guerras totalmente ilegítimas para controlar recursos o zonas por las que los recursos deben pasar. Sin guerra fría mediante, siguen dándose movimientos dignos de aquellas épocas, salvo que ahora el resto del mundo no protesta por el imperialismo de ambos países, si no que nos quedamos mirando los Juegos Olímpicos. Y como siempre, quienes lo pagan son los pueblos, es la gente que ve cómo grandes obuses destruyen sus casas y matan a sus familias.

Georgia no es santo de la devoción de pacifista alguno, aún muchos recordamos la invasión llevada acabo por este país sobre la República Autónoma de Abjasia (que ha visto cómo sus planes de federarse a Rusia se han truncado por las negativas de este país de aceptarlo, cómo el resto de la comunidad internacional no les reconoce como independientes y cómo Georgia hace lo posible para manternerla bajo su dominio). También es conocida por sus vínculos (más que importantes) con Estados Unidos, y por ser una de las candidatas para entrar en la OTAN. Y acá es donde renacen los antiguos roces, desde la independencia de Kósovo, tutelada por la OTAN, Rusia ha aumentado sus esfuerzos atrayentes a regiones cercanas e independentistas de países pro-estadounidenses. El caso de Georgia es claro. País donde vemos militares estadounidenses entrenando tropas locales, país que envía a sus soldados a pelear en Iraq bajo la bandera estadounidense, país que espera entrar en la OTAN para aplastar a los separatistas.

Y con estos antecedentes quien pisó el palito al bombardear una ciudad fue justamente el gobierno geogiano, que para retomar el control de la región separatista Osetia del Sur (pro-rusa). Quienes forman parte de la OTAN deben tener «limpio» el territorio de problemas como el que aquejaba a Georgia, así pues, desde ese país se vio la necesidad de llevar a término, de forma militar, el problema con el separatismo.

Rusia ha actuado como lo hace en su propia casa: Desproporcionadamente, poniendo el cañón de la pistola por delante de la razón, y anteponiendo los intereses de los poderosos de su país a los habitantes de una zona. ¿Qué se puede esperar de un país que mantiene subyugado, armas mediante, Chechenia de forma brutal? Y como en este mundo todo es doble rasero, Rusia no permite que Georgia haga con Osetia del Sur lo que ellos hacen con Chechenia. Y Estados Unidos no permite que Osetia salga del país como lo hizo Kósovo de Serbia, no le brinda el apoyo que dio en su momento a la provincia Serbia, en tanto que su amigo es, en esta ocasión, el que quiere mantener el statu quo.

¿Y el Consejo de Seguridad de la ONU? Bien gracias. Cuando de por medio está un grande, el Consejo no sirve. Y cuando no hay grandes de por medio, lo más seguro es que el Consejo ni actúe ni se pronuncie. No les preocupa qué pasa en el mundo, sólo se dedican a dirimir cuándo los grandes pueden destruir otros países con el apoyo de la ONU, en su caso, cuándo la ONU (todo el mundo que pertenece a la Organización) debe arreglar los desaguisados de los dos grandes (como el caso de Iraq, sea dicho). Eso sí, cuando el CSNU no dan su permiso de atacar, los grandes atacan igual. Demostrándonos que es más un organismo de control del resto que de las guerras en general. Una lástima.

Por ahora nadie se baja del burro: Deben pedir perdón y parar las hostilidades contra nosotros, dice cada una de las partes. Ambas se creen con la verdad absoluta, ambas representan la realidad de los estados nación, el peligro de las fronteras y la estupidez de las guerras, ambas dejan en claro que el Estado no tiene interés alguno en la gente, sólo en el poder por el poder, y que ningún Estado, realmente, romperá una lanza en favor de la población de otro país si sus intereses no se ven beneficiados por su acción, o perjudicados por su inacción.

Como decía aquél, mientras haya estados habrá guerras. Mientras haya poderosos habrá dominación. Mientras el egoísmo sea la moneda de cambio del mundo, se tirarán líneas y se defenderá la segregación de las personas por intereses puramente particulares.

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