Frank McCourt, superviviente primero, profesor después y conocido novelista por escribir sobre su vida por último, falleció el día 19 de julio a los 78 años (a un mes exacto de cumplir 79). Pueden leer el obiturario en El Mundo, muy bueno. Este neoyorquino de origen irlandés, cuyo sueño se cumplió a una avanzada edad con uno de sus sueños, el ser escritor, al publicar «Angela’s Ashes» («Las cenizas de Ángela») en 1996, libro que fue todo un éxito de ventas y que valió a su autor fama internacional y el premio Pulitzer.

Francis “Frank” McCourt fue, como toda una generación de sus congéneres, un pobre diablo en una sociedad que ni le comprendía ni le quería, con una familia marcada por la borrachera del progenitor y las muertes prematuras de hermanos y amigos, por el drama de la migración y la separación de la familia por la búsqueda de un futuro mejor. En ese entonces era Irlanda, ahora puede ser cualquier otro lado del globo, el que vive sumido en la desesperanza más profunda.

McCourt dedicó el primer libro a su madre, a su infancia, porque las infancias felices no necesitan ser escritas, las tristes, las profundamente desgraciadas, son las que merecen libros en que se recuerda la fortaleza de una madre para sacar adelante una familia con todo en contra, y toda esa desgracia bien contada le dio a un protagonista el Pulitzer en 1997.

Este irlandés, en origen y cultura, aunque no en lugar de nacimiento, demostró toda su vida que el esfuerzo tiene sus réditos, acabó, tras pasar por trabajos tan ingratos como los portuarios, siendo profesor de lengua y literatura (la inglesa) en institutos públicos (High School) de Nueva York, dando clase a personajes de todo tipo y bajos recursos, como el fuera durante casi toda su vida.

Y voy a contar algo que él retrata en su libro, en su primera clase un alumno le lanzó un bocata, El Profesor, aun sumido en el hambre, recogió el bocadillo y se lo comió, tan pancho, en toda la clase… Los alumnos alucinando, claro. McCourt comenzó a escribir sobre su vida una vez jubilado del trabajo docente.

Las novelas autobiográficas de McCourt son un recorrido por nuestra sociedad, nuestra historia reciente, su historia particular, sueños truncados y con un final bastante más feliz que el comienzo, y todo ello, encima, muy bien escrito.