Y Lambayeque toma la delantera en el impulso y uso del Software Libre (SL) en las administraciones públicas. Aunque ya el segundo párrafo del artículo encontramos un error de bulto (el SL no se basa en la “gratuidad” de los programas de computadora, si no en la obtención, junto con el programa, de las cuatro libertades básicas con respecto al software), sí es interesante que, además de la típica “saldrá más barato” se hable claro y fuerte de la solidaridad en el SL, de la interoperabilidad, de la adaptación simple y sencilla a las necesidades específicas que se tengan y de la independencia tecnológica a empresas trasnacionales que sólo proveen los programas “empaquetados y cerrados”, y todo ello con vistas a reducir la tan cacareada “brecha social y tecnológica”.

Hay que destacar, además, que la nueva ordenanza regional incluya un plan de implementación relativamente corto: En 90 días las distintas administraciones manden un inventario de lo que tienen (programas y máquinas) y lo que necesitan para aprobar el plan de migración; Y un máximo de dos años de moratoria en el que se puede seguir usando software privativo ya pagado y puesto en marcha.

A su vez, desde el gobierno regional se incentivará la investigación y de desarrollo de SL, al menos sabremos que lo pagado con dinero de todos seguirá siendo de todos, ahora hay que reclamar que además de ser “de todos” tenga calidad y sirva de verdad.

Esperemos que todo esto no quede en simples palabras bonitas como tantas otras veces pasa con este tipo de iniciativas.

(Hasta aquí lo publicado en mi espacio en Barrapunto, ahora amplío el comentario.)

También hay que estar vigilantes en quiénes reciben los “incentivos” en el desarrollo e investigación dentro del SL, para que “los amigos de…” no reciban todo y no produzcan nada (como tantas otras veces pasa en otros campos) y que el plan aplicado sea ambicioso si se pretende acortar realmente la brecha social y tecnológica, por ejemplo, de nada sirve cambiar la suite de Microsoft Office por la del OpenOffice para disminuir la brecha, se tendría que plantear todo un entorno de desarrollo y de educación para que el cambio del software privativo al libre sirviera con dicho fin mentado.

Tampoco sirve de nada comprar a Red Hat todo ya hecho y no mover un dedo más (dejando de lado la adaptación y la independencia tecnológica que se busca), y con esto no digo que se deba partir de cero, todo lo contrario, se debe colaborar con lo que ya hay y pueda servir (ojo, colaborar, no “chupar del bote”).

Me preocupa, eso sí, la adaptabilidad de “licencias” como la GPL en la legislación peruana, pero bueno, un detalle menor y de poca importancia en este caso.