Tenía dudas sobre todo el tema de Ingrid Suárez, algo apestaba, eso que pusiera “Bachiller en Ingeniería Industrial” era falso de inicio en tanto que en España no existe dicho grado en nivel universitario (se usaba lo de bachiller para los que han terminado el bachillerato, que son estudios pre-universitarios pos-secundarios), luego salió la información de si era técnica y no Ingeniera realmente (y acá otra vez mis dudas, si había estudiado en la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería de Gijón, como ella decía, su título tenía que ser de Ingeniera Industrial o no debía tener título, no hay grado técnico en esa Escuela Politécnica), luego el tema de la embajada hablando por hablar (si los documentos no han pasado por sus manos no tienen por qué saber que existen) y por último unos papeles desde la Universidad de Oviedo que decían que ella no había sido alumna suya. Las explicaciones eran más que necesarias.

Lo que pasa es que cuando la señora Ingrid Suárez intentó explicar su postura no ha hecho sino hundirse más:

«He realizado estudios complementarios en beneficio de mi formación profesional como alumna libre de la carrera técnica y superior de ingeniería industrial en España.»

Voy a apuntar algo que parece que los medios como El Comercio, La República y demás no han reparado, la Escuela Politécnica (la que aparece en el Currículo, según la información de La República), no es el mismo centro que la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial de Gijón, en la Escuela Politécnica se imparten tres ingenierías superiores, Informática, Industrial y Telecomunicaciones, en la Escuela Universitaria se dan cuatro ingenierías técnicas, electricidad, electrónica, mecánica y química, todas ellas son (pueden ser) el “primer ciclo” de Ingeniería Industrial si es que se quiere continuar estudiando, por otro lado señalaré que son todas las ingenierías técnicas son “nivel universitario”, esto es, son Ingenierías Técnicas, no “grado técnico” (como se ha afirmado en la prensa), que acá corresponde a la formación profesional que expide títulos de técnico medio y técnico superior. Creo que ambos centros se han mezclado en uno solo en el imaginario periodístico. La nota de prensa, según lo publicado en Andina, no resuelve el problema de dónde estudió la señora candidata a Contralor.

A lo que íbamos, Ingrid Suárez se presenta entonces como una “alumna libre” (esto significa, si usa la nomenclatura de acá, algo tan sencillo como que no se matriculó, por tanto, no realizó los exámenes de forma oficial -aunque los haya hecho como alumna libre- así que sus estudios no son oficiales en ningún caso, aunque haya terminado los 5 años como alumna libre, ninguna otra universidad, por poner un ejemplo, le convalidaría dichas asignaturas). En la bitácora Útero.pe insistí, en su momento, mucho con lo de “o es Ingeniera o no es”, pues resulta que no es ni Ingeniera ni Ingeniera Técnica (que, repito, no es lo mismo que técnica).

Suárez dice que presentará un certificado de que ha cursado como alumna libre estudios técnicos y superiores (esto es, IT e II), pero dicho certificado, si pone todas las asignaturas troncales, obligatorias, optativas y de libre elección que se deben hacer para completar la carrera, carecerá de valor legal alguno, por no decir que, al faltarle el Proyecto Fin de Carrera, no da título alguno.

Es cierto que ella se presentó al cargo como contadora, que sí es y todo en regla, pero también es cierto que ella mintió en su currículo al afirmar que era Bachiller en Ingeniería Industrial, y también lo hizo al firmar documentos como asesora técnica como Ingeniera (todo para pavonearse de un título que ni tiene ni le corresponde), y acá entra la absurda justificación de Rey diciendo que firma así porque su nombre es “Ingrid”, antológica defensa sin fundamento. ¿Cómo vamos a permitir que la Contraloría la lleve una persona que miente hasta en su currículo?

Ojo, que no diría esto si, en un apartado distinto al académico, dentro del currículo, señalase “cursos por libre en Ingeniería Industrial”, puesto que eso puede ser acreditable y es cierto.

Y como a río revuelto ganancia de apristas, parece que Luz Aurea Saenz “vuelve”, que como bien recuerda José Alejandro Godoy en el artículo enlazado, ella no fiscalizó “nada” durante su breve gestión, y también intentó reelegirse como decana del Colegio de Abogados de Lima tras un intento de modificar los estatutos de dicha institución para poder volverse a presentar, personaje cercanísimo al APRA (al punto que fue candidata al congreso por dicho partido en el 2001). Según ella, le corresponde la restitución en el cargo al menos por los dos años y cuatro meses que le quedaban y no terminó… ¿De Guatemala a Guatepeor?